Erasmo de Róterdam (en neerlandés: Desiderius Erasmus van Rotterdam; en latín: Desiderius Erasmus Roterodamus; Róterdam o Gouda, 28 de octubre de 1466-Basilea, 12 de julio de 1536), también conocido en español como Erasmo de Bergen Op Zoom, fue un filósofo humanista, filólogo y teólogo católico neerlandés. Gracias a su vasto número de obras, que incluyen traducciones, libros, ensayos, oraciones y cartas, es considerado como uno de los más grandes eruditos del Renacimiento nórdico,y una de las principales figuras de la cultura neerlandesa y occidental.
Erasmo fue una figura importante en la erudición clásica, escribiendo en latín en un estilo espontáneo, copioso y natural. Como sacerdote católico, desarrollando técnicas humanistas para trabajar sobre textos, Erasmo escribió nuevas ediciones latinas y griegas del Nuevo Testamento y de los Padres de la Iglesia, con anotaciones y comentarios que plantearon cuestiones que serían influyentes inmediata y centralmente en la Reforma protestante y la Contrarreforma.
Vivió en el contexto de las crecientes reformas religiosas europeas. Desarrolló una teología humanista bíblica en la que abogaba por la necesidad religiosa y civil de concordia pacífica y de tolerancia personal en asuntos de indiferencia. Si bien criticó los abusos dentro de la Iglesia Católica y pidió una reforma, se mantuvo alejado de Lutero, Enrique VIII y Juan Calvino y continuó reconociendo la autoridad del Papa. Promovió la doctrina tradicional del sinergismo (la creencia de que la salvación involucra alguna forma de cooperación entre la gracia divina y la libertad humana), rechazada por reformistas como Martín Lutero o Juan Calvino a favor de la doctrina del monergismo. Su influyente aproximación de via media decepcionó, e incluso enojó, a partidarios de ambas corrientes.
Su obra, mucho más amplia y compleja, incluye ensayos y tratados sobre un número muy amplio de temas. Sigue siendo conocido principalmente hoy por su obra Elogio a la locura (1511) y en menor medida, por sus Adagios (1500), una antología de más de cuatro mil citas griegas y latinas glosadas, Coloquios (1522), una colección de ensayos didácticos de temática variada, y De libero arbitrio diatribe sive collatio (1524), una respuesta a las enseñanzas sobre el libre albedrío de Lutero.
Desiderius Erasmus fue llamado desde su nacimiento Erasmus. Debe su nombre a que su padre Gerard era devoto de San Erasmo, muy popular en el siglo XV. Como religioso desde temprana edad, salió de su ciudad natal, Róterdam, convirtiéndose la denominación de su pueblo natal en parte de su propio nombre. Él mismo definió su nombre en latín como Desiderius Erasmus Roteradamus en 1506, con las variaciones de la escritura típica de aquellos años. Se puede encontrar su nombre con una vasta variación en su escritura: Desiderius podemos encontrarlo como Desyderius o en español como Desiderio; Erasmus podemos encontrarlo con las variaciones de Herasmus, Erasmi, o en latín y español como Erasmo; y para el caso de Roteradamus podemos encontrar variantes como Rotteradamus, Roterdamus, Rotterdammus, Rotterdammensis, o en latín Roterdami o Roterdamo, o en español Róterdam o Rotterdam o la utilización del nombre de la ciudad precedida de la partícula "von" o "van" o "of" o "de", según el idioma en que se le refiere; más las combinaciones posibles entre estas variaciones.
En el siglo XVII surgió la leyenda de que se le habría conocido en su juventud como Geert Geertsen (que significa "Gerardo, hijo de Gerardo", por así llamarse su padre), con las variantes de Gerhard Garhards o Gerrit Gerritsz.
Aunque no queda constancia oficial de su año de nacimiento, sí se sabe que nació en la madrugada del 28 de octubre. En su estatua en Róterdam, figura el año de nacimiento 1467, pero tras las investigaciones realizadas por Harry Vredeveld en 1993, hoy en día se considera a 1466 como el año más aceptable. Fue hijo bastardo de Gerard, un sacerdote de Gouda, y su sirvienta Margaretha Rogerius (Rutgers), algo que narró Charles Reade en su famosa novela histórica El claustro y el hogar (1861).
