Tal Día como Hoy

Erich von Manstein

Militar alemán

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Fritz Erich Georg Eduard von Manstein, nacido Fritz Erich Georg Eduard von Lewinski (Berlín, 24 de noviembre de 1887-Irschenhausen, 10 de junio de 1973), fue un militar alemán que combatió durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial; en este último conflicto alcanzó el grado militar de mariscal de campo (Generalfeldmarschall).

Nacido en una familia aristocrática prusiana con una larga tradición militar, se unió al ejército a una edad temprana y prestó servicio tanto en el frente occidental como en el oriental durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Ascendió al rango de capitán al final de la guerra y se mantuvo activo en el período de entreguerras ayudando a Alemania a reconstruir sus fuerzas armadas. En septiembre de 1939, durante la invasión de Polonia al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, ejerció de jefe de Estado Mayor del Grupo de Ejércitos Sur de Gerd von Rundstedt.

Con la vista puesta en la invasión de Francia, que se iniciaría en mayo de 1940, Adolf Hitler escogió la estrategia diseñada y propuesta por Manstein, un plan posteriormente perfeccionado por Franz Halder y otros miembros del Alto Mando del Ejército (Oberkommando des Heeres). Anticipándose a una firme resistencia aliada en caso de que la ofensiva principal de la invasión tuviera lugar a través de los Países Bajos, Manstein ideó una operación innovadora, más tarde conocida como Sichelschnitt (‘golpe de hoz’), que requería un ataque a través de la zona boscosa de las Ardenas y un rápido avance hasta el canal de la Mancha, copando así a los ejércitos franceses y aliados en Bélgica y Flandes. Después del éxito en Francia, Manstein fue ascendido al rango de general, participó activamente en la invasión de la Unión Soviética en junio de 1941. Dirigió las fuerzas del Eje en el asedio de Sebastopol (1941-1942) y la batalla de la península de Kerch; fue ascendido a mariscal de campo el 1 de julio de 1942, tras lo cual participó en el sitio de Leningrado.

En diciembre de 1941, la suerte de Alemania en la guerra había dado un giro desfavorable y, al año siguiente, durante la batalla de Stalingrado, Hitler le puso al mando de la operación Tormenta de Invierno, un intento de salvar al 6.º Ejército de Friedrich Paulus, que había quedado cercado en la ciudad de Stalingrado por la ofensiva soviética; aunque en un primer momento las tropas de socorro consiguieron algunos éxitos, Manstein se vio obligado a ordenar la retirada de sus tropas después de que los soviéticos lanzaran la operación Saturno, que amenazaba con cercar a todas las tropas alemanas situadas en el Cáucaso. Más tarde, lideró una nueva contraofensiva durante la tercera batalla de Járkov (febrero-marzo de 1943), ofensiva que más tarde sería conocida como la «Defensa Móvil de Manstein», que permitió recuperar un territorio sustancial y ocasionó importantes pérdidas a tres ejércitos soviéticos, y forzó la retirada de otros tres.

Cuatro meses más tarde intervino en la batalla de Kursk (julio-agosto de 1943) como uno de sus principales comandantes. Ante las importantes pérdidas sufridas por las unidades Panzer, se vio obligado a ordenar a sus hombres que se retiraran a la orilla occidental del Dniéper, no sin antes destruir todo lo que pudiera ser de valor al enemigo, implementando una política de tierra quemada. Además, obligó a miles de civiles soviéticos a evacuar la orilla oriental del río hacia el oeste trayendo su ganado y sus enseres. La retirada no impidió que sus tropas fueran derrotadas por los soviéticos en el curso de la ofensiva del Dniéper-Cárpatos (14 de diciembre de 1943-17 de abril de 1944), que además desalojó a las fuerzas germanas y a sus aliados rumanos y húngaros de la mayoría de los territorios de Ucrania y Moldavia. Los continuos reveses sufridos por los alemanes en el sur de la Unión Soviética y sus frecuentes desacuerdos con Hitler sobre la conducción de la guerra llevaron a este a relevarle de su puesto en marzo de 1944; después de su destitución nunca más obtuvo otro mando.

