Tal Día como Hoy

Ernesto II de Sajonia-Coburgo y Gotha

Duque soberano de Sajonia-Coburgo y Gotha (1844-1893)

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Ernesto II de Sajonia-Coburgo-Gotha (21 de junio de 1818 - 22 de agosto de 1893) fue el segundo duque soberano del ducado alemán de Sajonia-Coburgo-Gotha, reinando desde 1844 hasta su muerte. Ernesto nació en Coburgo, el mayor de los hijos de Ernesto I de Sajonia-Coburgo-Gotha, y su esposa, la princesa Luisa de Sajonia-Gotha-Altenburgo. Catorce meses más tarde nació su hermano menor, el príncipe Alberto, que más adelante se convertiría en esposo consorte de la reina Victoria. El padre de Ernesto se convirtió en duque de Sajonia-Coburgo y Gotha en 1826 a través de un intercambio de territorios.

En Karlsruhe el 3 de mayo de 1842, Ernesto se casó con la princesa Alejandrina de Baden. Ernesto no tuvo descendencia como fruto de este matrimonio. Poco después, ascendió a duque a la muerte de su padre el 29 de enero de 1844. Como duque reinante Ernesto II, apoyó a la Confederación Germánica en las guerras de Schleswig-Holstein contra Dinamarca, enviando miles de tropas y convirtiéndose en el comandante de un cuerpo alemán; como tal, fue decisivo en la victoria de 1849 en la batalla de Eckernförde contra fuerzas danesas. Después de que el rey Otón I de Grecia fuera depuesto en 1862, el gobierno británico defendió el nombre de Ernesto como un posible sucesor. Las negociaciones, sin embargo, fracasaron por diversos motivos, no siendo el menor de ellos que no abandonaría sus amados ducados en favor del trono griego.

Defensor de una Alemania unificada, Ernesto vio los diversos movimientos políticos con gran interés. Mientras al principio fue un abierto defensor del movimiento liberal, sorprendió a todos cambiando de lado y apoyando a los más conservadores (y con el tiempo victoriosos) prusianos durante las guerras austro-prusiana y franco-prusiana y la posterior unificación de Alemania. Su apoyo a los conservadores tenía sin embargo un precio, y es que no podía ser visto como posible líder de un movimiento político. Según la historiadora Charlotte Zeepvat, Ernesto se vio «progresivamente perdido en un remolino de diversiones privadas que sólo le hicieron merecedor del desprecio exterior».

La posición de Ernesto se vio a menudo unida a la de su hermano, el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria. Los dos muchachos fueron criados casi como mellizos, y su relación se estrechó aún más con la separación y divorcio de sus padres, así como por la eventual muerte de su madre. La relación de los príncipes experimentó fases de gran cercanía así como otras de distanciamiento conforme envejecieron; después de la muerte de Alberto en 1861, Ernesto se fue haciendo cada vez más antagonista de Victoria y sus hijos, así como progresivamente amargo hacia el Reino Unido, publicando panfletos anónimos contra varios miembros de la familia real británica.

Murió el 22 de agosto de 1893 en Reinhardsbrunn, sin descendencia, siendo sucedido por su sobrino el príncipe Alfredo, duque de Edimburgo, segundo descendiente varón de su hermano, a quien aceptó como sucesor a pesar de sus crecientes diferencias políticas. El hijo varón mayor de su hermano, el príncipe de Gales, había renunciado a su derecho sucesorio sobre el ducado.

Ernesto, príncipe heredero de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, nació en el palacio de Ehrenburg en Coburgo el 21 de junio de 1818.​ Era el hijo mayor de Ernesto III, duque de Sajonia-Coburgo-Saalfeld y su primera mujer, Luisa de Sajonia-Gotha-Altenburgo. Pronto se le unió su hermano, el príncipe Alberto, que más tarde se convertiría en esposo de la reina Victoria. Aunque el duque Ernesto tuvo numerosos hijos de diversos affaires, los dos muchachos no tuvieron más hermanos legítimos. En 1826, su padre ascendió al ducado como Ernesto I, duque de Sajonia-Coburgo y Gotha a través de un intercambio de territorios tras la muerte de su tío el duque Federico IV de Sajonia-Gotha-Altenburgo.​

Hay varios relatos sobre la infancia de Ernesto. Cuando tenía catorce meses de edad, un criado comentó que "corretea como una comadreja. Le están saliendo los dientes y está tan molesto como un tejón de impaciencia y vivacidad. Ahora no es muy guapo, salvo por sus hermosos ojos negros".​ En mayo de 1820, su madre describió a Ernesto como "muy grande para su edad, así como inteligente. Sus grandes ojos negros están llenos de espíritu y animación".​ El biógrafo Richard Hough escribe que "incluso desde su infancia, estaba muy claro que el hijo mayor se parecía a su padre en carácter y apariencia, mientras que Alberto recordaba muy intensamente a su madre en casi todos los aspectos".​ Ernesto y su hermano a menudo vivieron con su abuela la condesa viuda de Sajonia-Coburgo-Saalfeld hasta su muerte en 1831.

