Tal Día como Hoy

Errol Flynn

Actor australoestadounidense (1909-1959)

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Errol Leslie Thomson Flynn (Hobart, Australia, 20 de junio de 1909-Vancouver, 14 de octubre de 1959) fue un actor de cine australoestadounidense. Durante la edad de oro del cine en Hollywood fue conocido por sus personajes de galán, aventurero temerario y héroe romántico. Considerado el sucesor natural de Douglas Fairbanks, tuvo una fama mundial por los papeles interpretados en Hollywood, frecuente pareja con Olivia de Havilland. Se hizo conocido como Robin Hood en The Adventures of Robin Hood (1938), una interpretación por la que fue nominado por The American Film Institute como el 18.º héroe en la historia del cine estadounidense. Sus otros papeles famosos incluyeron al líder epónimo en El capitán Blood (1935), el mayor Geoffrey Vickers en La carga de la Brigada Ligera (1936) o numerosos wésterns como Dodge City (1939), Camino de Santa Fe (1940) y San Antonio (1945).

Era hijo del oceanógrafo, biólogo y antropólogo irlandés Theodore Thomson Flynn (1883-1968), profesor de la Universidad Queen’s de Belfast, y de una joven, Marelle Young, que pretendía ser descendiente de los marinos del Bounty, lo que parece no ser cierto.

A los siete años su madre lo llamaba ya «demonio en pantalón corto», y anduvo huido tres días de casa. En su autobiografía escribió: «El recuerdo principal que guardo de mi infancia es el de unas nalgas martirizadas». Antes de su marcha a Inglaterra para estudiar, logró ser expulsado de varios colegios tasmanos. Su educación fue, sin embargo, excelente, aunque muy accidentada por frecuentes expulsiones. Gracias al renombre de su padre como científico, pudo matricularse en los más importantes colegios de Londres y, luego, en París, en el prestigioso Liceo Louis-le-Grand, para concluir sus años académicos en un eminente centro educativo de Sídney.​ Destacó en todos los deportes, pero adquirió también la afición del teatro y cierta destreza como escritor que aprovechó trabajando ocasionalmente como corresponsal en sus frecuentes viajes y publicando, entre otras obras, una novela, su autobiografía y algún guion.

También practicaba el boxeo y, en 1926, conquistó la Copa Davis júnior​ y representó a Australia en los Juegos Olímpicos de 1928 en Ámsterdam. Pero su naturaleza hiperactiva lo llevó a abandonar el país insular. El ambicioso joven Flynn prefirió recorrer el mundo junto a sus amigos. Para mantenerse, trabajó de todo: marinero, periodista, pescador, friegaplatos... También largo tiempo como buscador de oro en Nueva Guinea (cuatro años), haciendo de prospector minero, reclutador de mano de obra esclava y dinamitero. Al no obtener resultados, contrajo abultadas deudas. Para pagarlas, trabajó como peón en una plantación de cocos en 1928.​

En 1929 volvió a intentar la minería del oro en Eddie Creek, isla de Salamaua (Papúa), a costa de correr grandes riesgos con los aborígenes hostiles de la isla, la malaria, la disentería y las alimañas, para volver a fracasar en su intento de hacerse rico. Probó esta vez con el cultivo del tabaco en Nueva Guinea y, al fin, vendió sus propiedades en 1933 para ir a probar con la minería de diamantes; pero contrajo la malaria y debió concluir estas aventuras.​

A su vuelta a Inglaterra decidió hacerse actor y estudió interpretación, actuando en algunas compañías.​ Viajó a los Estados Unidos, representando algunas piezas teatrales, hasta que fue fichado por un cazatalentos de la Warner Bros. Su innegable atractivo y atributos físicos, así como una personalidad histriónica y desbordante, resultaban una mezcla atractiva en la pantalla grande, de forma que, tras algunos papeles episódicos, tuvo sus primeros personajes importantes en El capitán Blood (1935) y La carga de la Brigada Ligera (1936). El éxito con mayúsculas le llegó, sin embargo, con Robin de los bosques (1938).

