Erving Goffman (Mannville, Alberta, Canadá, 11 de junio de 1922-Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos, 19 de noviembre de 1982) fue un sociólogo y escritor canadiense-estadounidense, considerado como el padre de la microsociología. Estudió las unidades mínimas de interacción entre las personas, centrándose siempre en grupos reducidos. Esto lo diferencia de la mayoría de los estudios sociológicos que se habían realizado hasta el momento, siempre a gran escala.
Goffman es uno de los sociólogos más importantes del siglo XX con Pierre Bourdieu, Max Weber, Durkheim o George H. Mead. Apoyándose en el trabajo de estos últimos, trató de profundizar en una sociología más interesada en los procesos micro-sociales de interacción. Su interés central como teórico del interaccionismo simbólico fue estudiar la influencia de los significados y los símbolos sobre la acción y la interacción humana.
Obtuvo su Maestría en Arte, en la Universidad de Toronto, en 1945. Su carrera y su doctorado los cursó en la Universidad de Chicago, en 1949 y 1953.
En la Universidad de Chicago tuvo como compañeros a Everett Hughes, Edward Shils y W. Lloyd Warner. Se convertiría en el pionero del estudio de las interacciones cara a cara, o microsociología. Su influencia continúa creciendo tras su muerte.
En 1959 publicó su estudio más representativo La presentación de la persona en la vida cotidiana, traducida al español en 1981. En 1982 - meses antes de su muerte - fue nombrado presidente de la American Sociological Association.
En su obra La presentación de la persona en la vida cotidiana, Goffman utiliza la metáfora teatral para denominar el comportamiento de las personas en una realidad determinada. Considera a las personas con un enfoque de actores dramaturgos, para definir así las actuaciones de los individuos en sus interacciones, como si de una obra de teatro se tratase. Crea así una distinción básica en la interacción de los individuos, entre la escena y las bambalinas (trasescena): en el escenario existen todas las interacciones que la gente hace delante de los demás, mientras que la parte trasera domina toda las que se mantienen ocultas o se guardan.
Para Goffman el teatro es un modelo que nos permite entender la vida social. Toda su obra se basa en metáforas referentes al teatro.
Las personas son como actores que se esfuerzan permanentemente a lo largo de toda su vida social para transmitir una imagen convincente de sí mismos frente a los diversos auditorios a los que se enfrentan (la familia, los amigos, la escuela, la oficina, etc.). No importa lo que uno sea realmente, sino lo que se logra parecer.
Saber moverse hábilmente entre los decorados y las utilerías, tener un buen vestuario, poder diferenciarse son indispensables para obtener éxitos sociales. El que no sabe actuar constituye una amenaza para el elenco y es prontamente apartado.
Podemos actuar, lo que no podemos ser es simplemente seres humanos. Estamos constreñidos a actuar la Tragedia o Comedia de nuestra vida a tiempo completo:En su condición de actuantes, los individuos se preocupan por mantener la impresión de que cumplen muchas reglas que se les puede aplicar para juzgarlos, pero a un individuo, como actuante, no le preocupa el problema Moral de cumplir esas reglas sino el problema Amoral de fabricar una impresión convincente de que las está cumpliendo. Nuestra actividad se basa en gran medida en la moral pero, en realidad, como actuantes, no tenemos interés moral en ella. Como actuantes somos mercaderes de la Moralidad.Para Goffman en la vida diaria, desde que nos levantamos, nos ponemos una máscara la cual va cambiando según la situación en la que estamos inmersos en ese momento, acorde a la interacción que estamos teniendo en ese instante. Creamos nuestra máscara mediante las máscaras del otro, el yo es creado por el otro. Esta máscara también cambia dependiendo de si estamos en lo que él llama la trasescena que es donde nos preparamos y estudiamos nuestro papel para salir al escenario, y entrar en escena. Normalmente los actores que se encuentran en escena son dos, el protagonista quien desarrolla el tema central de la acción y el antagonista, que es quien lleva una idea contraria. Existen también coactores pero estos no participan en la idea central tampoco llegan a ser antagonista simplemente son actores auxiliares.
