El escándalo Watergate fue un escándalo político que tuvo lugar en los Estados Unidos a principios de la década de 1970 a raíz del robo de documentos e instalación de dispositivos de escucha en el complejo de oficinas Watergate de Washington D. C., sede del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos, y el posterior intento de la administración Richard Nixon de encubrir a los responsables. Cuando la conspiración se destapó, el Congreso de los Estados Unidos inició una investigación, pero la resistencia del gobierno de Nixon a colaborar en esta condujo a una crisis institucional. El término Watergate empezó a abarcar entonces una gran variedad de actividades ilegales en las que estuvieron involucradas personalidades del gobierno estadounidense presidido por Nixon. Estas actividades incluían el acoso a opositores políticos y a personas o funcionarios considerados sospechosos. Nixon y sus colaboradores cercanos ordenaron hacer acoso a grupos de activistas y figuras políticas, utilizando para ello organizaciones policiales o servicios de inteligencia, como la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o el Servicio de Impuestos Internos (IRS). El escándalo destapó múltiples abusos de poder por parte del gobierno de Nixon, que se saldó con la dimisión de este como presidente de los Estados Unidos en agosto de 1974. El escándalo afectó a un total de 69 personas, de las cuales 48 fueron declaradas culpables y encarceladas y muchas de ellas habían sido altos cargos del gobierno de Nixon.
El suceso empezó con la detención de cinco hombres por el allanamiento en el complejo Watergate del Partido Demócrata el 17 de junio de 1972. El FBI encontró una conexión entre los ladrones y el dinero negro utilizado por el Comité para la reelección del presidente (CRP), la organización oficial de la campaña electoral de Nixon y el Partido Republicano. En julio de 1973, gracias a los testimonios de antiguos funcionarios y del personal de Nixon, las investigaciones realizadas por el Comité Watergate del Senado de los Estados Unidos revelaron que Nixon tenía en sus oficinas un sistema de cintas de grabación y que muchas conversaciones habían sido grabadas. Tras una serie de batallas legales, la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó por unanimidad que el presidente debía entregar las cintas a los investigadores gubernamentales, a lo cual accedió finalmente. Las grabaciones implicaban directamente a Nixon en el caso, al revelarse que había tratado de encubrir el robo con «tejemanejes cuestionables». Debido a que, con toda probabilidad, el presidente hubiera sido objeto de un proceso de destitución por parte del Congreso de los Estados Unidos, Nixon renunció a la presidencia el 9 de agosto de 1974. El 8 de septiembre de 1974, su sucesor, el también republicano Gerald Ford, concedió su perdón al expresidente.
Desde entonces, el nombre «Watergate» y el sufijo «gate» se han convertido en sinónimo de escándalos políticos en Estados Unidos y en otros países del mundo, tanto de habla inglesa como no inglesa.
Intervención a las comunicaciones del Partido Demócrata
En enero de 1972, G. Gordon Liddy, asesor de Finanzas para el Comité de reelección del presidente y exayudante de John Ehrlichman, presentó un plan de inteligencia de campaña al jefe interino del CRP, Jeb Magruder, al procurador general John N. Mitchell, y al asesor presidencial John Dean, que comprendía numerosas actividades ilegales contra el Partido Demócrata. Según Dean, esto marcó «el punto de partida del peor escándalo político del siglo XX y el comienzo del fin de la presidencia de Nixon».
Mitchell consideró el plan poco realista. Dos meses más tarde, se alegó el haber aprobado una versión reducida del plan, para allanar la sede del Comité Nacional Demócrata en el Complejo Watergate, en Washington D. C. (teóricamente para fotografiar documentos de campaña e instalar dispositivos de escucha a los teléfonos). Liddy estaba nominado al cargo de la operación, pero desde entonces ha insistido en que fue engañado por Dean y que por lo menos dos de sus subordinados. Entre ellos se encontraban los ex oficiales de la CIA, E. Howard Hunt y James McCord, entonces coordinador de seguridad de la CRP (John Mitchell ya había dimitido como fiscal general para convertirse en presidente del CRP).