En agosto de 1945, varios meses después de la derrota de Alemania, se entregó a los británicos. Declaró como testigo en los llamados Juicios de Núremberg, en agosto de 1946, donde se juzgó a veinticuatro oficiales nazis de alto rango. Asimismo, preparó un documento que, junto con sus memorias posteriores, ayudó a cultivar el mito de la Wehrmacht inocente, el mito de que las fuerzas armadas alemanas no eran culpables de las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial, como el Holocausto. En 1949 los aliados lo juzgaron en Hamburgo por crímenes de guerra y lo declararon culpable de nueve de los diecisiete cargos, incluido el de maltrato a los prisioneros de guerra y el de no proteger la vida de los civiles en su área de operaciones. Su sentencia de dieciocho años de prisión se redujo más tarde a solo doce, de los cuales únicamente cumplió cuatro años antes de ser puesto en libertad en 1953.

A mediados de la década de 1950 trabajó como asesor militar del gobierno de Alemania Occidental, puesto desde el que contribuyó a crear la Bundeswehr (las nuevas fuerzas armadas de la República Federal de Alemania). En 1955 publicó sus memorias, Verlorene Siege (traducidas al español como Victorias frustradas), centradas en el análisis puramente militar de las operaciones dirigidas por él. Más allá de mostrar su desacuerdo con algunas decisiones de Hitler, se abstiene en sus recuerdos de cualquier reflexión sobre las derivadas políticas y éticas de sus acciones.

Erich von Manstein falleció el 9 de junio de 1973 en la localidad de Irschenhausen, en el distrito bávaro de Bad Tölz-Wolfratshausen y recibió sepultura con todos los honores militares; a su funeral asistieron cientos de militares de todos los rangos.

Es considerado el mayor genio operacional de la guerra de movimientos y uno de los más audaces estrategas de la Segunda Guerra Mundial.​

Nació en Berlín el 24 de noviembre de 1887 como décimo hijo de una familia noble prusiana, la formada por Eduard von Lewinski y Helene von Sperling. Por un acuerdo establecido de antemano —y no infrecuente entre las familias aristocráticas de la época—, el niño fue cedido en adopción nada más nacer a otro matrimonio de alta alcurnia, el constituido por Georg von Manstein y su esposa, Hedwig von Sperling —hermana menor de Helene—, que no podían tener hijos, pero querían conservar el apellido paterno. Así, el niño fue bautizado, ya bajo la tutela de los padres adoptivos, con el apellido von Manstein y el nombre de pila compuesto Fritz Erich Georg Eduard, en honor de ilustres antepasados de ambas familias.​

Dados sus orígenes, Erich estaba prácticamente predestinado a seguir la carrera militar. Su padre biológico, Eduard (de ascendencia casubia y con derecho a lucir la variante III del escudo de armas de Brochwicz),​ fue general de artillería. En cuanto a la familia de adopción, su padre, Georg, llegó a ser teniente general; su abuelo paterno, Gustav, general de infantería; su abuelo materno, Oskar, mayor general; y su tío Kurt, general de infantería. Además, era sobrino político de Paul von Hindenburg, quien se había casado en 1879 con Gertrud, hermana menor de su madre. Se estima que hasta dieciséis parientes de cada rama eran oficiales del ejército.​

En enero de 1894 la familia se mudó a Estrasburgo, adonde había sido destinado Georg von Manstein como jefe de guarnición para defender la ciudad alsaciana, conquistada tras la guerra franco-prusiana. Cursó sus estudios primarios en el instituto católico Kaiserliches Lyzeum, o Lycée Impérial alemán (liceo Fustel-de-Coulanges).​

A la edad de 13 años entró en el cuerpo de cadetes de Plön y Groß-Lichterfelde, y en marzo de 1906 fue comisionado en el Tercer Regimiento de Guardias de Infantería (Garde zu Fuß) como alférez. Lo ascendieron al rango de teniente en enero de 1907, y en octubre de 1913 se inscribió en el programa de entrenamiento para oficiales de tres años en la Academia Militar Prusiana; sin embargo, solo pudo completar el primer curso, ya que en agosto de 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, todos los estudiantes recibieron la orden de presentarse para el servicio activo.​ Así pues, se vio obligado a interrumpir prematuramente su formación académica y ponerla en práctica en el propio campo de batalla, y es precisamente esa circunstancia la que explicaría la audacia, originalidad e inconformismo de sus planteamientos estratégicos posteriores.​

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