Eduardo Úrculo Fernández (Santurce, 21 de septiembre de 1938-Madrid, 31 de marzo de 2003) fue un pintor y escultor español, considerado uno de los mejores exponentes del arte pop en España.
En 1941 los problemas económicos que padecía la familia hacen necesario su traslado a la localidad asturiana de Sama de Langreo, que ofrecía oportunidades gracias a la cuenca minera asturiana.
Tras unos cortos estudios medios iniciados en 1948 y abandonados cuatro años más tarde, se ve obligado por las circunstancias familiares a ponerse a trabajar como ayudante de topografía en una empresa minera. Esos años hicieron nacer en Eduardo el interés por el dibujo y le permitieron conocer la obra de pintores como Henri de Toulouse-Lautrec, Vincent van Gogh o Amedeo Modigliani.
En 1954 cae enfermo de hepatitis, lo cual le obliga a permanecer en cama mucho tiempo ocupado en el estudio del dibujo y la pintura. Cuando repuesto se reincorpora a su trabajo, inicia también una nueva faceta como pintor, utilizando las casas, los recovecos y las calles de su villa adoptiva. Toda la experiencia acumulada y los trabajos realizados le llevaron a su primera exposición individual, que tuvo lugar en 1957 en el vecino pueblo de La Felguera.
Es a partir de esta exposición y de comenzar a dibujar cómics para el suplemento dominical del periódico asturiano La Nueva España en 1957, que consigue del Ayuntamiento de Langreo una beca que le permite trasladarse a Madrid para asistir a clases en el Círculo de Bellas Artes y en la Escuela Nacional de Artes Gráficas. Este tiempo de residencia en Madrid lo emplea en pintar el pobre ambiente de las fábricas y los suburbios con una clara intención de denuncia e inspirado en el ambiente que ya conocía de Sama y La Felguera. Los críticos han considerado que esta etapa en la obra artística de Úrculo es una etapa de «pintura social» o «expresionismo social».
En 1959 Eduardo consigue uno de sus sueños, viajar a París, donde además de recibir clases en La Grande Chaumière de Montparnasse, pudo visitar los grandes museos y exposiciones de arte de la capital francesa. Es en este momento cuando expone su obra Mineros de Asturias en París.
De vuelta en Oviedo en el mismo año 1959, conoce a Jesús Díaz Zuco, con quien comparte un estudio en Oviedo y trabajan juntos en obras tales como el mosaico en gresite de 35 m² para la empresa Alsa. También en 1959 participa en una exposición colectiva al aire libre, celebrada en La Escandalera de Oviedo por el grupo La Estrada en la que participan también María Antonia Salomé, Merche Gómez Morán, Jesús Díaz y Adolfo Bartholomé.
En 1960 tiene que hacer el entonces obligatorio servicio militar, lo cual le supone conocer primero el Sahara español y después Canarias, donde conoció y trabó amistad con el artista surrealista Eduardo Westerdahl, que además le influyó a la hora de pintar una serie de obras abstractas que constituirán las únicas de su carrera.
En 1961 expone en Marbella y conoce a Jean Cocteau, y también participa en la muestra Testimonios del arte abstracto que organizaba Eduardo Westerdahl en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife.
Ese mismo año regresa a Madrid donde trabaja en la sección de fimlets de los estudios Moro. También viaja nuevamente a París donde coincide con Maud y Westerdahl, conociendo a Alberto Giacometti, Man Ray y Max Ernst en una exposición de Tal Coat en la galería Maeggth.
En 1963 expone en la Galería Quixote y regresa a Madrid, donde se dedica a ilustrar cuentos que se publican en la revista Triunfo y a realizar la escenografía de la obra teatral de Lauro Olmo La camisa, que se estrenó en Gijón interpretada por el grupo de cámara La Máscara.
En febrero de 1962 volvió de nuevo a París, donde volvió el expresionismo figurativo y a los temas de fondo social que le habían caracterizado en sus inicios.
Se casó en primeras nupcias con la francesa Annie Chanvallon, con quien tuvo un hijo, Yoann.
En 1966, tras una crisis creativa que le supone el abandono de la «pintura social», se instala en Ibiza.
Esta fase crítica termina en un viaje que realiza en 1967 por el norte de Europa, cuando expone en Copenhague, visitando Alemania, Dinamarca y Suecia. Es entonces cuando descubre la obra de Andy Warhol, Roy Lichtenstein y Robert Rauschenberg entre otros, de modo que el nuevo lenguaje creativo que buscó en Ibiza lo encontró en Suecia. Tiene también sus primeros contactos con el pop art americano, exponiendo en San Francisco (California) y más tarde en Oviedo (en la galería Benedet).
En 1968, participa en la Primera Bienal de la pintura asturiana celebrada en Gijón. Vuelve a Madrid en el mismo año, mientras que en 1969 expone en Fráncfort y en la galería Altamira de Gijón. Participa también en la muestra colectiva Figurative painters in Spain Today que recorre los Estados Unidos.
En 1970, realiza una colectiva con sus amigos Eduardo Sanz y Alberto Gómez en la Galería Ivan Spence. También participa en la Bienal Hispanoamericana de arte, pero su obra es retirada en Medellín (Colombia) por considerarla un atentado a la moral y a las buenas costumbres.
Entra a partir de este momento a seguir las pautas del arte pop, abandonando para ello el óleo por el acrílico y comenzando a utilizar una paleta de colores mucho más cálida, aproximándose al mundo de la publicidad y el cómic. Temáticamente se produce una evolución siendo el centro el cuerpo femenino, tanto entero como fragmentado y representado sugerentes posiciones, lo cual hizo que se considerar esta etapa de su creación artística como la «época erótica».