Elizabeth Hamilton (de soltera Schuyler; 9 de agosto de 1757 - 9 de noviembre de 1854), a veces llamada "Eliza" o "Betsey", fue cofundadora y directora delegada del primer orfanato privado de Nueva York (Estados Unidos). Se casó con el padre fundador Alexander Hamilton.
Elizabeth nació en Albany, Fue la segunda hija de Philip Schuyler, un general revolucionario, y Catherine Van Rensselaer Schuyler. Los Van Rensselaer de la Manor de Rensselaerswyck eran una de las familias más ricas y políticamente influyentes en el estado de Nueva York. Tuvo siete hermanos que vivieron hasta la edad adulta, incluyendo Angelica Schuyler Church, Margarita Schuyler Van Rensselaer y 12 hermanos en total
Su familia estaba entre los ricos terratenientes holandeses que se asentaron alrededor de Albany a mediados del siglo XVII, y tanto su madre como su padre procedían de familias ricas y bien consideradas. Como muchos terratenientes de la época, Philip Schuyler era propietario de esclavos, y Eliza habría crecido en un entorno esclavista. A pesar de la inquietud por la guerra franco-india, en la que su padre sirvió y que se combatió, en parte, muy cerca del hogar de su infancia, la niñez de Eliza pasó cómodamente, aprendiendo de su madre a leer y coser.
Como la mayor parte de las familias holandesas de la zona, la suya pertenecía a la iglesia reformada holandesa de Albany, que todavía pervive, aunque el edificio original de 1715 donde fue bautizada Elizabeth y acudía a misa fue demolida en 1806. Su educación instiló en ella una fuerte e inquebrantable fe que conservaría a lo largo de su vida.
Cuando era una muchacha, Elizabeth acompañó a su padre a un encuentro de las Seis Naciones y conoció a Benjamin Franklin cuando permaneció brevemente con la familia Schuyler estando de viaje. Se dice que era un poco "masculina" de joven; a lo largo de su vida conservó una fuerte voluntad e incluso una impulsividad que sus conocidos destacaban. James McHenry, uno de los ayudantes de Washington junto con su futuro esposo, diría que "el suyo era un carácter fuerte con su profundidad y calidez, de sentimiento o temperamento controlado, pero brillando por debajo, estallando a veces en alguna expresión enfática." Mucho más tarde, el hijo de Joanna Bethune, una de las mujeres con las que trabajó para fundar un orfanato en un momento posterior de su vida, recordaba que "Ambas [Elizabeth y Joanna] eran de una disposición decidida... La Sra. Bethune la más cauta, la Sra. Hamilton la más impulsiva."
A principios de 1780, Elizabeth fue a pasar un tiempo con su tía, Gertrude Schuyler Cochran, en Morristown (Nueva Jersey). Allí conoció a Alexander Hamilton, uno de los edecanes de George Washington, quien estaba estacionado con el general y sus hombres en Morristown para pasar el invierno. (De hecho, se conocieron antes, aunque brevemente, dos años antes, cuando Hamilton cenó con los Schuyler en su viaje de regreso de negociar por encargo de Washington.) También estando en Morristown, Eliza conoció y se hizo amiga de Martha Washington, una amistad que conservarían a lo largo de las carreras políticas de sus esposos. Eliza más tarde diría de la Sra. Washington, "fue siempre mi ideal de una verdadera mujer."
La relación entre Eliza y Hamilton creció rápido, incluso después de que él se marchara de Morristown para una corta misión para negociar un intercambio de prisioneros, solo un mes después de que Eliza hubiese llegado. Entonces regresó a Morristown donde el padre de Elizabeth había llegado también, por su cargo de representante en el Congreso Continental y a principios de abril estaban oficialmente comprometidos, con la bendición de su padre (algo anómalo para las chicas Schuyler —tanto Angelica como Catherine acabarían fugándose). Hamilton siguió al ejército cuando levantaron el campo en junio de 1780. En septiembre de aquel año, Eliza descubrió que el Mayor John André, jefe del servicio secreto británico, había sido capturado en un complot fallido ideado por el general Benedict Arnold para rendir el fuerte de West Point a los británicos. André había sido una vez invitado en la mansión Schuyler en Albany como un prisionero de guerra de camino a Pensilvania en 1775; Eliza, entonces de 17 años, podría haber sentido un enamoramiento juvenil con el joven oficial británico quien una vez había dibujado para ella. Hamilton, aunque celoso de André por sus "cualidades," prometió a Eliza que haría lo que pudiera para tratar al jefe de la inteligencia británica adecuadamente; incluso rogó a Washington que concediera el último deseo de André de ser fusilado, pero sin éxito. Después de dos meses más de separación marcados por su correspondencia, el 14 de diciembre de 1780, Alexander Hamilton y Elizabeth Schuyler se casaron en la mansión Schuyler.
