Tal Día como Hoy

Enrique Jardiel Poncela

Dramaturgo español

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Enrique Jardiel Poncela (Madrid, 15 de octubre de 1901-Madrid, 18 de febrero de 1952)​ fue un escritor y dramaturgo español. Su obra, relacionada con el teatro del absurdo, se alejó del humor tradicional acercándose a otro más intelectual, inverosímil e ilógico, rompiendo así con el naturalismo tradicional imperante en el teatro español de la época. Esto le supuso ser atacado por una gran parte de la crítica de su tiempo, ya que su ironía hería los sentimientos más sensibles y abría un abanico de posibilidades cómicas que no siempre eran bien entendidas. A esto hay que sumar sus posteriores problemas económicos y fracasos de público durante el régimen franquista. Sin embargo, el paso de los años no ha hecho sino acrecentar su figura y sus obras siguen representándose en la actualidad, habiéndose rodado además numerosas películas basadas en ellas. Murió de cáncer, arruinado y en gran medida olvidado, a los cincuenta años.

Enrique Jardiel Poncela, nació en Madrid en el número 29 de la calle del Arco de Santa María (hoy calle de Augusto Figueroa, perpendicular a la de Fuencarral). Su padre fue Enrique Jardiel Agustín, matemático, latinista y periodista colaborador de La Correspondencia de España y de otros diarios. Era natural de la población zaragozana de Quinto (nacido en 1864). Su madre Marcelina Poncela Ontoria era pintora, y fue una de las primeras mujeres en optar a estudios de bellas artes en Madrid en 1884. La abuela materna tuvo previamente cierta amistad con Vital Aza y esa influencia se transmitió hasta Enrique por vía materna (otros autores mantienen que Marcelina tuvo propuesta de matrimonio del mismo Vital Aza antes de casarse con Enrique).​ Al poco de nacer el primer hijo en 1895, el abuelo exigía su nacimiento en la Casona de Quinto como mantenimiento de una tradición familiar. Tras la primera hija (Rosario), vino la segunda (Angelina), la tercera hija (Aurorita) murió al poco de nacer.

Enrique fue el cuarto y el último de los hijos, nacido en 1901 en Madrid. Los hermanos fueron educados por la madre; crecieron en un entorno lleno de libros, pinturas y esculturas. En 1905, inició sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza (ubicada en la calle General Martínez Campos) con dos de sus hermanas, que continuó a partir de 1908 en la Sociedad Francesa (Liceo Francés) hasta cumplir los diez años. Era esa época cuando la madre le puso como mote «Potito». Como Enrique era el único hijo, el padre quiso que estudiara. Existía en Enrique una tendencia natural a los dibujos e ilustraciones, los guardaba a menudo con la intención de escapar a la severa vigilancia de su madre. Según cuenta él mismo, a los siete años solía visitar el Museo del Prado en compañía de su madre y, a los nueve acostumbraba a acompañar a su padre a la tribuna de prensa del Congreso de los Diputados, donde presenció numerosos debates políticos. La tendencia a dibujar apareció en Enrique antes que la de escribir. A temprana edad detectaron en él un ligero estrabismo, que desaparecería «casi en su totalidad». En 1912, se trasladó al Colegio de los Padres Escolapios de San Antonio Abad (conocido como «Escuelas Pías de San Antón», en la calle de Hortaleza), donde estudió el bachillerato y en cuya revista Páginas Calasancias publicó sus primeros textos humorísticos. Ya desde esta primera época de bachillerato en los Escolapios era conocido por su actividad nocturna ligeramente rebelde. No era un alumno modelo. A pesar de ello, a los diez años escribió el primer verso, a los once su primera novela. Se titulaba Monsalud de Brievas, y al poco de terminarla lo anunció a la familia y en un huerto de Quinto la leyó ante ellos. Su infancia se llenó de juegos en los solares de la Castellana, en las rifas que organizaba su madre en el Comercial. Pronto destacó Enrique por su extremada imaginación.

