Tal Día como Hoy

Escándalo Lewinsky

Escándalo político-sexual estadounidense

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El escándalo Lewinsky (también llamado escándalo Clinton-Lewinsky) fue un escándalo político sexual que inició en 1995, por una relación sexual entre el entonces presidente de los Estados Unidos, de 49 años de edad, Bill Clinton y una becaria de 22 años de la Casa Blanca, Monica Lewinsky. El escándalo se desató tras las acusaciones de acoso sexual iniciadas contra Clinton por Paula Jones. Clinton negó ese vínculo mintiendo ante los medios y ante el Congreso, lo que provocó una investigación que acaparó portadas a finales de los años 90. Clinton negó haber mantenido algún tipo de relación sexual con Lewinsky,​ pero ante las pruebas de ADN en el vestido de ella manchado de semen,​ Clinton tuvo que admitir dicha relación.​

Las noticias sobre este adulterio y la investigación resultante, promovida por el Partido Republicano, llevaron al juicio político por perjurio del presidente Clinton por la Cámara de Representantes de los Estados Unidos en 1998. El presidente admitió en un testimonio, grabado ante el gran jurado el 17 de agosto de 1998, que había tenido una «relación física inapropiada» con Lewinsky. Clinton fue exonerado de todos los cargos de perjurio y obstrucción de justicia en un juicio de 21 días por parte del Senado.​

En 1995, Lewinsky, una graduada del Lewis & Clark College, había sido contratada para trabajar como pasante ad honorem en la Casa Blanca durante el primer periodo de Clinton, y posteriormente fue empleada de la Oficina de Asuntos Legislativos de la Casa Blanca. Mientras trabajaba en la Casa Blanca, empezó una relación personal con Clinton. Según Lewinsky, sostuvo relaciones sexuales nueve veces con Clinton, incluyendo coito.​ Los detalles los confió posteriormente a su amiga y compañera laboral del Departamento de Defensa, Linda Tripp, quien grabó secretamente sus conversaciones telefónicas.​

Cuando Tripp descubrió en enero de 1998 que Lewinsky había jurado un afidávit (declaración jurada) en el caso de Paula Jones negando cualquier relación con Clinton, entregó las cintas a Kenneth Starr, el fiscal independiente que estaba investigando a Clinton en otros asuntos, como la controversia Whitewater, la controversia de los archivos del FBI de la Casa Blanca y la controversia de la oficina de viajes de la Casa Blanca. El testimonio ante el gran jurado de Clinton fue cuidadosamente redactado, y este argumentó que "Depende del significado de la palabra 'hay'"​ con respecto a la veracidad de su declaración de que "no hay una relación sexual, una relación sexual impropia o cualquier otro tipo de relación impropia".​

La amplia cobertura del escándalo llevó a la crítica de la prensa por el exceso de cobertura.​​​ El escándalo es también conocido como "Monicagate",​ Lewinskygate",​ "Tailgate",​ "Sexgate"​ y "Zippergate".​

Declaraciones de contacto sexual

Lewinsky declaró haber tenido encuentros sexuales con Bill Clinton en nueve ocasiones entre noviembre de 1995 y marzo de 1997. De acuerdo con su agenda publicada, la primera dama de los Estados Unidos, Hillary Clinton, estuvo en la Casa Blanca por lo menos en algún momento en siete de esos días.​

En abril de 1996, los superiores de Lewinsky la reubicaron laboralmente al Pentágono, porque sentían que estaba pasando demasiado tiempo con Clinton.​ De acuerdo con su autobiografía, la Casa Blanca pidió en 1997 al entonces embajador de Naciones Unidas Bill Richardson que entrevistara a Lewinsky para un trabajo en la ONU. Richardson lo hizo y le ofreció un puesto, que ella rechazó.​ Según la revista política American Spectator, Richardson sabía más sobre el romance de Lewinsky de lo que declaró al gran jurado.​

Lewinsky le confió a Linda Tripp sobre su relación con Clinton. Tripp persuadió a Lewinsky para que guardara los regalos que Clinton le había dado y que no lavara en seco un vestido azul manchado con semen. Tripp comunicó sus conversaciones a la agente literaria Lucianne Goldberg, quien le aconsejó grabarlas secretamente,​ lo cual Tripp comenzó a hacer en septiembre de 1997. Goldberg también instó a Tripp a llevar esas grabaciones al consejero independiente Kenneth Starr y llamar la atención de las personas que estaban trabajando en el caso Paula Jones, quien había denunciado a Clinton por acoso sexual cuando era gobernador de Arkansas.​ En el otoño de 1997, Goldberg comenzó a hablar con la prensa (especialmente con Michael Isikoff del Newsweek) sobre las grabaciones.​