Después de una corta luna de miel en los Pastures, la casa de la infancia de Eliza, Hamilton regresó al servicio militar a principios de enero de 1781. Eliza pronto se unió a su marido en New Windsor, donde estaba entonces estacionado el ejército de Washington, y recuperó su amistad con Martha Washington mientras entretenían a los oficiales compañeros de sus maridos. Pronto, sin embargo, Washington y Hamilton tuvieron un enfrentamiento, y la pareja recién casada se trasladó primero a la casa del padre de Eliza en Albany, luego a una nueva casa al otro lado del río frente al cuartel general de New Windsor. Allí Eliza se ocupó de crear un hogar para ellos y a ayudar a Alexander con sus escritos políticos—partes de su carta de 31 páginas a Robert Morris, exponiendo gran parte del conocimiento financiero que más tarde lo ayudaría en su carrera, está escrito con la letra de ella.
Sin embargo, pronto Eliza tuvo que trasladarse de nuevo, esta vez de vuelta a la casa de sus padres en Albany. Esto posiblemente coincidió con el descubrimiento de que estaba embarazada de su primer hijo, quien nacería en enero siguiente, y lo llamó Philip, por el abuelo materno. Mientras estuvieron separados, Alexander le escribió numerosas cartas diciéndole que no se preocupara por su seguridad; además, le escribió en relación con secretos militares confidenciales, incluyendo en vísperas de la batalla de Yorktown ese otoño. Mientras tanto, la guerra se acercó demasiado a casa, después de que los soldados británicos intentaran saquear los Pastures, donde vivía Eliza junto con Angelica y el resto de su familia. Sin embargo, evitaron todo daño, gracias al rápido pensamiento de su hermana Peggy.
Después de Yorktown, Alexander pudo reunirse con Eliza en Albany, donde permanecerían durante casi otros dos años, antes de trasladarse a la ciudad de Nueva York a finales de 1783. A principios de aquel año, Angelica y su esposo John Barker Church, por razones de negocios, se habían trasladado a Europa. Angelica vivió en el extranjero durante más de catorce años, regresando a Estados Unidos de visita en 1785 y 1789. El 25 de septiembre de 1784, Eliza dio a luz a su primera hija, Angelica, llamada así por la hermana mayor de Eliza.
En 1787, Eliza posó para un retrato, ejecutado por el pintor Ralph Earl mientras él permanecía en prisión por deudas. Alexander había oído hablar de la situación en la que se encontraba Earl y preguntó si Eliza desearía posar para él, lo que le permitiría ganar algo de dinero y al final comprar su salida de la cárcel, lo que hizo posteriormente. En esta época, tenía tres hijos pequeños (el tercero, Alexander, había nacido en mayo de 1786) y puede que estuviera embarazada en aquella época del cuarto, James Alexander, quien nacería en el mes de abril.
Además de sus propios hijos, en 1787 Eliza y Alexander llevaron a su casa a Frances (Fanny) Antill, la hija más joven, de dos años de edad, del amigo de Hamilton el coronel Edward Antill, cuya esposa había muerto recientemente. En octubre de aquel año, Angelica escribió a Alexander, "Todas las gracias con las que te has complacido en adornarme palidecen frente a la acción generosa y benevolente de acoger a la huérfana Antle [sic] bajo su protección." Dos años más tarde, el coronel Antill murió en Canadá, y Fanny siguió viviendo con los Hamilton durante otros ocho años, hasta que una hermana mayor se casó y pudo llevarse a Fanny a su propia casa. Más tarde, James Alexander Hamilton escribiría que Fanny "fue educada y tratada en todos los aspectos como una hija propia [de los Hamiltons]."