El Colegio de México, A. C. (COLMEX), es una universidad pública mexicana dedicada a la investigación, la educación superior y la divulgación en las áreas de ciencias sociales y humanidades.
Su fundó el 8 de octubre de 1940, y tuvo como antecedente inmediato la Casa de España en México (1938-1940), creada a partir de las circunstancias del exilio republicano español en México. En 1998, se convirtió en una institución autónoma. En el 2001, se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.
La institución está compuesta por ocho centros de estudios, que en total imparten tres licenciaturas, nueve maestrías y diez doctorados. El proceso de admisión es riguroso, y debido a ello la tasa de admisión a sus programas es, en promedio, del 13% (en 2024). Además, es sede de la Biblioteca Daniel Cosío Villegas, una de las bibliotecas especializadas en ciencias sociales (incluida una extensa colección de literatura) más importantes de América Latina (más de 625 mil volúmenes).
Para conocer los orígenes del Colegio de México, es necesario referirse a la Casa de España en México (1938-1940). Germen del Colegio de México, refugio de intelectuales españoles republicanos, origen y logro de grandes obras académicas, renovadora de la cultura mexicana, la Casa de España en México ocupa, por derecho propio, un lugar eminente en el desarrollo científico de México. El gobierno español reconoció, en su visita a esta institución en 2019, con motivo del octagésimo aniversario del primer desembarco de refugiados españoles en México, la contribución del exilio republicano en la institución y en el país. En marzo de 1939, el entonces presidente de la República, Lázaro Cárdenas del Río, nombró a Alfonso Reyes Ochoa presidente de la Casa de España y de su patronato. Este último quedó definitivamente formado por Eduardo Villaseñor Ángeles, subsecretario de Hacienda, en representación del gobierno; Gustavo Baz Prada, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; Enrique Arreguín, en nombre de la Secretaría de Educación Pública, y Daniel Cosío Villegas, como secretario del patronato y de La Casa, y segundo a bordo. En su antiguo edificio, de la calle de Guanajuato, tenía labrado un lema elegido por Silvio Zavala: "Libenter impartio mea, non gravatim accipio meliora" (Utopía, Tomás Moro); que traducido al castellano se lee como: "Ofrezco con gusto lo que me pertenece, pero no me pesa aceptar mejores sugerencias".
Los fundadores pusieron los cimientos sobre los cuales, a partir de octubre de 1940, se edificó El Colegio de México. Correspondió a Daniel Cosío Villegas la idea de la Casa de España, que contó con el respaldo del presidente Lázaro Cárdenas quien avaló la idea de la venida de intelectuales españoles a finales de 1936. El proceso para la constitución de La Casa de España en México se consolidó en julio de 1938, fecha en que se emitió el decreto de su creación. El primer español en llegar a México fue el filósofo José Gaos, al que siguieron el poeta y crítico literario Enrique Díez-Canedo, el crítico de arte Juan de la Encina, el psiquiatra Gonzalo R. Lafora, el folklorista Jesús Bal y Gay, el oncólogo Isaac Costero, el musicólogo Adolfo Salazar, la filósofa María Zambrano y el bibliógrafo y latinista Agustín Millares Carlo. Además de ellos, se integraron a La Casa el poeta León Felipe, el historiador del arte José Moreno Villa y el jurista Luis Recaséns Siches, quienes ya se encontraban en el país por diversas razones.
El proceso de transformación llevó cerca de un año, entre septiembre y octubre de 1940 quedó constituido El Colegio de México. En un principio, El Colegio optó por ofrecer únicamente posgrados y sus académicos se dedicaron en mayor medida a la investigación. Se tomó la decisión de privilegiar, específicamente, la enseñanza e investigación en humanidades y ciencias sociales, lo que implicó que se separaran de la institución físicos, químicos, biólogos y médicos, que se integraron a la Universidad Nacional, el Instituto Politécnico Nacional o en instituciones hospitalarias. También se retiraron los músicos, pintores y creadores literarios, correspondió a León Felipe ser el primero en dejar La Casa.