En 1916, la familia cambió de domicilio a la calle Churruca n.º 15, y uno de sus nuevos vecinos, el poeta Manuel Machado le animó a seguir con su vocación de escritor. Otro de sus vecinos fue Serafín Adame, de su misma edad y con quien escribirá numerosas obras en los siguientes diez años. En 1917 su madre comenzó a sentir unos dolores sospechosos en el vientre. Un año antes había sido operada de una oclusión intestinal, y al abrir el doctor encontró diversos tumores con adherencias. A pesar de todo, ella se recuperó, hasta llevar una vida sin grandes dificultades. Ese mismo año, a pesar de un largo peregrinaje por diversos doctores, de periodos de esperanza unidos con desánimo, y de los cuidados de su familia, su madre falleció, y fue enterrada en Quinto, el pueblo de su marido. Durante su padecimiento, Enrique estuvo siempre a su lado. Al acabar todo, regresó a Madrid muy afectado, estudió en el Instituto San Isidro (ubicado en la calle de Toledo) e hizo su preparatorio para iniciar su carrera. En estos instantes conoció a José López Rubio (comediógrafo español), quien sería amigo desde esos años de preparación de carrera. Vivía en esta época con su padre viudo y con sus hermanas en la calle Churruca. Preparó unas oposiciones a Hacienda, que no logró. Su primer oficio sería el de periodista; su primera novela, El plano astral, y su primera obra de teatro, La banda de Saboya. Conoció a Amparito, la que sería su primera novia, durante siete años.

En 1919 se empezó a acostumbrar a escribir en los cafés de Madrid. En ese mismo año su hermana Angelina se casó con Augusto Linares y abandonó la casa familiar. Enrique continuó yendo en los meses estivales a la casa familiar de Quinto. Hizo sus primeras colaboraciones, artículos y cuentos, en distintos periódicos, La Nueva Humanidad, La Correspondencia de España y Los Lunes de El Imparcial, y entró en la redacción de La Acción en 1921 y en la de La Correspondencia de España al año siguiente (ubicada en la Puerta del Sol, justo encima de la pastelería La Mallorquina). Ese mismo año comenzó a publicar en la revista Buen Humor, referencia fundamental del nuevo humorismo literario español. Eran famosas las reuniones con sus amigos en el 15 de la calle Churruca, en largas veladas que denominaban el bazar turco. A comienzos de los años veinte la actividad creadora le acompañaba y escribió numerosas obras de teatro. Comenzó a colaborar literariamente con José López Rubio y conoció a Ramón Gómez de la Serna, que ejerció una gran influencia sobre él en lo personal y en lo literario.

A partir de 1923 abandonó el periodismo, aunque mantuvo su colaboración con Buen Humor, para dedicarse por entero a la literatura; publicó dos novelas cortas, El hombre a quien amó Alejandra y El infierno. Se dedicó también al teatro, donde siguió sus colaboraciones con Serafín Adame y con otros autores. Asistió a la tertulia recién estrenada por Ramón Gómez de la Serna en el viejo café de la calle Carretas: Café Pombo (a la que se conocía como La sagrada cripta del Pombo). Enrique fue uno de los contertulios más jóvenes, y por esta época firmó algunos de sus artículos como «Jardiel, alférez de Castilla». En 1926 comenzó a convivir con Josefina Peñalver, mujer separada y que tenía un hijo de su relación anterior. Jardiel empezó a escribir en Gutiérrez, revista recién fundada y heredera de la tradición de Buen Humor. Su vitalidad lo llevaría a fundar una publicación titulada La Novela Misteriosa, revista que desapareció tras nueve números a consecuencia de una huelga del cuerpo de Correos. En esta publicación emitió Enrique algunas de sus pequeñas obras que él mismo denominó "juguetes cómico-líricos".

En febrero de 1927, debido a fuertes problemas económicos de subsistencia, con un año de convivencia junto a Josefina, ambos decidieron separarse amistosamente. Con este ambiente de necesidad empezó a escribir la obra de teatro Una noche de primavera sin sueño. En este mismo año dejó de colaborar con Serafín Adame, se replanteó su literatura y, tras escribir dos comedias que no llegaron a editarse ni a representarse, estrenó por fin, el 28 de mayo en el Teatro Lara de Madrid, Una noche de primavera sin sueño, primera comedia representativa de su forma de hacer teatro y humor. La obra fue un éxito. Escribió la obra en algunos cafés, sobre todo en el Café Gijón,​ cercano a su vivienda. En 1928 nació su primera hija, fruto de su relación con Josefina: Evangelina, a la que permanecería muy unido toda su vida y que escribiría una biografía sobre su padre.​ A finales de 1929 conoció a José Ruiz-Castillo, que tenía como objetivo publicar una colección sobre «Grandes novelas humorísticas» en la editorial Biblioteca Nueva. Su conocimiento espoleó a Jardiel hacia nuevos rumbos.

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