Los términos educación infantil, educación preescolar, educación parvularia, educación inicial y prebásica se refieren al ciclo formativo previo a la educación primaria obligatoria establecida en muchas partes del mundo hispanoamericano. En algunos lugares, es parte del sistema formal de educación, y en otros es un centro de cuidado o jardín de infancia y cubre la edad de 0 a 6 años. Generalmente se empieza a los 3 años, aunque ahora en algunas partes del mundo se ha lanzado un ciclo de educación llamado "educación inicial", que consiste en educar al niño desde que está en el vientre de su madre, ya que se dice que desde el desarrollo dentro de su madre él inicia un proceso de aprendizaje, en el cual se le da mayor prioridad a partir de su nacimiento.
El término «preescolar» se considera inadecuado por los especialistas, ya que no es una educación que prepara para la etapa escolar, sino que es un nivel educativo con características propias, enseñanzas que preparan al niño para la vida, y no un preparatorio para escuela primaria. Por ello, muchas instituciones deciden denominarla como educación inicial. En países de América Latina, se le ha denominado tanto educación inicial como educación parvularia.
Esta institución tiene y ha tenido otras diversas formas de ser denominada según el país, el sistema educativo vigente o la edad concreta del niño, como son educación inicial, educación kínder, educación infantil temprana, escuela infantil, guardería, jardín de infancia, jardín infantil, parvulario, kindergarten *cuya forma abreviada es kinder, que en alemán significa niños, jardín de infantes, jardín maternal, etc.; esto depende de como se establezca en cada país.
La edad de los niños comprendida es entre los 0 a los 6 años. Estas edades se dividen en dos ciclos: primer ciclo, comprendido entre los 0 y 3 años; y un segundo ciclo, que va de los 3 y los 6 años de edad. Estos aprenden la forma de comunicarse, jugar e interactuar con los demás apropiadamente. Un maestro o maestra les ofrece varios materiales para manipular y realizar actividades que les motiven a aprender el idioma y su vocabulario, Matemáticas, ciencias, idiomas extranjeros e Informática, así también como Arte y Música. En este proceso los niños pueden alcanzar un grado de conocimiento bastante alto que ayudará en el desarrollo para toda su vida.
La creatividad y el deseo de aprender, son dos de las habilidades más importantes para la vida. En los niños son innatas y con potencial ilimitada, el cual debe impulsarse y desarrollar desde la educación preescolar. De todas las etapas del ser humano, la infancia constituye la etapa más importante.
La educación preescolar tiene como objetivo lograr el máximo desarrollo posible de cada niño de 0 a 6 años, considerando este desarrollo integral, en el cual se deberían incluir todos los aspectos, estos son lo intelectual, lo afectivo emocional, los valores, las actitudes, las formas de comportamiento y lo físico, es decir, el inicio de la formación de la personalidad. Este propósito se plasma en un currículo sustentado en diversas investigaciones, con iguales contenidos programáticos fundamentado en principios teóricos y metodológicos y con orientaciones didácticas semejantes para los encargados de la atención educativa para dichas edades, independientemente de la variante organizativa que se aplique, institucional o no institucional.
El primer instituto de Educación Preescolar fue fundado en 1816 en New Lanark, Escocia, por el pedagogo Robert Owen. Posteriormente, el siguiente instituto del que se tiene registro fuera de Escocia fue fundado en Hungría, el 27 de mayo de 1828 por iniciativa de la condesa Therese Brunsvik (1775-1861) en su residencia en la ciudad de Buda, bajo el nombre de Angyalkert («jardín ángel»). Pronto el concepto se difundió por varias regiones del reino húngaro, volviéndose una institución popular entre las familias de la nobleza y la clase media húngara.
En 1837, el pedagogo alemán Friedrich Froebel (1782-1852) abrió la primera institución preescolar fuera de Hungría, fundándola en Bad Blankenburg (actual Alemania), bajo el nombre de Institución de Juego y Ocupación, la cual luego de 1840 tomó el nombre de Kindergarten (en alemán: Kínder= niños; Garten = jardín, lo que se traduce entonces como «jardín de niños»). El concepto pronto se propagó en Alemania y posteriormente en Inglaterra a partir de 1851 y en los Estados Unidos en 1856.
En 1881, durante el Porfiriato son fundados los primeros Jardines de Niños en México, denominados "Escuelas de Párvulos" o "Kindergarten", en contextos urbanos.
En América Latina, la atención y educación de los más pequeños se inicia durante el siglo XIX, a partir de acciones variadas y dispersas que provienen de la seguridad, salud y educación. En 1892 es creado en Uruguay el primer jardín de infantes público y laico de América Latina, a instancias de la pedagoga Enriqueta Compte y Rique inspirada en la Reforma Vareliana. Contrario a otros países de la región, que en principio fueron las órdenes religiosas quienes se preocupaban por la protección de niños sin familias, pero en otro momento del siglo XIX las acciones se amplían hacia aquellas provenientes de la beneficencia. En el siglo XX comienza a ser una responsabilidad del Estado a partir de la sanción de leyes en varios países (Argentina 1919; Brasil, 1927; Uruguay 1934; Ecuador 1938). A partir de la Convención sobre los Derechos del Niño, ya en la década del ’90, todos los países latinoamericanos sancionaron leyes adecuadas a lo establecido en dicha Convención internacional, haciéndose cargo estatalmente del derecho a la educación de los más pequeños.
En los orígenes, los propósitos apuntaban a mejorar las condiciones de higiene, alimentación, y cuidado de las madres y de los chicos, debido a que el interés por el desarrollo psicosocial fue muy posterior; en un principio, se desarrollaron cerca de los centros urbanos, ampliándose la oferta una vez que la mujer entra al mundo laboral. Asimismo, poseía un fuerte carácter benéfico o privado, siendo la acción estatal más extensiva hacia el siglo XX.
La educación inicial comenzó a extenderse en la región latinoamericana a finales del siglo XIX en el marco de la educación de la niñez en general. Se crearon las primeras modalidades con diversas denominaciones que fueron fundamentándose en las orientaciones pedagógicas europeas. Se inicia también en América Latina, la formación de maestras especializadas en el nivel.
Diferencias de género en la educación preescolar
Los establecimientos de educación son espacios de socialización de los roles de género en muchos niveles. La labor del docente a cargo de un grupo de niños y niñas es de suma importancia en como estos sociabilizan en los establecimientos educativos: los estereotipos que se transforman en prejuicios y generan problemas dentro de la sala, los cuales pueden afectar la manera en como los y las educadoras interactúan en el aula con niños y niñas, afectando el desempeño y la determinación a futuro de ellos y ellas. (Mineduc, 2018)
Una de las principales características que hay en la educación preescolar es la casi nula participación del hombre como docente ya que a él se le suele dar la labor de director (estereotipo de género sin fundamento o evidencia empírica revisada por pares). Marina Subirats la cual es una importante socióloga española especializada en género dice respecto a esto: “en los primeros niveles de la enseñanza predominan las mujeres, a veces en proporciones superiores al 90 % del profesorado, especialmente cuando se trata de la etapa preescolar, 0-6. Pero incluso en esta etapa, si hay algún hombre en el centro suele asumir el cargo de director.” (Estereotipo fundado simplemente en la opinión posiblemente sesgada y que no está apoyada en evidencia empírica revisada por pares)
La predominancia de la mujer como docente en los primeros años de educación de los menores se debe a que se busca una imagen materna en cual se puedan apoyar y se puedan sentir mejor.