Elías Ricardo Figueroa Brander (Valparaíso, 25 de octubre de 1946) es un exfutbolista y exentrenador chileno. Se desempeñó como defensa central y según la mayoría de los especialistas internacionales, fue el «mejor futbolista chileno del siglo XX», así como uno de los mejores defensores de fútbol y deportistas chilenos más destacados.
Durante su carrera, militó en clubes de América desde 1964. Fue jugador de Peñarol de Uruguay —ganó un título de la Supercopa de Campeones Intercontinentales y dos de la Primera División—, Internacional de Brasil —obtuvo dos del Brasileirão y seis del Campeonato Gaúcho—, Santiago Wanderers y Palestino de Chile —consiguió con el último uno de la Primera División y de la Copa Chile—, así como de la selección chilena —con la que jugó tres ediciones de la Copa Mundial: en 1966, 1974 y 1982, siendo el chileno con más participaciones, así como una final de la Copa América en 1979—. Se retiró en Colo-Colo en 1982. Fue elegido tres veces como el «Futbolista del año en Sudamérica» —en 1974, 1975 y 1976 por el periódico El Mundo (Venezuela). Registró el «marcaje del torero» en los años 1960 y su jugada más famosa fue el gol iluminado en 1975.
Después, fue entrenador entre 1993 y 1996, y fundó la corporación cultural gol Iluminado en 2007. En 2000 la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol lo ubicó como el «37.º mejor futbolista del siglo XX», el «octavo mejor futbolista sudamericano del siglo XX» y «mejor defensa sudamericano del siglo XX». En Brasil, en una votación de expertos organizada por la revista Placar en 2001 y los datos estadísticos lo destacaron como el «mejor futbolista extranjero de la liga brasileña en el siglo XX», donde es conocido como quien «retiró a Pelé» del alto nivel en 1974. Es considerado el principal futbolista chileno en la historia, según el Instituto de Historia y Estadística del Fútbol Chileno y múltiples encuestas en Sudamérica. Fue incluido en la lista FIFA 100, de los «125 mejores futbolistas vivos» en 2004 y tiene la huella de sus pies en la Calzada de la Fama del Estadio de Maracaná desde 2005.
Nació en el seno de una familia chilena promedio, hijo de trabajadores. Su madre, Lidia Brander trabajaba para Chilena de Tabacos y su padre Gonzalo Figueroa en Ferrocarriles del Estado. Desde pequeño tuvo complicaciones de salud: una difteria le ocasionó problemas al corazón y más adelante, derivó en asma. A raíz de sus problemas de salud la familia Figueroa Brander decidió mudarse a la cercana ciudad de Quilpué famosa por su buen aire y posteriormente, se avencindó en Villa Alemana. Estudió en el liceo de Quilpué A-39 su enseñanza media. A temprana edad, Elías comenzó a mostrar talento con el balón, pero los médicos le prohibieron practicar deporte e incluso llegaron a diagnosticar que no sería un niño normal.
El cambio al micro clima de esa zona tuvo efectos positivos y a los ocho años ingresó al Alto Florida, un club del barrio homónimo, en Quilpué. Allí fue donde descubrió sus condiciones y dotes naturales, entretanto la enfermedad se hizo nuevamente presente y a la edad de 11 años fue diagnosticado con poliomielitis, permaneciendo un año entero en cama, a los 12 años prácticamente reaprendió a caminar con muletas y ayuda de sus hermanos, a los 13 años sorprendentemente retornó a su equipo de barrio, en esta etapa en Alto Florida el pequeño Elías pudo pulir su innegable talento hasta los 14 años para luego defender al Deportivo Liceo de la misma ciudad en 1961.
Un año más tarde, gracias a contactos de su padre Gonzalo con el ayudante técnico de Santiago Wanderers, Víctor Parra, el joven -volante por aquel entonces- consigue una prueba en la popular institución porteña.
Tal era el talento del adolescente Elías que alcanzó a entrenar un día en categoría infantil y el cuerpo técnico le dijo que volviera al día siguiente a entrenar con los juveniles, al verlos con el plantel juvenil el mismo cuerpo técnico lo integró al plantel profesional de Santiago Wanderers de Valparaíso a los 15 años de edad, en el que haría su debut profesional a esa temprana edad.