¿Pero si siempre estamos actuando, qué es ser uno mismo? Lo que Goffman llama el self, en la metáfora teatral de Goffman el ser uno mismo es formado por el conjunto de interacciones que tenemos, somos el conjunto de las máscaras que poseemos. Aunque también una vez que nos encontramos solos en la noche existe un yo diferente.
En Estigma, Goffman trabaja a partir de las interacciones en un grupo en el que se encuentra un sujeto "estigmatizado" (social o históricamente). El peligro de ruptura de la interacción es mitigado, o incluso eliminado, mediante una serie de recursos e informaciones.
Goffman en su obra Internados elabora el concepto de instituciones totales, a partir del estudio de diversas instituciones que comparten una serie de características totalitarias, en las cuales los seres humanos comparten un espacio delimitado, bajo tiempos e interacciones controladas. Instituciones como cárceles, asilos, cuarteles, hospitales psiquiátricos son ejemplos de instituciones totales. De este tipo de instituciones logra articular dos grupos sociales en interacción dentro de la institución total: custodios e internos.
De los internos, Goffman establece dos formas primordiales o ajustes a través de los cuales los internos se adaptan o adaptan su entorno: primarios cuando el interno se adapta a los reglamentos y estructuras institucionales; secundarios cuando los individuos logran adaptar algunas características institucionales para su beneficio.
Goffman permite entrever el uso disciplinario de estas instituciones y de cómo estas mortifican el Yo de los individuos para lograr ajustarlo al entorno institucional, mediante el uso de las tensiones dentro-fuera.
Goffman recibió influencias de Herbert Blumer, Émile Durkheim, Sigmund Freud, Everett Hughes, Alfred Radcliffe-Brown, Talcott Parsons, Alfred Schütz, Georg Simmel y W. Lloyd Warner. Hughes fue el «más influyente de sus maestros» según Tom Burns. </ref> Gary Alan Fine y Philip Manning han dicho que Goffman nunca entabló un diálogo serio con otros teóricos, pero su obra ha influido y ha sido discutida por numerosos sociólogos contemporáneos, entre ellos Anthony Giddens, Jürgen Habermas y Pierre Bourdieu.
Aunque Goffman se asocia a menudo con la interacción simbólica escuela de pensamiento sociológico, él no se veía a sí mismo como un representante de la misma, por lo que Fine y Manning concluyen que «no encaja fácilmente dentro de una escuela específica de pensamiento sociológico». Sus ideas también son «difíciles de reducir a una serie de temas clave»; su trabajo puede describirse en términos generales como el desarrollo de «una sociología comparativa y cualitativa que pretendía producir generalizaciones sobre el comportamiento humano».
Goffman realizó avances sustanciales en el estudio de la interacción cara a cara, elaboró la «enfoque dramatúrgico» de la interacción humana, y desarrolló numerosos conceptos que han tenido una influencia masiva, particularmente en el campo de la microsociología de la vida cotidiana. Gran parte de su trabajo versó sobre la organización del comportamiento cotidiano, concepto que denominó «orden de interacción». Contribuyó al concepto sociológico de framing (análisis del marco), a la teoría de juegos (el concepto de interacción estratégica), y al estudio de las interacciones y la lingüística. Con respecto a esta última, argumentó que la actividad de hablar debe verse como un social más que como una construcción lingüística. Desde el punto de vista metodológico, Goffman empleó a menudo enfoques cualitativos, concretamente la etnografía, sobre todo en su estudio de los aspectos sociales de las enfermedades mentales, en particular el funcionamiento de las instituciones totales. En general, sus contribuciones se valoran como un intento de crear una teoría que salva la división entre agencia y estructura, popularizando el construccionismo social, la interacción simbólica, el análisis de la conversación, los estudios etnográficos y el estudio y la importancia de las interacciones individuales. Su influencia se extendió mucho más allá de la sociología: por ejemplo, su trabajo proporcionó los supuestos de gran parte de la investigación actual sobre el lenguaje y la interacción social dentro de la disciplina de la comunicación.