Tal Día como Hoy

Enrique Pla y Deniel

Cardenal español

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Enrique Plá y Deniel (Barcelona, 19 de diciembre de 1876 - Toledo, 5 de julio de 1968) fue un filósofo, teólogo, canonista, arzobispo y cardenal católico español, muy activo durante la guerra civil española y la dictadura franquista.​ Ocupó los cargos de obispo de Ávila (1918-1935), obispo de Salamanca (1935-1941) y arzobispo de Toledo (1941-1968). Fue una destacada personalidad de la cultura en el segundo tercio del siglo XX, siendo elegido académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (medalla 14), aunque murió antes de tomar posesión.

Nació en Barcelona en 1876, en el seno de una rica familia. Cursó el bachillerato a temprana edad en el instituto de segunda enseñanza de su ciudad natal. Aunque le entusiasmaban las ciencias físicas y las matemáticas, y algunos apuntaban a que estudiaría medicina, la lectura del libro Imitación de Cristo de Tomás de Kempis, que le había regalado uno de sus hermanos, le determinó a abrazar la vocación eclesiástica.

Cursó sus estudios eclesiásticos de latín y humanidades, e inició los de filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona. En 1894 fue enviado a continuar sus estudios en Roma. Prosiguió los estudios de filosofía en la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino, donde obtuvo el doctorado en Filosofía; y prosiguió los estudios de teología, y cursó los de derecho canónico, en la Pontificia Universidad Gregoriana, donde obtuvo el doctorado en Sagrada Teología y el doctorado en Derecho canónico.​​ El doctorado en Sagrada Teología lo obtuvo con premio extraordinario.​ Pla y Deniel fue ordenado sacerdote en Roma el 25 de julio de 1900.

A su regreso a España fue nombrado profesor en el Seminario Conciliar de Barcelona, donde impartió las asignaturas de Oratoria sagrada y de Patrología durante un año, y las asignaturas de Cuestiones disputadas de filosofía y de Historia de la filosofía durante nueve años. En esta época aprovechó las vacaciones estivales para hacer viajes de estudio e investigación que le llevaron a la Universidad de Lovaina (Bélgica) y a otras instituciones académicas en Múnich y en Viena.​

Influyeron decisivamente en su vida académica y en su orientación pastoral la encíclica Rerum novarum del Papa León XIII, los escritos teológicos del futuro cardenal Louis Billot, los escritos filosóficos del futuro cardenal Désiré Mercier y los escritos canónicos de Franz Xavier Wernz. También influyeron en él, a nivel espiritual, la Imitación de Cristo de Tomás de Kempis, los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola y las Meditaciones del P. La Puente.​

Además de como académico, también destacó pronto como eminente sociólogo y activo organizador. Entre sus labores pastorales en Barcelona destacó una intensa dedicación al apostolado obrero, en línea con las inquietudes del catolicismo social. Fruto de sus primeros trabajos fue la fundación del Patronato Obrero de la populosa barriada de Pueblo Nuevo. Compaginó esta actividad social con la docencia en el Seminario Conciliar barcelonés y con el desempeño de diversos cargos de responsabilidad en la curia diocesana: visitador diocesano de las escuelas y colegios de la Iglesia, y censor eclesiástico. En el ejercicio de su oficio de censor eclesiástico se negó a autorizar la edición de la Histoire ancienne de l'Église de Louis Duchesne, por considerarla modernista.

En 1907, con motivo de los ataques del gobierno liberal de Antonio Aguilar y Correa contra las órdenes y congregaciones religiosas, organizó un mitin multitudinario de protesta en la plaza de toros de Barcelona, en el que pronunció un encendido discurso el escritor y político carlista Juan Vázquez de Mella,​ que era uno de los principales representantes del pensamiento tradicional.

En 1912 obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo de la Catedral de Barcelona. Fue director de la Acción Social Popular por encargo del arzobispo de Barcelona. Fue también director de varias publicaciones de prensa escrita: de la Revista Social, del Anuario Social y del semanario obrero El Social.​

El 4 de diciembre de 1918, fue nombrado obispo de Ávila por el Papa Benedicto XV. Fue consagrado obispo el 8 de junio de 1919 por el nuncio Francesco Ragonesi en la Catedral de Barcelona. Tomó posesión de la sede el 16 de julio de ese año.

