El Ejército Nacional de Colombia (EJC) es la fuerza militar terrestre legítima que opera en la República de Colombia. De acuerdo a la Constitución política de ese país, su misión principal consiste en la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y el orden constitucional.
Los antecedentes del Ejército Nacional de Colombia se remontan al sistema defensivo instaurado por la Corona española, en particular las tropas terrestres de guarnición para el Virreinato de Nueva Granada. Tales tropas, a lo largo del siglo XVIII, se concentraron en las costas contra los ataques frecuentes de franceses, ingleses y holandeses; se articulaban en unidades denominadas Fijos, compuestas por soldados veteranos. Para 1803 habían alrededor de 3.301 tropas de unidades fijos, la unidad más grande era el Regimiento de Infantería El Fijo de Cartagena con 1.381 tropas, en esa ciudad también se contaba con varias compañías de artillería que contaban con alrededor de 232 tropas. En la capital del virreinato de la Nueva Granada: Santafé de Bogotá, se contaba con una unidad de cuerpo fijo siendo este el Batallón de Infantería Auxiliar de Santafé creada en 1784 junto con dos compañías (una de caballería y la otra de infantería) que componían la guardia del virrey creadas en 1751. También existía una compañía de infantería con el nombre de "Veterana" en Popayán con 80 hombres, y un batallón de infantería junto con una compañía de artillería y destacamentos de infantería en Panamá
Aparte de la unidades de cuerpo fijo, existían varios batallones de milicias disciplinadas en la principales ciudades del reino y también milicias urbanas, quienes funcionaba como unidades de policía ya que tenían la función de mantener el orden público.
Independencia y Primera República (1810-1816)
La invasión francesa a España resultó en una crisis de gobernabilidad que produjo la instalación de juntas autonomistas en 1810 en Cartagena, Socorro, Pamplona, Santa Fe, entre otras ciudades. El 20 de julio de 1810 estalló en Santa Fe una reyerta que acabaría con la remoción del virrey y las autoridades reales con la instalación de la Junta Suprema de Santafé. El éxito parcial de esta revuelta se debe a que las unidades del ejército colonial que guarnecían la capital se pasaron al bando patriota. Ese día el segundo comandante del Batallón Auxiliar, el sargento mayor José María Moledo, declaró neutral la fuerza mientras allí mismo su subalterno, el Capitán Antonio Baraya, puso su Compañía a órdenes de la Junta Suprema Gubernativa. El Auxiliar junto con la Compañía de Artillería, la Guardia del Virrey, y las Milicias de Blancos y Pardos de Cartagena quienes se encontraban en la ciudad en ese momento, pasaron al bando patriota, formando el núcleo del nuevo ejército patriota.
La Junta Suprema, preocupada de que una fuerza realista proveniente del Perú fuera a suprimir la revolución como había ocurrido en Quito en 1809, se encargó de aumentar el pie de fuerza con la creación de nuevas unidades militares, el 23 de julio de 1810 se ordena la creación del primer batallón nuevo del Ejército patriota con el Batallón de infantería “Voluntarios de la Guardia Nacional" con Antonio Baraya como su primer comandante. Este batallón quedó constituido el 1 de diciembre de 1810 con 400 hombres. En sus filas se enrolaron varios jóvenes quienes empezaron sus carreras militares en dicho batallón como Francisco de Paula Santander, Luciano D’ Elhuyar, y los hermanos Pedro y Atanasio Girardot. También se creó el batallón de infantería Patriotas de Defensa y las antiguas unidades del ejército colonial también vivieron un proceso de transformación, siendo renombradas como el Auxiliar que pasó a ser el Batallón Provincial y la Guardia del Virrey pasó a ser la Guardia de Corps. En diciembre de 1810 la junta también aprobó el plan de establecer una academia militar para la instrucción de nuevos oficiales que había sido propuesto el teniente coronel José Ramón de Leyva. Este proceso se vivió con las otras unidades del antiguo ejército colonial en las otras ciudades quienes también pasaron al bando de patriota, pero las tropas en Panamá, Santa Marta, Riohacha y Popayán se mantuvieron fieles a la Regencia española, propiciando así enfrentamientos con los patriotas.
