Ernst Alfred Cassirer (pronunciación en alemán: /ˈʔɛɐ̯nst kaˈsiːʁɐ/) (Breslavia, 28 de julio de 1874 - Nueva York, 13 de abril de 1945) fue un filósofo y sociólogo de origen prusiano y judío, ciudadano sueco desde 1939. Es recordado por su interpretación y análisis de los valores culturales. Ejerció la docencia en la Universidad de Hamburgo. Alineado en la dirección neokantiana de la escuela de Marburgo, ha tratado de los problemas gnoseológicos y epistemológicos en el sentido del idealismo crítico. Fue conocido por su obra Filosofía de las formas simbólicas del campo de la filosofía de la cultura. También realizó contribuciones a la epistemología, a la filosofía de la ciencia y a la historia de la filosofía.
Educado en la escuela de Marburgo, de orientación neokantiana, inicialmente siguió a su mentor Hermann Cohen en un intento de ofrecer una filosofía de la ciencia idealista. Tras la muerte de Cohen en 1918, Cassirer desarrolló una teoría del simbolismo y la usó para expandir la fenomenología del conocimiento hacia una filosofía de la cultura, más general. Cassirer fue uno de los principales defensores del siglo XX del idealismo filosófico.
Su filosofía, basada principalmente en la obra de Immanuel Kant, extiende los principios básicos de aquel con respecto a las maneras en que los seres humanos usan conceptos para estructurar sus impresiones del mundo natural. En tanto las perspectivas científicas y culturales habían cambiado considerablemente desde los tiempos de Kant, Cassirer consideraba necesario revisar las doctrinas kantianas para incluir un rango más amplio de experiencia humana. En su obra principal, Filosofía de las formas simbólicas, Cassirer examinó las imágenes mentales y las funciones de la mente que subyacen a toda manifestación de cultura humana.En Sustancia y función (1910), Cassirer abordó el tema relacionado de la formación de conceptos. Atacando la perspectiva de que los conceptos se forman abstrayendo de un número de instancias particulares, afirmó que el concepto, como instrumento a la hora de organizar el conocimiento humano, es ya preexistente antes de que cualquier tarea que involucre la clasificación de particulares pueda incluso ser llevada a cabo. Tras examinar las variadas formas de expresión cultural del ser humano, concluyó que el ser humano se caracteriza en esencia por su habilidad única para usar las «formas simbólicas» del mito, el lenguaje y la ciencia como medios para estructurar sus experiencias y por tanto entenderse a sí mismo y al mundo de la naturaleza.
Si bien su obra fue recibida de una manera ambivalente poco después de su muerte, la investigación académica más reciente ha hecho hincapié en el papel de Cassirer como un defensor estridente del idealismo moral de la era de la Ilustración y de la causa de la democracia liberal en una época en la que el auge del fascismo había hecho a tal defensa muy poco popular. Dentro de la comunidad judía internacional, la obra de Cassirer ha sido vista además como parte de una larga tradición de pensamiento sobre la filosofía ética.
Cassirer nació en Breslavia, Silesia, al sudoeste de Polonia. Hijo del comerciante judío alemán Eduard Cassirer, pertenece a una de las generaciones más brillantes del pensamiento europeo. En 1892 empezó a estudiar derecho, pero pronto pasó a estudiar literatura alemana y filosofía en la Universidad de Berlín. A partir de 1896 se cambió a la Universidad de Marburgo, donde se adscribió al neokantismo. En 1899 se doctoró bajo la tutela de Paul Natorp con un trabajo sobre Descartes titulado Kritik der mathematischen und naturwissenschaftlichen Erkenntnis.
En 1902 se casó con su prima Toni Bony, con la que tuvo tres hijos. Su trabajo sobre el sistema de Leibniz fue premiado dos veces pero en muchas universidades no fue aceptado como Habilitation (máximo grado académico que se puede lograr en muchos países europeos). En 1906 alcanzó este grado en Berlín con su estudio sobre el problema del conocimiento: Das Erkenntnisproblem in der Philosophie und Wissenschaft der neueren Zeit. Durante los siguientes 13 años fue profesor en Berlín y asentó las bases de su teoría del conocimiento.
