José Epitacio Desiderio Huerta Solorio (Cótiro, Coeneo, Michoacán; 22 de mayo de 1827-Coeneo, Michoacán; 23 de octubre de 1904) fue agricultor, militar y gobernador de Michoacán de 1858 a 1862.
Nació en el rancho familiar, junto al villorrio de Cótiro, en donde desarrolló su infancia y juventud, apegado a las labores agrícolas.
Junto a Rafael Salinas y Domingo Herrera se levantó en armas el 6 de mayo de 1854 en Coeneo (Michoacán), en apoyo del Plan de Ayutla en contra del gobierno de Antonio López de Santa Anna. Epitacio Huerta ya había participado en contra la invasión de los Estados Unidos de América en 1846, alcanzando el grado de teniente. En 1854 el General Juan Álvarez jefe de la Revolución de Ayutla, reconoció los grados militares de Huerta y lo nombró coronel. Posteriormente se le otorgó el grado de general de brigada. Para principios de 1855 ya tenía tomados los municipios de Santa Clara, La Huacana, Parácuaro, Tancítaro, La Piedad, Purépero, Tlazazalca, Zacapu, Valle de Santiago y Zapotlán el Grande, extendiendo su fama militar.
Aún bajo la presidencia de Ignacio Comonfort, Huerta juega un papel importante en el equilibrio de fuerzas del país.
Sucede una rebelión conservadora contra la nueva Constitución que, el 8 de octubre de 1857 había abierto sesión del Primer Congreso Constitucional. En un país dividido en tres partidos, el conservador, el liberal moderado y el liberal radical, dicha constitución amenazaba con terminar con todo orden tendiente al conservadurismo y al liberalismo moderado. Por tanto, Tomás Mejía, Miguel Miramón y Luis G. Osollo (este último ya se había levantado anteriormente con Antonio de Haro y Tamariz contra el gobierno de Comonfort) movilizan sus fuerzas.
Tomás Mejía desciende de la Sierra Gorda y toma Querétaro el 2 de noviembre de 1857.
Manuel Doblado moviliza la Guardia Nacional y logra retirar a Mejía hacia la Sierra, pero a la vez el presidente recibe rumores de que Miramón y Osollo se encuentran en la Ciudad de México para preparar el golpe desde la capital. Ante este clima de inestabilidad, Comonfort se empieza a plantear la posibilidad de derogar la Constitución y se entrevista en el Palacio Arzobispal de Tacubaya con Félix Zuloaga, preparando el autogolpe con el que iniciaría la Guerra de Reforma.
Así mismo Comonfort logra el apoyo del liberal moderado Juan José Baz entonces el diputado más importante del Estado de México y exgobernador del Distrito Federal, hombre muy influyente sobre los moderados que tenían control sobre Veracruz, Yucatán y México, del moderado, tendiente al conservadurismo, exsecretario de Hacienda Manuel Payno, del gobernador de Jalisco Anastasio Parrodi, moderado también, y del general conservador Miguel María de Echegaray, encargado de la plaza de Puebla.
Sorprendentemente del que menos se esperaba su negativa, el general Huerta, quien tenía dominio total de las fuerzas de Michoacán, fue de quién más sonó.
Es él quien se niega a apoyar el plan y eleva el nivel de tensión al dar a conocer al Congreso Constitucional las cartas que Zuloaga, con posdata de Payno, le había mandado para convencerlo, revelando los planes del golpe contra el Congreso y la Constitución. Con el escándalo en ciernes, el Congreso hace llamar a los ministros de Gobernación Benito Juárez y Guerra José García Conde para que informase los movimientos que estaba haciendo Comonfort para enfrentar a Zuloaga, mientras Juarez (que había sido integrado al ejecutivo como ministro de Gobernación el 3 de noviembre) esperaba que Comonfort se retractase y Baz intentaba convencer a los diputados con el respaldo de Veracruz de que era conveniente el plan de posponer el cambio de constitución.
Al saber que todo estaba al descubierto, Comonfort procede a ejecutar el plan y el 17 de diciembre de 1857 dispara 21 salvas como señal a Zuloaga para indicar que procediese a tomar la capital, cierra el Congreso y manda a arrestar a Benito Juárez junto con el presidente de la cámara, Isidoro Olvera, y los diputados Simón de la Garza Melo y Francisco Banuet. Es así que se da inicio al conflicto que se quería evitar.
Tras la dimisión de Comonfort, fue entonces que en Juárez recae la presidencia. Juárez huye con su gobierno a Guanajuato, el estado al norte de Michoacán. Es ahí donde Huerta se convierte en uno de los principales sostenes del esfuerzo bélico.
El 15 de febrero de 1858 relevó de la titularidad del Ejecutivo michoacano al médico Miguel Silva Macías, quien a su vez había sustituido en ese cargo a Santos Degollado, gobernador constitucional. Este último ya no retornó a esas funciones en virtud de que se incorporó al gabinete del presidente Benito Juárez en la cartera de Guerra.
Ejerció estas atribuciones como gobernador hasta mayo de 1861, cuando fue elegido como gobernador constitucional.
La gubernatura de Huerta está marcada por la inestabilidad y la guerra.
La administración huertista enfrentó con firmeza a los enemigos político-militares aglutinados en el bloque conservador que estalló ese conflicto con base en la tesis del Plan de Tacubaya. Al mismo tiempo, el general Huerta sostuvo una confrontación casi permanente con grupos y actores al interior del partido liberal, de los que fueron cabezas visibles personajes como el abogado Justo Mendoza (quien posteriormente sería gobernador), Anselmo Argueta y Manuel Menocal.
El inicio de la actuación del general Huerta al frente del gobierno de Michoacán tuvo lugar en los días posteriores a la promulgación de la segunda Constitución del estado, cuyos lineamientos se apegaron a lo normado por la Constitución Federal de 1857. Sin embargo, las circunstancias propiciadas por
el desarrollo de la Guerra de Reforma inhibieron el cumplimiento de ese documento, y la administración estatal debió