Entretanto (1936) había publicado su primera novela, Beam Ends, y fue escogido para trabajar como corresponsal en la guerra civil española. Diez años después publicaría su segunda obra, Sowdown.​ Por último apareció póstuma, en 1959, redactada por él mismo, su famosa autobiografía, Errol Flynn: Aventuras de un vividor (1959), traducida al español en 2009, donde se muestra amante de la cultura y de las formas, caballeresco, cosmopolita, muy vividor e irónico:

Este papel de seductor le repugnaba, aunque reconocía que estaba más que fundado en su propia vida. A los magnates de Hollywood les dedicó estas resentidas palabras:

Y era así; él mismo filmó siempre las escenas peligrosas de acción que debían hacer sus dobles, con los cuales prefería emborracharse. Tenía, sin embargo, una concepción extraña del valor; pensaba que no era una cualidad constante y que incluso las naturalezas más fuertes podían flaquear en algún momento. Llegó a todos los límites posibles probando, como sinceramente declara en sus memorias, drogas como el opio, la marihuana, la cocaína​ y todo tipo de afrodisiacos, y no negó su ingénita adicción al peligro, al sexo, explorando la bisexualidad, y a sostener innumerables líos de faldas. Su estilo formal y apariencia, sinónimo de éxito personal, fue simiente de una moda varonil entre actores y jóvenes adultos de los años 50.

De ningún matrimonio suyo, sin embargo, se quejó tanto como del que tuvo con Lili Damita, cuyo divorcio prácticamente lo arruinaría y le haría irse a vivir a un barco para evitar a los acreedores. Toda esta vida irrefrenable acabó avejentando su cuerpo y moriría prematuramente.

Flynn fue además un gran amante de la navegación a vela, y llegó a tener varios yates oceánicos, tales como el Makai, el Flamingo, el Barbary, el Sirocco y el elegante Zaca (su última embarcación), con el que recaló en Mallorca en los años cincuenta, visita que sirvió a Roser Amills como argumento para su novela El ecuador de Ulises.

La consagración le llegó con su encasillamiento en papeles de aventurero, galán y héroe romántico e idealista, cuya hombría atraía y embrujaba siempre a la bella dama necesitada de ayuda y protección. Y a la ficción correspondía en la realidad, protagonizando muchas reyertas entre bastidores debido a su personalidad indomable, recalcitrante, retadora y desbordante que se sobreponía a la de otros actores. Fue blanco por ello de muchas envidias y aprensiones masculinas por su más que notable y demostrada capacidad de conquista femenina, a tal extremo que muchos de sus conocidos evitaban presentarlo a sus novias o esposas, más y cuando era archiconocida su fabulosa habilidad de tocar el piano con una envidiada extremidad no manual (y no eran los pies) en las fiestas que organizaba.

De este modo se levantaron muchas críticas y habladurías en su contra, principalmente tras su muerte: que era pronazi y había mantenido escarceos homosexuales con sus amigos Tyrone Power y Truman Capote. Únicamente ha sido probada una relación extramatrimonial con un joven los últimos dos años de su vida. En cuanto a la acusación de fascismo, es un bulo enteramente falso, era más bien de inclinación comunista, incluso apoyó a la República Española durante la Guerra Civil y a Fidel Castro, al que consideraba su amigo, dirigiendo documentales a favor de la Revolución cubana. Sí es cierto que en los años treinta Errol Flynn se hizo amigo de Hermann Erben, un médico austríaco que trabajaba para la Abwehr, algo que él desconocía. Fue en la compañía de este turbio personaje cuando Errol Flynn tuvo sus más desquiciadas aventuras. Y así partió hacia España en 1937 con él como corresponsal de guerra en el ejército republicano, durante la guerra civil española (1936-1939).

Entre todos sus grandes éxitos destacaron los dirigidos por Michael Curtiz, anteriormente casado con su esposa francesa, la actriz Lili Damita, con el que colaboró en once largometrajes, y por Raoul Walsh, para el que trabajó en siete películas. Olivia de Havilland se convirtió desde que trabajó con él en 1935 en su pareja cinematográfica ideal, ya que la serenidad de la actriz neutralizaba la insolencia y desenvoltura de Errol Flynn. Fue además muy amigo del magnate Howard Hughes, con quien compartía muchas de las fiestas privadas que organizaba.

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