Engelbert Dollfuss o Dollfuß (Texing; 4 de octubre de 1892-Viena; 25 de julio de 1934) fue un político austriaco de ideología socialcristiana, experto en cuestiones agrarias, ministro de Agricultura en varios Gobiernos de comienzos de la década de 1930 y canciller entre 1932 y 1934. Disolvió el Parlamento democrático y gobernó por decreto. Murió asesinado por miembros del partido nazi austriaco.
Nació como hijo ilegítimo de un jornalero en 1892. Criado en un ambiente campesino católico y tradicional, recibió luego enseñanza secundaria en un centro religioso que reforzó sus hondas creencias católicas. Estudió en la Universidad de Viena, donde se unió a una organización católica. Combatió en la Primera Guerra Mundial, en el frente italiano, y recibió diversas condecoraciones. Durante el período de entreguerras, completó los estudios universitarios y quedó muy influido por el pensamiento conservador de Othmar Spann. Pasó luego un año en Alemania, estudiando el funcionamiento de las cooperativas agrarias; aplicó posteriormente este conocimiento a partir de 1922, cuando trabajó en la cámara agraria de la Baja Austria. Posteriormente, dirigió la empresa estatal de ferrocarriles, su primer cargo nacional.
Socialcristiano, tenía escasos vínculos con el partido: más que un político tradicional, Dollfuss era un distinguido experto en cuestiones agrarias, muy industrioso y con un carácter abierto que le facilitaba el trato con políticos de otras formaciones. Su falta de experiencia previa en la política nacional se consideró una ventaja: podía permitirle forjar una alianza de partidos para sostener el Gobierno.
Asumió la presidencia del Gobierno en mayo de 1932, al frente de una inestable coalición de socialcristianos, agrarios y fascistas de la Heimwehr, que apenas contaba con un escaño de ventaja frente la oposición en el Parlamento. Considerado hasta 1933 uno de los dirigentes más moderados y dispuestos a pactar con la oposición socialista, acabó siendo el político que terminó con el sistema parlamentario democrático surgido durante la posguerra. En marzo de 1933, disolvió la Cámara Baja y comenzó a gobernar por decreto. Figura muy controvertida incluso entre los especialistas, presidió una inestable liga de fascistas, elementos autoritarios y otros democráticos. Sus continuos intentos de alcanzar un acuerdo con los nacionalsocialistas, meta en la que competía con sus socios de gobierno de la Heimwehr, resultaron a la postre infructuosos.
Tuvo que enfrentarse al peor momento de la Gran Depresión en Austria y logró mejorar bastante la situación económica.
En mayo de 1934, promulgó una nueva Constitución que marcó el comienzo oficial de un régimen autoritario conocido como «austrofascismo». Murió asesinado el 25 de julio de 1934, durante el fallido intento de golpe de Estado nacionalsocialista; le sucedió al frente del Gobierno su ministro de Justicia, Kurt von Schuschnigg.
Nació en Texing (Baja Austria), en una granja propiedad de la familia materna, el 4 de octubre de 1892. Su diminuta madre —de la que heredó su escasa estatura—, Josepha Dollfuss, de veinticinco años, era soltera; Engelbert era un hijo ilegítimo, probablemente hijo de un jornalero, Joseph Wenninger, al que la conservadora familia de su madre se negó a aceptar como marido de Josepha por su humilde condición. Al bautizarlo dos días después de su nacimiento, se le dio el apellido materno. La familia era campesina, asentada en la región desde hacía al menos tres siglos. Cuando Engelbert contaba con un año de edad, un granjero de una localidad cercana, Leopold Schmutz, desposó a Josepha y se convirtió en padre adoptivo del niño. La familia se trasladó a la granja del marido en Kirnberg, a unos cinco kilómetros de Texing. El matrimonio tuvo otros cuatro hijos: tres varones y una mujer. Su infancia fue feliz, a pesar del duro trabajo en la granja. Schmutz —a diferencia de su madre— era un tipo autoritario, frío y distante con toda su familia, pero en especial con Dollfuss. La vida en la granja le imbuyó de un hondo catolicismo y tradicionalismo.