De inmediato queda incorporado al equipo del Puerto y pasa, en cuestión de meses, de jugar con los amigos del barrio a enfrentar a Brasil campeón del mundo, integrando la juvenil caturra, que sirvió de sparring para los verdeamarillos durante el Mundial de 1962, así tuvo el honor de marcar a Pelé, Garrincha y Didí a los 15 años, lo que ya en ese entonces causó entre los brasileños más de un comentario elogioso sobre su imponencia física, buenos reflejos y calidad de juego.
Elías se sentía cómodo jugando de volante y esa era su posición original, fue José Pérez, entrenador argentino de las divisiones inferiores de Wanderers, el que a falta de altura en su zaga reubicó a Elías en su posición definitiva de zaguero central. A poco de arribar a Wanderers, siendo infantil aún, bajo el mando de Víctor Parra, disputó la clasificatoria porteña al Campeonato Nacional Juvenil que se disputaría en Arica. En este equipo hizo sus primeras actuaciones como defensor central deslumbrando a quien lo vio.
Dado que en el cuadro de honor de los caturros se imponía el consagrado mundialista Raúl Sánchez, el joven Elías Figueroa no tenía espacio y después de engorrosas tratativas Unión La Calera consiguió su préstamo por una temporada. En el Estadio Municipal de La Calera debuta en un primer equipo el 26 de abril de 1964. Este año fue por primera vez apodado de Don Elías por un exhaltado locutor de radio, Hernán Solis, que en el triunfo del modesto Unión La Calera sobre Colo-Colo en pleno Estadio Nacional dijo extasiado "estamos frente a un muchacho de 17 años que juega como un crack maduro, desde hoy yo no puedo más que llamarlo Don Elías Figueroa". Allí comenzó su fama.
En 1965 volvió a Wanderers ahora si como fijo titular en la zaga del gran equipo porteño, eso si al año siguiente vendría la consolidación de Figueroa donde en una gran campaña en el equipo porteño logra el tercer lugar del torneo nacional de 1966 donde uno de los pilares era el joven Elías Figueroa destacando que Wanderers fue con él, el equipo con la mejor defensa recibiendo menos goles en aquel año.
El campeonato mundial de 1966 fue clave en su carrera, a los diecinueve años era el pilar de Chile, por la vitrina que significó para su juego. Y fue así como Independiente de Avellaneda y Huracán de Argentina, y Peñarol de Uruguay mostraron interés en el chileno.
Fueron los Diablos Rojos quienes estuvieron a punto de ganar la disputa, ya que justo antes que Elías se presentara a dar los exámenes médicos de rigor, el vicepresidente de Peñarol de ese entonces- Washington Cataldi - logró llevárselo de urgencia y en avión privado a Montevideo. Cabe hacer la precisión histórica que este hecho se produjo durante una gira del Combinado Porteño (Wanderers con Everton) a Buenos Aires, equipo integrado entre otros, por Figueroa, Juan Olivares y Vicente Cantatore. Como parte de la negociación, Wanderers obtenía dinero más los servicios del delantero Alberto Ferrero.
Figueroa entonces, defendió durante seis años los colores de Peñarol, que en esos momentos de 1966, era el club de fútbol campeón del mundo alcanzando el bicampeonato del torneo uruguayo en 1967 y 1968. Con Figueroa como baluarte, el arquero Ladislao Mazurkiewicz logró el récord de más minutos sin recibir goles: 987 (11 cotejos). En 1969 Peñarol consiguió la Supercopa de Campeones Intercontinentales en una mítica final contra Santos de Pelé, partido en el cual Don Elías fue el mejor jugador del partido y deslumbró con su talento y natural liderazgo. Su único lunar con Peñarol fue no conseguir levantar la Libertadores en 1970, cuando llegaron a la final y fueron doblegados por el Estudiantes de Carlos Salvador Bilardo, Jorge Solari o Juan Ramón Verón por 1-0.
Además de aquello jugando en Peñarol de Uruguay, Figueroa fue considerado en cada año por las encuestas especializadas, como el mejor jugador en su puesto y tres veces mejor jugador del campeonato. Es necesario considerar que por aquel entonces la liga uruguaya era una de las más ganadoras del mundo con jugadores que se han considerado históricos para varios países, repartidos en los dos grandes equipos de Peñarol y Nacional de Montevideo. Sin embargo y a pesar de la corta edad de Figueroa, ya a sus 20 años era considerado el mejor jugador de todos, siendo defensa y por sobre otras míticas estrellas consolidadas como Mazurkiewicz, Luis Cubilla, Spencer o Juan Joya.