Eduardo Dato e Iradier (La Coruña, 12 de agosto de 1856-Madrid, 8 de marzo de 1921) fue un abogado y político español, varias veces ministro y presidente del Consejo de Ministros durante el período de la Restauración.
Figura destacada del Partido Conservador, ocupó las carteras de Gobernación, Gracia y Justicia, Estado y Marina, así como la presidencia del Consejo de Ministros en tres ocasiones. Cuando se produjo el estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914, Dato ejercía la presidencia del gobierno y decretó la neutralidad española en el conflicto. Más adelante debió hacer frente a la violencia que azotaba Barcelona por los conflictos laborales entre patronos y obreros, aplicando una política represiva contra el movimiento anarcosindicalista. En marzo de 1921 fue asesinado durante un atentado contra su persona.
A lo largo de su carrera política también desempeñó los cargos de alcalde de Madrid y presidente de Congreso de los Diputados, siendo además varias veces diputado en las Cortes por los distritos de Murias de Paredes y Vitoria.
Nacido el 12 de agosto de 1856 en La Coruña, hijo del murciano Carlos Dato y Granados con la alavesa Rosa Lorenza Iradier y Arce y nieto paterno de Carlos Dato Camacho y Marín y de Cayetana Ruperta Granados y García, se trasladó a Madrid muy joven junto con su familia.
Estudió en la Universidad Central y en 1875 se licenció en Derecho Civil y Canónico.
A lo largo de su vida mantuvo una salud deficiente, pasando largas estancias en sanatorios de montaña. De acuerdo con Maximiano García Venero, Eduardo Dato habría podido sufrir una tuberculosis «de evolución lentísima».
Viajó por el extranjero, lo que le proporcionó una amplia cultura y el conocimiento de otras lenguas. Pronto adquirió prestigio como abogado, por sus dotes oratorias. La reputación profesional de su bufete madrileño y su relación con Francisco Romero Robledo le abrió las puertas a la alta política, adscrito desde los 28 años al Partido Conservador de Cánovas del Castillo. Sin embargo, tras su asesinato, su carrera política se vio interrumpida al sumarse a los disidentes encabezados por Francisco Silvela.
En las elecciones de 1884 obtuvo acta de diputado por el distrito electoral de Murias de Paredes, logrando revalidar su escaño en los comicios de 1891, 1893, 1896, 1898, 1899, 1901, 1903, 1905, 1907, 1910 y 1914. En las elecciones de 1914 también obtuvo escaño por el distrito de Vitoria. Desde ese momento se presentaría por la capital alavesa, revalidando su acta de diputado por este distrito, sucesivamente, en 1916, 1918, 1919 y 1920.
A la muerte de Alfonso XII se unió a las posiciones de Romero Robledo, que estaba en desacuerdo con la cesión de poder que Cánovas, el jefe del partido, hacía a los líderes mediante el sistema de turnos. La discusión de este asunto en las Cortes ocasionó la ruptura entre Cánovas y Francisco Silvela así como la disidencia de Dato y de un importante sector del partido.
Muerto Cánovas y liquidado el Gobierno de Sagasta que había presidido el Desastre del 98, Dato ocupó la cartera de Gobernación en el gabinete regeneracionista dirigido por Silvela (1899, 1900). Desde su ministerio comenzó a dar forma a la primera legislación laboral programada por un gobierno de la Restauración. Influido por el catolicismo social, Eduardo Dato es el político que convertiría la defensa de los trabajadores en un programa definido de gobierno en los ámbitos económico y social. Así inauguraría la legislación social en España con dos leyes importantes (la que establecía mecanismos preventivos y compensaciones económicas por los accidentes de trabajo, y que establecía una regulación tuitiva del trabajo de las mujeres y niños en las fábricas: Ley de Accidentes de Trabajo de 30 de enero de
1900, Ley sobre trabajo de mujeres y niños de 13 de marzo de 1900). Estas dos leyes constituyeron un paso importante para la época al dar forma jurídica a la necesidad de establecer mecanismos de protección social públicas.
En 1902 figuró como ministro de Gracia y Justicia en el gabinete Silvela, que llevó a las Cortes la Ley de Bases de la Administración Local.
Con Antonio Maura como líder del partido, Dato no ocupó carteras ministeriales durante el gobierno de aquel, 1907-1909. Fue sin embargo de importancia alcalde de Madrid entre el 28 de enero y el de 7 de mayo de 1907 y presidente de las Cortes Generales.
En 1913, tras el asesinato de José Canalejas y agotado el mandato liberal del conde de Romanones, Dato aceptó el encargo del Rey de formar gobierno en lugar de Antonio Maura, que había puesto condiciones inaceptables para el monarca. Desde entonces el partido se escindiría entre los "idóneos" (el grupo mayoritario) y los «mauristas», seguidores de Antonio Maura y más radicales en sus planteamientos.
Presidencia del Consejo de Ministros
Su primer mandato como presidente del Consejo de Ministros se produjo entre el 27 de octubre de 1913 y el 9 de diciembre de 1915. Mediante real decreto de 18 de diciembre de 1913, aprobó el proyecto de ley de Canalejas de 1912 que recogía parte de las solicitudes de las diputaciones provinciales catalanas formuladas por Prat de la Riba en 1911, permitiendo la constitución de la Mancomunidad de Cataluña en 1914. En cuanto a política exterior, Dato decretó tras el estallido de la Primera Guerra Mundial la neutralidad de España el 30 de julio de 1914. Supo mantener a España en esa posición de neutralidad durante los años que duró el conflicto, a pesar de la división que se formó en el país entre los denominados «germanófilos» y los partidarios de los aliados.
A la sombra del conflicto mundial y del extraordinario enriquecimiento de determinados sectores económicos, durante estos años se produjo un fuerte alza de precios que se tradujo en un descenso del nivel de vida para las capas sociales menos pudientes.
Después del bienio liberal de 1915 a 1917 del conde de Romanones que había ganado las elecciones de 1916, Dato volvió al poder en un momento en que arreciaban las protestas por las condiciones laborales y la carestía de la vida. Su segundo gobierno tuvo lugar entre el 11 de junio y el 3 de noviembre de 1917. Al día siguiente de asumir la presidencia del Consejo de Ministros legalizó las Juntas de Defensa, que se habían formado unas semanas y habían sido el punto de inicio de la denominada crisis de 1917. Además, el 25 de junio decretó la suspensión de garantías constitucionales para toda España. En Barcelona, al tiempo que se reunía la Asamblea de Parlamentarios convocada por Cambó, estallaba la huelga general revolucionaria de agosto de 1917 con el apoyo de los dos grandes sindicatos (UGT y CNT). Ante una crisis social e institucional de esta magnitud, Dato no dudó en recurrir al ejército para sofocar la huelga. A pesar de la represión empleada, para el mes de octubre las protestas continuaban muy activas y el gobierno Dato gozaba cada vez de menos autoridad. El 25 de octubre las Juntas de Defensa lanzaron un ultimátum al gobierno con sus reclamaciones, lo que acabaría precipitando una crisis de gobierno. Para facilitar la salida de la crisis, el rey le sustituyó por el liberal Manuel García Prieto, al frente de un gobierno de concentración nacional en el que también participaba un catalanista, Juan Ventosa.