El primer presidente Alfonso Reyes, durante casi veinte años y hasta su muerte, el 27 de diciembre de 1959, presidió de manera ininterrumpida e incansable esta gran obra cultural y académica; Reyes le dedicó el tiempo y la pasión que le hurtaba a la creación literaria; en palabras de Clara E. Lida: "dos amores vividos con una misma devoción".
También fue decisivo el apoyo inteligente y enérgico de Daniel Cosío Villegas, secretario de El Colegio durante sus primeros años. Aunque desde 1948 su presencia en la institución fue intermitente, pues compartió su enorme vitalidad y energía con varias otras actividades culturales y políticas, su influencia en El Colegio de México se intensificó durante un lustro, primero como director (1958-1959) y luego, a la muerte de Reyes, desde enero de 1960 hasta enero de 1963, como segundo presidente.
Silvio Zavala, tercer presidente del Colegio (1963-1966), durante muchos años fue miembro de aquel primer Colegio y, por derecho propio, debe ser considerado un fundador, pues en 1941 creó el Centro de Estudios Históricos, el más antiguo de la institución. Durante sus breves años como presidente, dio continuidad a los planes trazados por Cosío Villegas para crear otros centros y ampliar la planta física.
En la reunión de la Junta de Gobierno del 16 de enero de 1961, Daniel Cosío Villegas pidió la modificación del Acta Constitutiva de El Colegio para incorporar la fracción f al artículo 1° y agregar a sus objetivos el impartir enseñanzas a nivel universitario, post-profesional o especiales, en las ramas de conocimientos humanísticos y de las ciencias sociales y políticas, y se crearon así los órganos apropiados para la realización de estos fines y se otorgaron los diplomas, títulos y grados correspondientes, de acuerdo con los planes y programas de estudios de la institución aprobados.
Víctor L. Urquidi presidió El Colegio de México desde 1966 hasta 1985. También él conoció el primer Colegio, en cuyo Centro de Estudios Sociales participó entre 1943 y 1946 como profesor. Más tarde, alentado por Cosío Villegas, fue responsable directo de la creación en 1964 del Centro de Estudios Económicos y Demográficos. Durante sus años como presidente, fomentó el desarrollo de otros centros: el de Estudios Sociológicos, el de Economía, desvinculado ya de la demografía, y la creación de un nuevo Centro de Estudios Demográficos y de Desarrollo Urbano; también impulsó programas de investigación dedicados a temas vinculados con la realidad nacional. Al mismo tiempo, aunque sus intereses personales eran los estudios económicos y de población, jamás dio la espalda a otra disciplinas humanísticas y sociales, y continuó apoyando con energía a los otros centros ya establecidos.
En 1976, El Colegio cambió de casa al edificio en el Camino al Ajusco, donde reside desde entonces. Desde esa fecha se ha venido incrementando su planta docente y administrativa de manera gradual, así como el número de investigadores y de becarios. Asimismo, se ha continuado con su prestigiado programa de publicaciones. En 1978, se aprobó un reglamento general que guio las actividades de la institución durante más de veinte años. En diciembre de 2002, se aprobó el Estatuto Orgánico, que se puede consultar en la página web de la institución.
Se nombró a Mario Ojeda Gómez presidente el 20 de septiembre de 1985, y ejerció el cargo hasta 1995. Miembro fundador del Centro de Estudios Internacionales, supervisó el funcionamiento de El Colegio de México y de sus diversos centros con equilibrio y amabilidad. Le tocó una época difícil en términos de la economía y la política nacionales. Durante su gestión se hicieron importantes mejoras a la institución, incluida la construcción del quinto nivel de oficinas, salones y seminario.
En 1995, recibió Andrés Lira González el nombramiento como presidente, y ocupó ese cargo hasta septiembre de 2005. Durante su gestión, en 1998, se obtuvo la autonomía institucional; se puso en marcha el Consejo Académico —desde 2003— y se lograron importantes mejoras a la infraestructura del edificio, de la biblioteca y de los servicios generales. Asimismo, se inauguraron nuevos programas académicos.