Emiliano Fernández Rivarola (Guarambaré, 8 de agosto de 1894-Asunción, 14 de septiembre de 1949), conocido artísticamente como Emiliano R. Fernández, fue un poeta, músico y soldado paraguayo, reconocido como uno de los principales exponentes de la poesía popular del Paraguay y de la polka paraguaya. Autor de una vasta producción estimada en más de 2000 composiciones en castellano y guaraní, su obra se caracteriza por la articulación de elementos líricos, épicos y populares, con una fuerte impronta nacional. Participó como combatiente en la guerra del Chaco, experiencia que influyó de manera significativa en su producción literaria y musical, gran parte de la cual fue concebida durante el desarrollo del conflicto.
Existen discrepancias en la historiografía respecto a la fecha y lugar exactos de su nacimiento. Diversas fuentes señalan que nació el 8 de agosto de 1894 en la compañía Yvysunú, jurisdicción de Guarambaré. No obstante, en algunos testimonios atribuidos al propio autor se consigna como lugar de nacimiento la localidad de Curuzú Isabel, en Concepción.
Fue hijo de Silvestre Fernández y Bernarda Rivarola. La información sobre su infancia es fragmentaria; sin embargo, se estima que transcurrió sus primeros años en el barrio Ysaty, donde cursó estudios primarios hasta el quinto grado.
En el contexto de la revolución de 1904 —conflicto que derivó en la denominada Hegemonía Liberal— se trasladó a la ciudad de Concepción, donde posteriormente se vinculó al servicio militar, marcando el inicio de su relación con la vida castrense.
A partir de la década de 1920 adoptó su seudónimo mediante la inversión del orden de sus apellidos, en homenaje a su madre. En ese período inició una etapa itinerante por el Paraguay, durante la cual produjo sus primeras composiciones poéticas, que interpretaba de forma oral —recitadas o musicalizadas con acompañamiento de guitarra—. Entre estas obras tempranas se encuentran «Primavera» (I y II), «Trigueñita» y «Pyhare amaguýpe», publicadas en la revista Okára poty kuemi, dedicada a la difusión de poesía y canción popular y editada por la familia Trujillo.
Posteriormente compuso piezas de carácter épico que alcanzaron amplia difusión, entre ellas «Che la reina» o «Aháma che china» y «Rojas Silva rekávo».
Durante la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-1935), integró el Regimiento de Infantería n.º 13 (RI-13) «Tuyutí» en calidad de soldado. En ese contexto continuó desarrollando su producción literaria en los intervalos de la actividad bélica. Resultó herido durante la primera batalla de Nanawa y fue evacuado a Asunción para su recuperación. Sus composiciones, difundidas durante el conflicto, adquirieron una función de estímulo moral y cohesión simbólica, lo que motivó que fuera denominado «Tirteo verde olivo», apelativo atribuido a Mauricio Cardozo Ocampo.
Paralelamente, incursionó en la actividad periodística, desempeñándose en el Seminario Guaraní junto a Facundo Recalde. En vida publicó la obra Ka'aguy jarýi, volumen que reúne una selección de sus composiciones más representativas.
Desarrolló una trayectoria vital de carácter itinerante, residiendo en diversas localidades, entre ellas Sapukái, Pedro Juan Caballero, San Pedro, Puerto Casado y Puerto Pinasco, así como en áreas del Brasil (Rancho Carambola). Además de su actividad artística, desempeñó diversos oficios, incluyendo trabajos como carpintero, obrajero, guía de scouts y guardabosques. En registros laborales de la compañía de Carlos Casado consta una anotación disciplinaria que desaconsejaba su recontratación, aludiendo a su comportamiento personal.
Un rasgo recurrente de su producción poética es la dedicación de composiciones a diversas figuras femeninas vinculadas a su vida personal, entre ellas su esposa María Belén Lugo, así como Leandra Paredes, Zulmita León, Mercedes Rojas, Catalina Vallejos, Dominga Jara, Eloísa Osorio, Otilia Riquelme y Marciana de la Vega, entre otras. Su última composición fue dedicada a su enfermera, Facunda Velázquez, poco antes de su fallecimiento.
Según la autora Delia Picaguá Bordón: «Terminado el conflicto chaqueño se adhirió a la revolución del 17 de febrero de 1936 que llevó a Rafael Franco a la presidencia, siendo este el "pecado" por el cual Emiliano sufrió persecuciones y exilios por los gobiernos liberales y luego, colorados». Ideológicamente abrazó las doctrinas socialdemócrata del Partido Revolucionario Febrerista. Al asumir la presidencia el coronel Franco, escribió su Catecismo Patriótico.
Su extensa obra poética y musical incluye, entre otras, a más de las ya citadas, las canciones populares y poemas:
El historiador Roberto Anastacio Romero Ferreira (Roberto A. Romero), uno de sus principales biógrafos, describe las circunstancias de su muerte en los siguientes términos: el 3 de noviembre de 1948, aproximadamente a las 18:00 horas (GMT-4), Emiliano R. Fernández se encontraba en el almacén denominado Caracolito, ubicado en el barrio Loma Kavará, cuando fue herido por un disparo de arma de fuego efectuado desde la oscuridad, en lo que habría constituido una emboscada. El autor del hecho no fue identificado ni detenido.
Tras el ataque, los músicos Ricardo Pereira, Federico Esmerdel y Carlos Vera procedieron a su traslado en camilla al Hospital Militar Central, donde fue sometido a una intervención quirúrgica esa misma noche por el doctor Pedro de Felice. Permaneció internado durante varios meses; sin embargo, no logró recuperarse de las lesiones sufridas, falleciendo el 15 de septiembre de 1949 a las 04:25 horas, tras un prolongado cuadro de convalecencia.
En relación con la causa de su deceso, la revista Okára poty kuemi consignó que «murió de pérdida de bala», en referencia a las complicaciones derivadas de la herida.
Poco antes de su fallecimiento, compuso el poema «Mi pluma», dedicado a su enfermera Facunda Velázquez:
El poeta paraguayo Elvio Romero evocó su muerte en una de sus composiciones, en la que alude a su fallecimiento en términos elegíacos.
Mediante la Ley n.º 4440, promulgada el 7 de septiembre de 2012 por el Congreso Nacional y sancionada por el Poder Ejecutivo, sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional de los Héroes.