Él y Alberto fueron educados juntos como si fueran mellizos.​ Aunque Alberto era catorce meses más joven, sobrepasaba a Ernesto intelectualmente.​ Según su tutor, "iban de la mano en todas las cosas, fuera trabajando o en el juego. Emprendiendo las mismas búsquedas, compartiendo idénticas alegrías y tristezas, estaban unidos por sentimientos poco frecuentes de amor mutuo".​ Quizá esas "tristezas" arriba mencionadas se refieren al matrimonio de sus padres. No fue feliz y el duque Ernesto I era continuamente infiel.​ En 1824, Ernesto I y Luisa se divorciaron; posteriormente ella dejó Coburgo y no se le permitió volver a ver a sus hijos.​ Ella se volvió a casar pronto con Alejandro de Hanstein, conde de Pölzig y Beiersdorf, muriendo en 1831 a los treinta años de edad.​ El año después de su muerte, su padre se casó con su sobrina, la duquesa María de Wurtemberg, quien era hija de su hermana Antonieta. Su madrastra era así también su prima carnal. El duque y su nueva duquesa no estaban cercanos, y no tendrían hijos; mientras que los muchachos mantuvieron una relación feliz con su madrastra, María tuvo escasa o nula influencia en las vidas de sus hijastros.​ La separación y divorcio de sus padres, así como la posterior muerte de su madre dejó a los niños marcados y en una relación estrecha entre sí.​

En 1836, Ernesto y Alberto visitaron a su prima casadera la princesa Victoria de Kent, pasando unas pocas semanas en Windsor.​ Los dos jóvenes, y especialmente Alberto, eran considerados por su familia como un esposo potencial para la joven princesa, y se les enseñó a hablar un inglés competente.​ Su padre pensó primero que Ernesto sería mejor marido para Victoria que Alberto, posiblemente creyendo que su interés por el deporte le haría más atractivo para el público británico.​ Sin embargo, muchos otros favorecieron a Alberto sobre Ernesto como un posible marido. Por temperamento, Victoria era mucho más parecida a Ernesto, pues ambos eran vivaces y sociables con amor por el baile, el cotilleo y la vida nocturna de cenas y teatro; a la inversa, esta vida activa enfermaba físicamente a Alberto.​ Victoria creía que Ernesto tenía "en su semblante, una expresión de lo más amable, honesta e inteligente", mientras que Alberto "parecía lleno de bondad y dulzura, y muy listo e inteligente".​ Sin embargo, no hubo ninguna oferta matrimonial formal por parte de ninguno de los hermanos, y se volvieron a casa.

Ernesto empezó su formación militar poco más tarde ese mismo año.​ En abril de 1837, Ernesto, Alberto y su casa se trasladaron a la Universidad de Bonn.​ Cuando llevaban seis meses de curso, Victoria ascendió al trono del Reino Unido. Como los rumores de un próximo matrimonio entre ella y Alberto interfirieron con sus estudios, los dos hermanos se marcharon el 28 de agosto de 1837 al cierre del trimestre para viajar por Europa.​ Regresaron a Bonn a principios de noviembre para seguir con sus estudios. En 1839, los hermanos volvieron a viajar a Inglaterra, donde Victoria encontró a su primo Alberto agradable y pronto le hizo una proposición.​ Esta conexión tendría muchas implicaciones para Ernesto en el futuro; por ejemplo, fue elegido como padrino de la segunda hija de Alberto, la princesa Alicia, y con el tiempo la entregaría el día de su boda, solo meses después de la muerte de Alberto.​

Se propusieron varias candidatas como esposas de Ernesto. Su propio padre quería que mirase alto para conseguir una esposa, como una gran duquesa rusa.​ Una posibilidad era la princesa Clementina de Orleans, hija de Luis Felipe I, a quien conoció mientras visitaba la corte en las Tullerías.​ Semejante matrimonio, sin embargo, habría requerido que él se convirtiera del luteranismo al catolicismo, y en consecuencia, no llegó a nada.​ Más tarde ella se casaría con su primo el príncipe Augusto de Sajonia-Coburgo-Gotha. Ernesto fue también considerado por la reina viuda María Cristina como posible esposo para su hija Isabel II de España,​ y por la reina Victoria para su prima la princesa Augusta de Cambridge.​

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