En la diócesis abulense actuó de nuevo con singular intensidad. De acuerdo con Cárcel Ortí, “llegó a estar considerado como el mejor obispo español de su tiempo, tanto por su preparación intelectual —demostrada en sus escritos pastorales— como por su escrupulosidad en la administración diocesana, su adhesión a la Santa Sede y sus virtudes sacerdotales, en especial la caridad y la humildad”.​

Trabajó por la implantación del Código de Derecho Canónico, que había sido promulgado en 1917. Realizó cada cinco años la visita pastoral completa a toda su diócesis e hizo tres visitas ad limina. En 1922 organizó la celebración del tercer centenario de la canonización de Santa Teresa de Jesús, a la que asistieron los reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia. También organizó, en 1926, las celebraciones del segundo centenario de la canonización de San Juan de la Cruz.

Fue un ferviente animador y vivificador de Sindicatos Católicos de Obreros. El 28 de enero de 1935 fue preconizado obispo de Salamanca por el Papa Pío XI. Al enterarse de la noticia, el ayuntamiento socialista de Ávila envió una carta a la Santa Sede solicitando que tal disposición quedase sin efecto para que el obispo Plá y Deniel pudiese continuar en Ávila.​

Habiendo sido preconizado obispo de Salamanca por el Papa Pío XI el 28 de enero de 1935, tomó posesión de la sede salamantina el 26 de mayo de ese año.

Al estallar la Guerra civil española, Pla y Deniel cedió el Palacio Episcopal a Francisco Franco como residencia para este último, donde el Generalísimo se haría construir en el jardín un búnker por ingenieros alemanes; él, por su parte, se trasladó al vecino Seminario Diocesano de San Carlos. Además, dejó al militar rebelde y su familia a su secretario, el padre Bulart, como capellán particular, cargo en el que continuaría durante muchos años.​ Se identificó desde el principio con la causa de los sublevados y participó de forma habitual en las ceremonias oficiales de Falange, utilizando incluso el saludo fascista.​

El 30 de septiembre de 1936 publicó su famosa carta pastoral Las dos ciudades, donde justificaba la sublevación, aplicando -según él mismo confesó- a las circunstancias del momento, la doctrina de Santo Tomás de Aquino, de San Roberto Belarmino y de Francisco Suárez.​ El texto constituyó la fundamentación teológica de lo que denominó Cruzada —aunque no fue el primero que utilizó el término—.​ En ella aludía a San Agustín de Hipona en su distinción entre la ciudad terrestre, donde el egoísmo prevalece, y la ciudad celestial, donde el amor de Dios reemplaza todo sentido de protección, y describe a España como tales ciudades. - "el comunismo y el anarquismo identificados con la ideología que dirige al desdén, la aversión hacia Dios Nuestro señor; y en contra la heroicidad y el martirio han florecido -. Pla concluyó que las condiciones de Santo Tomás de Aquino para una guerra justa se daban en la guerra civil. A pesar de que, a los ojos del mundo, el conflicto podría tener el aspecto externo de una guerra civil, en realidad era una cruzada. Cuando Francisco Franco fue proclamado jefe de Estado, el obispo inmediatamente le envió un telegrama de felicitación que anticipaba la "resurrección magnífica de la España cristiana".​​

En 1937, cuando el cardenal Isidro Gomá, arzobispo de Toledo, ya había terminado la redacción de la Carta colectiva de los obispos españoles con motivo de la guerra en España, fue visitado por Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá —ya por entonces académico de número de la Real Academia de la Lengua—, que estuvo afinando el estilo de lo redactado durante varias horas. Pla y Deniel también hizo algunas aportaciones al escrito, pero no de carácter estilístico, sino doctrinal. La carta, firmada por 43 obispos y cinco vicarios capitulares, fue publicada en agosto de 1937.

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