Tuvo que exiliarse con la llegada de Hitler. Entre 1933 y 1935 trabajó como profesor en la universidad de Oxford, y entre 1935 y 1941 pasó a la universidad de Goteborg en Suecia, aprovechando la neutralidad de ese país en la guerra. Mientras la guerra se desarrollaba, consideró con buen criterio que Suecia dejaba de ser un refugio seguro, y se exilió en los Estados Unidos. Fue rechazado por la universidad de Harvard, pero al fin pudo trabajar en Yale entre 1941 y 1943, y en la Universidad de Columbia, en Nueva York, desde 1943 hasta el ataque cardiaco letal que sufrió en ese mismo campus.
Colaboró en la famosa edición kantiana a principios de siglo, cuya introducción se ha convertido en una referencia (Kant). Luego se centró en dos momentos fundamentales de la civilización europea, el Renacimiento y la Ilustración, con dos monografías que son clásicas, y colaboró con el Instituto Warburg. Tuvo una polémica pública, en Davos, con Heidegger (la familia de este no dejó que se publicase la controversia). Para Cassirer, el hombre es un 'animal simbólico' que utiliza símbolos para configurar el mundo cultural. En este sistema de símbolos es donde se manifiesta el espíritu humano expresándose en el lenguaje, el mito, la religión y la ciencia. En Cassirer la Crítica de la razón (que ya había realizado Kant) se convierte en una Crítica de la cultura.
En Marburgo, Cassirer comenzó a trabajar en epistemología en el otoño de 1896. Para ello, la disertación sobre Descartes y la premiada, pero no aceptada como tesis de habilitación sobre los fundamentos científicos del sistema de Leibniz (1902), en la que describía el pensamiento matemático de Descartes a Leibniz como base del conocimiento científico. En el siguiente paso, amplió su pregunta para incluir el conocimiento en general y en 1906 y 1907 publicó los dos primeros volúmenes de la historia en cuatro volúmenes sobre el desarrollo más reciente del problema del conocimiento. Cassirer se apoyó de cerca en Paul Natorp. Cassirer rechaza un a priori (como principio constitutivo) ligado a la sensualidad. Por tanto, el espacio y el tiempo ya no son a priori, sino primeras impresiones. Cassirer solo reconoce el a priori ligado a la razón (por ejemplo, la causalidad) como un principio regulador. El a priori es un requisito previo para todo juicio fáctico, pero no fijo como las categorías de Kant. A priori son invariantes lógicos en los que se basa toda determinación de la experiencia de la ley natural. Los representantes de la Escuela de Marburgo abandonan así un supuesto esencial de Kant, a saber, el dualismo de la sensualidad y la comprensión. Esto conduce a un cambio hacia el idealismo.
Su camino independiente comenzó con el texto Concepto de sustancia y concepto de función (1910). Cassirer muestra que los conceptos de matemáticas y ciencias naturales son relaciones y no cosas. En consecuencia, una cosidad solo se crea con conceptos. Según Cassirer, los conceptos de las ciencias estrictas son miembros de una serie en la que vinculan la multiplicidad de la percepción de una determinada manera y, según una “ley” prescrita, transcurren en un proceso infinito del progreso de las ciencias. Para Cassirer, el objeto de conocimiento es un tejido de relaciones. La "unidad de pensar y ser" resulta de los dos principios de "convergencia de series" y "convergencia de experiencia". La teoría de la naturaleza no es una especulación, sino una descripción de lo dado, con el lenguaje simbólico de las matemáticas, en el que no hay representación, sino que sólo se establece una relación clara como relación. La ciencia empírica es la disección analítica y la conexión sintética de subsistemas a un todo. Muy versado en la discusión física entonces actual, Cassirer se apegó al principio del método crítico de Kant incluso después de revaluar la relación espacio-tiempo a través de la teoría de la relatividad (1921) y tomó posiciones similares sobre el intuicionismo matemático (Luitzen Egbertus Jan Brouwer) y la posición sobre las paradojas de la teoría de conjuntos (Bertrand Russell).