En mayo, McCord asignó al exagente del FBI Alfred C. Baldwin III para llevar a cabo el espionaje telefónico y la supervisión de las próximas conversaciones telefónicas. McCord testificó que seleccionó el nombre de Baldwin, de un registro publicado por la Sociedad de Ex Agentes Especiales del FBI, para trabajar para el CRP. Baldwin, primero sirvió como guardaespaldas de Martha Mitchell, la esposa de John Mitchell, quien vivía en Washington. Baldwin acompañó a Martha Mitchell a Chicago. A Martha no le gustaba Baldwin y lo describió como el «personaje más torpe que he conocido». El Comité sustituyó a Baldwin por otro hombre de seguridad.
El 11 de mayo, McCord decidió que Baldwin (a quien el reportero investigador Jim Hougan describió como «de alguna manera especial y quizás bien conocida por McCord»), permaneciera en el motel de Howard Johnson al otro lado de la calle del complejo de Watergate. La habitación 419 fue reservada a nombre de la compañía de McCord. A instancias de G. Gordon Liddy y E. Howard Hunt, McCord y su equipo de ladrones se prepararon para su primer allanamiento en Watergate, que comenzó el 28 de mayo. Este evento tuvo varias repercusiones, ya que al volverse una noticia tan importante, mostró la influencia de los medios. Esta influencia llevó a que en varios colegios se comenzará a investigar y estudiar los géneros periodísticos.
Se dijo que los dos teléfonos dentro de las oficinas de la sede del Comité Nacional Demócrata fueron manipulados. Uno era el teléfono de Robert Spencer Oliver, quien en ese momento trabajaba como director ejecutivo de la Asociación de Presidentes Demócratas del Estado, y el otro era el teléfono del presidente del Comité, Larry O'Brien. El FBI no encontró pruebas que mostraran que el teléfono de O'Brien estuviera manipulado. Sin embargo, se determinó que se había instalado un dispositivo de espionaje en el teléfono de Oliver.
A pesar del éxito en la instalación de los dispositivos de espionaje, al poco tiempo los agentes del Comité creyeron que los teléfonos estaban funcionando mal, y tenían que ser reparados. Entonces se planeó un segundo «robo» para ocuparse de eso.
Poco después de la medianoche del 17 de junio de 1972, Frank Wills, un guardia de seguridad del Complejo Watergate, notó que una cinta cubría las cerraduras de algunas de las puertas del complejo que conducía desde el garaje subterráneo a varias oficinas. Entonces quitó la cinta, sin dar demasiada importancia al hecho. Pero cuando volvió una hora más tarde y descubrió que alguien había vuelto a poner cinta en las cerraduras, Wills llamó a la policía. Fueron arrestados cinco hombres que fueron descubiertos en la oficina del Comité Demócrata. Fueron Virgilio González, Bernard Barker, James McCord, Eugenio Martínez y Frank Sturgis, quienes fueron acusados del intento de robo e intento de interceptación de comunicaciones telefónicas y otros cargos. El 15 de septiembre, el gran jurado los acusó, así como a Hunt y a Liddy de conspiración, robo y violación de las leyes federales de escuchas telefónicas. Los cinco ladrones que irrumpieron en la oficina fueron juzgados por el jurado, el juez John Sirica oficiando, y fueron condenados el 30 de enero de 1973.
En la mañana del 18 de junio de 1972, Liddy llamó a Jeb Magruder en Los Ángeles y le informó que «los cuatro hombres arrestados con McCord eran combatientes de la libertad cubana, a quienes Howard Hunt reclutó». Inicialmente, la organización de Nixon y la Casa Blanca rápidamente se pusieron a trabajar para encubrir el crimen y cualquier evidencia que pudiera haber dañado al presidente y su reelección.
A las pocas horas de la detención de los ladrones, el FBI descubrió el nombre de E. Howard Hunt en las libretas de direcciones de Barker y Martínez. Los funcionarios de la administración de Nixon estaban preocupados porque Hunt y Liddy también estaban implicados en una actividad secreta separada conocida como los «Fontaneros de la Casa Blanca», la cual se creó para detener las «filtraciones» de seguridad e investigar otros asuntos de seguridad sensibles. Dean, más tarde testificaría que fue ordenado por el primer ayudante de Nixon, John Ehrlichman, a deshacerse irrevocablemente del contenido de la caja fuerte de Howard Hunt en la Casa Blanca. Ehrlichman, posteriormente lo negó. Al final, la evidencia de la caja fuerte de Hunt fue destruida (en operaciones separadas) por Dean y el director Interino del FBI, L. Patrick Gray.