A los nueve años fue enviado a la escuela de Deventer de los Hermanos de la Vida Común, donde tuvo sus primeros contactos con el movimiento espiritual de la devotio moderna y aprendió latín y algo de griego con los revolucionarios métodos educativos de su director y maestro, el humanista Alexander Hegius von Heek.
Con dieciocho años de edad entró en el monasterio de Emmaus de Steyn (cerca de Gouda) de los Canónigos Regulares de San Agustín, monasterio que participaba igualmente de la espiritualidad de la devotio moderna. En 1488 hizo la profesión religiosa y cuatro años después fue ordenado sacerdote. Poco después de su ordenación, obtuvo de sus superiores el permiso para trabajar como secretario del obispo de Cambrai, Enrique de Bergen, quien le dio una beca, hacia 1495, para estudiar teología en la Universidad de París, institución que en ese momento se encontraba viviendo con gran fuerza el Renacimiento de la cultura de Grecia y Roma. Allí hizo amistad con el célebre asceta Juan Momber y con uno de los primeros humanistas de París, Roberto Gaguin. Posiblemente en esta etapa se encuentren los comienzos del pensamiento humanista de Erasmo, que convirtieron al joven en un pensador libre y profesor de ideas independientes.
Erasmo nunca retornó a la vida monástica aunque la Iglesia regularizó su situación en 1517 cuando ya era un autor famoso y una personalidad pública.
Viaje a Inglaterra: docencia y los "Adagios"
Entre 1499 y 1500 viajó a Londres, donde tuvo la oportunidad de escuchar a John Colet dando una gran exposición sobre la vida de san Pablo en la Universidad de Oxford. Una vez terminada, Erasmo se acercó a John Colet y mantuvo con él una larga conversación sobre el modo de efectuar una lectura verdaderamente humanista de la Biblia que marcó profundamente su pensamiento. Tanta era su admiración hacia Colet, que «Erasmo que no reconocía otro maestro que a sí mismo, dio solo a él el título de praeceptor unicus».
En ese mismo año de 1500, y con la colaboración de Publio Fausto Andrelini, Erasmo escribió sus Adagios, que son más de 690 refranes y moralejas de las tradiciones de las antiguas Grecia y Roma, junto con comentarios sobre su origen y su significado. Algunos de esos refranes se siguen utilizando en el día de hoy. Trabajó en los Adagios durante el resto de su vida, hasta tal punto que la colección había crecido y ya contenía 3400 en 1521, siendo 4500 en el momento de su muerte. El libro se vendió con éxito y llegó a contar con más de 60 ediciones.
Empezó a dictar una cátedra como profesor titular de teología en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, durante el reinado de Enrique VIII, donde hizo amistades que le duraron toda la vida: el ya citado John Colet, Tomás Moro, Thomas Linacre y John Fisher, «hombres de un gran humanismo cristiano y una teología fundada en la Biblia y en los padres de la Iglesia». Se le ofreció un trabajo vitalicio en el Queen's College de la Universidad de Cambridge y es posible que, de desearlo, habría podido pasar el resto de su vida enseñando ciencias sagradas a lo mejor de la realeza y la nobleza inglesas. Sin embargo, su naturaleza inquieta y viajera y su espíritu curioso, junto con un incontrolable rechazo a todo lo que significara rutina, lo hicieron declinar ese cargo y todos los que se le ofrecieron posteriormente.
Entre 1506 y 1509 vivió en Italia, la mayor parte del tiempo trabajando en una imprenta. En 1506 recibió el título de doctor en teología. Varias veces más se le ofrecieron trabajos serios y bien pagados, especialmente como profesor, a lo cual él respondía que prefería no aceptarlos, porque lo que ganaba en la imprenta, si bien no era mucho, le resultaba suficiente.
A partir de estas conexiones con universidades y con escritores que iban a la imprenta, Erasmo comenzó a rodearse de quienes pensaban igual que él y rechazaban los abusos del clero y de los monjes ignorantes. Su fama se extendió progresivamente por toda Italia, y sus ideas sobre la elevación intelectual y religiosa empezaron a conocerse y discutirse; sin embargo, no todos simpatizaban con Erasmo, pues había quienes rechazaban sus ideas, y estos opositores empezaron a criticarlo tanto en público como en privado. Aunque gozaba de la admiración de los cardenales Giovanni de Medici, posterior papa León X, y Domenico Grimani, estos «no pudieron convencerle de que fijara su residencia en Roma y rehusó las ofertas de promociones eclesiásticas», regresando a Inglaterra.