Tal Día como Hoy

Eduardo Abaroa Hidalgo

Comerciante, empresario y héroe de guerra boliviano de la Guerra del Pacífico

Anúncio

Eduardo Abaroa Hidalgo (San Pedro de Atacama, 13 de octubre de 1839-Calama, 23 de marzo de 1879), a veces también referido con la grafía Avaroa, fue un comerciante y empresario boliviano, honrado póstumamente con el grado de coronel del ejército boliviano y considerado héroe de guerra.

Tras el estallido de la guerra del Pacífico en 1879, que enfrentó a los países aliados de Bolivia y Perú contra Chile, se incorporó voluntariamente a las tropas bolivianas. Durante la invasión u ocupación chilena, lideró la resistencia civil en la batalla de Topáter, donde falleció. En la actualidad, es considerado uno de los más importantes héroes bolivianos de la guerra del Pacífico​ y fue póstumamente reconocido con el grado de coronel.​

Abaroa era un contador y empresario que trabajaba en una mina de plata localizada en el departamento del Litoral, territorio perteneciente en esa época a Bolivia. En esa época, Calama era un pequeño pueblo de paso de caravanas de ganado y minerales. Eduardo Abaroa poseía parte de las tierras de pastizales y vegas que eran utilizadas para el ganado y producción de alfalfa.

Perteneciente a la familia Abaroa, una familia tradicional​ de la zona precordillerana de San Pedro de Atacama, fue el quinto de los ocho hijos de Juan Abaroa y Benita Hidalgo; sus hermanos fueron: Cesaria, Guadalupe, casada en 1850 con Mariano Franco Acuña; Ignacio (n. 1833), casado con Francisca Angulo Almendares; José, Gregoria, Corina e Irene (n. 1842), casada con Juan Bautista Ascárate Trujillo.​

Eduardo Abaroa se casó con Irene Rivero Pachas, con quien tuvo cinco hijos: Andrónico, Eugenio, Amalia, Antonia y Juan Eduardo.

Batalla de Calama o del puente Topáter

Eduardo Abaroa Hidalgo fue el primero de los civiles en ofrecerse como voluntario al abogado y coronel de milicias Ladislao Cabrera. Se convirtió en su brazo derecho para los preparativos de la defensa. Cuando todo estuvo listo, Cabrera le aconsejó que volviese al lado de su familia. Él contestó​:Soy boliviano, esto es Bolivia y aquí me quedo.Nota: según otros documentos, la respuesta de Abaroa habría tenido lugar en el consulado de Francia en Antofagasta entre Eduardo Abaroa, quien dirigía la resistencia civil, y el coronel Villagrán, a cargo de la invasión chilena).[cita requerida] Las tropas chilenas provenían de Antofagasta vía Caracoles en una marcha a pie y en pleno desierto de 230 kilómetros aproximadamente. Esas fuerzas venían a cargo del teniente coronel Eleuterio Ramírez Molina.

Durante la Batalla de Calama (23 de marzo de 1879), el primer choque armado de la guerra, el coronel Abaroa era parte de una fuerza boliviana reducida en número, cuya misión era defender un puente (actual puente Topáter) que cruza sobre el río Loa y era la vía de acceso por el lado sur a la ciudad de Calama. Eduardo Abaroa no fue militar en vida y su título de coronel fue otorgado post mortem por el estado de Bolivia y en reconocimiento de su entrega y valor demostrada en defensa de territorio patrio. En ese entonces, San Pedro de Atacama era un cabildo o departamento de Bolivia.

Se lanzó a la lucha con inquebrantable decisión. No le bastó quedarse en una de las trincheras del Topáter. Cruzó el río encabezando al mayor Patiño, el oficial Burgos y los ocho fusileros. Patiño, Burgos y los soldados cayeron prisioneros. Él permaneció en una zanja armado con su Winchester —que llevaba desde el principio— y junto a otros dos recogidos de compañeros caídos a su lado. El peón que vino con él desde San Pedro de Atacama lo ayudaba a cargarlos.

El subteniente chileno Carlos Souper narró en una carta que se publicó en un diario de Valparaíso:​

El coronel Villagrán consideró la acción de Abaroa como temeraria, pero patriótica, por lo cual al principio dio órdenes de no abatirlo. Sin embargo, luego de pasadas las horas y con soldados chilenos heridos, conminó a la rendición a Abaroa. El coronel Villagrán no podía esperar más, y lanzó un grito a su oponente:

"¡Ríndase y le concedo la vida!"

El conminante grito resonó en el Paso Topáter, y la respuesta, plena de orgullo y llena de la sinrazón de los hombres que combaten, tiro su rifle al suelo y tronó en el aire:

"¿Rendirme yo?¡Qué se rinda su abuela, carajo!"

Y en ese grito, con esa respuesta, el ciudadano Abaroa pasó a la historia. El coronel Villagrán no pudo esperar más ya que las fuerzas de Eduardo Abaroa causaba muchas bajas al ejército chileno y fue muy difícil dar con él entre las trincheras. El coronel Villagrán ordenó el disparo de los fusiles. Lo impactaron 2 disparos, por lo cual quedó tendido y mientras intentaba seguir disparando, murió ante el asombro de los soldados chilenos que lo veían como una gran amenaza; junto a él cayeron 20 bolivianos.

Terminada la batalla, el cuerpo de Abaroa fue enterrado con honores militares por el Ejército chileno, el día 23 de marzo en el cementerio de Calama. Su entierro fue hecho con honores de héroe: se efectuaron veintiún disparos en su honor y fue envuelto en la bandera chilena, a falta de una bandera boliviana para este póstumo homenaje.

El 21 de marzo de 1952, con motivo del el 73.º aniversario de su muerte, el gobierno boliviano repatrió el cuerpo de Abaroa​ que fue escoltado por el ejército chileno con honores militares hasta la frontera, donde fue recibido por su símil boliviano.​ En su exhumación, se recuperaron restos de la bandera chilena con que fue enterrado y casquillos de las balas disparadas en su honor. Posteriormente, fue enterrado con honores y en medio de una muchedumbre en la plaza de La Paz que lleva el nombre del héroe.

En la Plaza Abaroa, ubicada en Sopocachi, uno de los barrios más tradicionales de la ciudad de La Paz, se halla erigida una gran estatua de bronce del héroe boliviano, presentándolo en actitud desafiante, como él se habría presentado el momento antes de su muerte.

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Eduardo Abaroa Hidalgo | World in Stories