Tras pasar su infancia en la granja familiar, en 1904 Dollfuss partió a cursar la enseñanza secundaria en un internado de Hollabrunn. Esto fue posible por la ayuda de diversos vecinos de la localidad, ya que la familia, escasa de recursos, no podía costearlos. En el otoño de 1904 y gracias a la intervención del párroco que obtuvo para él una plaza en el seminario de Hollabrunn intercediendo ante el obispo, abandonó el hogar familiar y partió al internado. El ambiente del seminario era similar al de la granja paterna: espartano y regido por una disciplina rigurosa. Estudiante industrioso que no brillante —sus notas eran en general mediocres—, tuvo ciertas dificultades al comienzo, que superó pronto gracias al esfuerzo. Preocupado ya por entonces por las cuestiones sociales y convencido de que las necesarias reformas debían basarse en el cristianismo, el joven Dollfuss comenzó a mostrar durante sus años de internado algunas características de su posterior carrera política: habilidad para la oratoria, responsabilidad, cierta ambición personal y una tendencia al paternalismo. En los nueve años de formación en el seminario, recibió una excelente educación en humanidades. En 1913, aprobó los exámenes finales con buena calificación y se trasladó a Viena a continuar sus estudios en la Facultad de Teología.
A los pocos meses, decidió abandonar los estudios que había comenzado y no ordenarse sacerdote. Mantuvo toda la vida, sin embargo, sus hondas creencias cristianas. Obtenido el permiso paterno y la comprensión de su rector a comienzos de 1914, se matriculó en Derecho al regresar a la capital austriaca después de visitar a la familia. Esta carrera debía permitirle obtener un puesto de funcionario. En noviembre de 1921, se afilió también a una asociación estudiantil austro-alemana, la Unión Franco-Bávara, relacionada con una hermandad católica, la Cartellverband, de la que más tarde obtuvo notable respaldo político. La pertenencia a la Cartellverband era además crucial para lograr un puesto en las organizaciones dominadas por la Iglesia católica y por el Partido Socialcristiano, que escogían a los empleados de entre los miembros de la asociación. Comenzó además a colaborar en actividades de asistencia social, dedicando muchas tardes a enseñar taquigrafía en un albergue de obreros, señal de su interés, que conservó toda la vida, por la reforma social.
El asesinato de Sarajevo y el consiguiente estallido de la Primera Guerra Mundial un mes más tarde, el 28 de julio de 1914, interrumpieron los estudios de Dollfuss. Trató de alistarse en la capital, pero se lo rechazó por su exigua estatura. Lo consiguió entonces, gracias a su porfía, en su provincia natal. Se lo destinó a un regimiento de infantería de la capital para realizar la instrucción, pero pronto solicitó y obtuvo el traslado a una unidad de tiradores tiroleses y marchó a continuar la instrucción a la guarnición de Bozen.
Durante su servicio en el frente, en el que participó como teniente primero, forjó una estrecha amistad con sus compañeros de unidad y demostró ser un gran oficial. Obtuvo en total ocho condecoraciones al valor. Tras una dura instrucción, se licenció en la Escuela de Oficiales de Brixen en la Navidad de 1914 y a comienzos del año siguiente partió junto con su unidad al frente italiano, al mando de un pelotón de ametralladoras. Se distinguió en la defensa de su sector en octubre de 1916, cuando tuvo que hacer frente a un decidido ataque italiano, que los austrohúngaros consiguieron rechazar finalmente. Ingenioso frente a la adversidad y afable, preocupado por sus soldados, se ganó buena fama entre sus subalternos. Las experiencias en el frente influyeron más tarde en su carrera política: en la guerra aprendió a exigir lealtad y dedicación a sus subordinados, pero también a ser muy exigente consigo mismo.
Deseoso de entrar en política y abandonar el Ejército cuando finalizasen las hostilidades, el armisticio le sorprendió durante un permiso en Innsbruck, lo que evitó que fuese apresado por los italianos como lo fue su regimiento. A punto de regresar a su unidad que se hallaba entonces en Rovereto, el fin del conflicto hizo que en vez de ello volviese a Viena.