En noviembre de 1810 partió de la capital una expedición militar compuesta de tropas de los varios batallones de Santa Fe al mando del coronel Baraya. Esta expedición marchó al sur para iniciar la primera campaña militar de la guerra de independencia. La Junta Suprema había acudido al llamado de auxilio de sus compatriotas de la Junta Provisional de Cali quienes se encontraban amenazados por las fuerzas realistas de Popayán. Las tropas de Santafe se unieron con la tropas de la junta provisional de Cali para enfrentar a las tropas realistas del gobernador de la provincia de Popayán y coronel del ejército español, Miguel Tacón y Rosique, en la que resultaría siendo la primera batalla de la guerra de independencia de Colombia. El 28 de marzo de 1811, ocurrió la Batalla del Bajo Palacé, librada cerca de la ciudad de Popayán. La batalla terminó con una victoria para los patriotas, quienes lograron liberar a la ciudad y obligaron a al gobernador Tacón a huir a la costa pacífica. La batalla también resultó en el ascenso al rango de brigadier para Antonio Baraya.
Durante la época de 1812-1813 se vivió un proceso de transformación. Mientras tanto la guerra seguía, las fuerzas patriotas en el sur y en la costa caribeña emprendieron varias campañas para tomar las provincias que se mantenían bajo el control de los realistas. Pero en el centro del país se desató una guerra civil con la creación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (federalistas) y el Estado Libre de Cundinamarca (centralistas). Una parte de las fuerzas patriotas de Santa Fe pasaron al bando federalista incluso el brigadier Baraya. La guerra terminó en 1813 cuando los federalistas fueron vencidos en su intento de tomar la capital, Santafé. Los dos bandos cesaron hostilidades para trabajar en conjunto para derrotar a los realistas que amenazaban con invadir el sur y el norte del país. Con la creación de las Provincias Unidas se estableció un ejército de carácter nacional denominado el Ejército de la Unión quienes crearon el Batallón de infantería de la Unión, mientras que Cundinamarca conservó su propio ejército del estado. Ese mismo año el Batallón La Unión se divide en tres: Batallón 3.° de la Unión, 4.° de la Unión y 5.° de la Unión.
Durante este periodo los rangos y organización del ejército todavía seguían las ordenanzas españolas.
Los dos ejércitos fueron unificados cuando el teniente general Antonio Nariño fue nombrado comandante del ejército en 1813, e inició su campaña del sur para recuperar a Popayán y el sur del país que había sido invadido por las fuerzas realistas provenientes de Quito. También ingresaron varios extranjeros en el ejército, en especial de Venezuela quienes habían huido a la Nueva Granada tras la caída de la primera República venezolana como Simón Bolívar. A Bolivar le fue dado el rango de coronel en el ejército de la unión y lideró una exitosa campaña que pacificó al Magdalena con tropas del ejército de la unión y de la guarnición de Cartagena contras las fuerzas realistas que habían allí provenientes de la Santa Marta realista. Bolivar después marchó hacia el oriente y derrotó a los realistas en la Batalla de Cúcuta, por lo cual el congreso neogranadino le concedió el rango de brigadier. Bolivar después inició la Campaña Admirable para liberar a su natal Venezuela, en la Campaña Admirable aportó mucho el Ejército de la Unión con el envío de varios batallones de infantería y oficiales quienes perderían sus vidas en las batallas libradas en el vecino país como el coronel Atanasio Girardot, quien murió en la Batalla de Bárbula.
Mientras esto sucedía a finales de 1813 el general Nariño tomó el ejército unificado de la Unión y de Cundinamarca, compuesto de las batallones Granaderos de Cundinamarca, Guardias Nacionales, Patriotas, Socorro, Tunja, y Cazadores junto con unidades artillería y un escudaron de caballería y marchó al sur. Enfrentaron y vencieron al ejército realista del brigadier Juan de Sámano en las Batallas de Alto Palacé y Calibío logrando liberar a Popayán. Dos meses después de la victoria de Calibío, Nariño siguió su marcha con las miras de liberar a Pasto, y si era posible seguir para liberar a Quito. Derrotó a las fortificaciones realistas en la Batalla de Juanambú y los venció una vez más en la Batalla de Tacines. La campaña que había sido todo un éxito hasta ese momento, tomaría un revés significativo cuando el ejército fue derrotado cerca de Pasto en la Batalla de los Ejidos, donde terminó capturado Nariño y el ejército del sur tuvo que replegarse a Popayán ahora bajo el mando del coronel José Maria Cabal.