En enero de 1998, después de que Lewinsky realizara una declaración jurada en el caso de Paula Jones negando cualquier relación física con Clinton, ella intentó persuadir a Tripp para que mintiera bajo juramento en el caso Jones. En vez de eso, Tripp le dio las grabaciones a Starr, quien estaba investigando la Controversia Whitewater y otros asuntos. Provisto, por tanto, con pruebas de que Lewinsky reconocía haber tenido relaciones con Clinton, amplió la investigación para incluirla en el caso Jones, así como su posible perjurio.

Negación y posterior aceptación

La noticia del escándalo apareció por primera vez el 17 de enero de 1998, en la web de noticias Drudge Report,​ el cual informó que los editores del semanario Newsweek estaban trabajando en una historia del periodista de investigador Michael Isikoff que exponía el romance. La historia se publicó en la prensa convencional el 21 de enero en The Washington Post.​ La historia se mantuvo en los medios varios días y, a pesar de las rápidas negativas de Clinton, el clamor por respuestas de la Casa Blanca se hizo más fuerte. El 26 de enero Clinton, junto a su esposa, dio una conferencia de prensa de la Casa Blanca negando los hechos, en la que manifestó:​

Comentaristas y expertos debatieron si Clinton mencionaría las acusaciones en su discurso del estado de la Unión, cosa que finalmente no hizo. Hillary Clinton siguió apoyando a su esposo durante todo el escándalo, pese a que ya el día 22 de enero su esposo había admitido una relación sexual extramarital con Gennifer Flowers.​ De hecho, el 27 de enero, en su aparición en el magacín Today de la cadena NBC señaló: «La gran historia aquí para cualquiera que quiera investigar y escribir sobre ella y explicarla es esta vasta conspiración de la derecha que ha estado conspirando contra mi marido desde el día que anunció su candidatura para presidente».

Durante los meses siguientes y a lo largo del verano, los medios de comunicación debatieron si se había producido una aventura y si Clinton había mentido u obstruido la justicia, pero nada pudo establecerse definitivamente más allá de las grabaciones porque la propia Lewinsky no estaba dispuesta a discutir la aventura o a testificar sobre esta. El 28 de julio de 1998, Lewinsky recibió la inmunidad procesal a cambio de testificar ante el gran jurado acerca de su relación con Clinton.​ Bajo estas circunstancias, Lewinsky entregó un vestido azul manchado con semen (pues Linda Tripp la había animado a guardarlo sin lavarlo) a los investigadores de Kenneth Starr, aportando así pruebas inequívocas de ADN que podían demostrar la relación a pesar de las negativas de Clinton.​

Clinton admitió en un testimonio grabado ante el gran jurado el 17 de agosto de 1998 que había tenido una «relación física inapropiada» con Lewinsky. Esa tarde, Clinton dio un discurso televisado en el que reconocía esto mismo.​

El 20 de agosto de 1998, tres días después de que Clinton testificara sobre el escándalo de Monica Lewinsky, Estados Unidos puso en marcha la Operación Alcance Infinito durante la cual lanzó varios misiles contra supuestas bases de al-Qaeda en Jost (Afganistán) y contra la fábrica farmacéutica Al-Shifa en Jartum (Sudán), en represalia por los atentados terroristas a las embajadas estadounidenses en 1998.​ Algunos países, medios de comunicación, manifestantes y republicanos acusaron a Clinton de ordenar los ataques como una distracción para tapar sus escándalos sexuales.​​ Los ataques también establecieron paralelismos bastante evidentes con la trama de la película Wag the Dog, que se estrenó en esa época, que presenta a un presidente ficticio que finge una guerra en Albania para distraer la atención de un escándalo sexual.​​ Los funcionarios de la administración Clinton negaron cualquier conexión entre los ataques con misiles y el escándalo en curso,​​ y los investigadores de la Comisión del 11 de septiembre no encontraron ninguna razón para poner en duda esas declaraciones.​ Los ataques con misiles también provocaron que se difundieran bulos antisemitas en el Medio Oriente de que Lewinsky era un agente judío enviado para influir en Clinton para que no ayudara a Palestina. Esta teoría de la conspiración influiría en Mohamed Atta, el cabecilla de la célula de Hamburgo de al-Qaeda y los atentados del 11 de septiembre.​

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