Edith Stein, de nombre religioso Teresa Benedicta de la Cruz, en latín: Teresia Benedicta a Cruce, en alemán: Teresia Benedicta vom Kreuz (Breslavia, 12 de octubre de 1891-Auschwitz, 9 de agosto de 1942), fue una filósofa, feminista, mística, religiosa carmelita descalza, mártir y santa alemana de origen judío.
Nació en el seno de una familia judía y pasó por una etapa de ateísmo. Estudiante de filosofía, fue la primera mujer que presentó una tesis en esta disciplina en Alemania. Continuó su carrera a la vez que trabajaba como colaboradora del filósofo alemán Edmund Husserl, fundador de la fenomenología. Una larga evolución intelectual y espiritual la condujo al catolicismo, al que se convirtió en 1921. Enseñó y dio conferencias en Alemania, desarrolló una teología de la mujer y un análisis de la filosofía de santo Tomás de Aquino y de la fenomenología.
El régimen nacionalsocialista le prohibió la enseñanza. Edith Stein decidió entrar en la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, donde tomó los hábitos bajo el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. Detenida por la Gestapo, fue deportada el 2 de agosto de 1942 e internada en el campo de exterminio nazi de Auschwitz, en el territorio polaco ocupado, donde sería asesinada siete días después.
Fue beatificada en 1987 y canonizada el 11 de octubre de 1998 por el papa Juan Pablo II. Este pontífice también la nombró copatrona de Europa el 1 de octubre de 1999 en la apertura del sínodo de los obispos denominado Segunda Asamblea especial para Europa, junto con Brígida de Suecia y Catalina de Siena, sumándose así a los ya declarados copatronos Benito de Nursia, Cirilo y Metodio. Su fiesta litúrgica se celebra el 9 de agosto.
Su padre, Siegfried Stein (1844-1893), era comerciante de maderas y tenía un aserradero. Se casó el 2 de agosto de 1871 con Augusta Stein (1849-1936) y se instaló en Gliwice, en la Alta Silesia, donde nacieron sus seis primeros hermanos: Paul (1872-1943, muerto en el campo de concentración de Theresienstadt), Selma (1873-1874), Else (1876-1954), Hedwig (1877-1880), Arno (1879-1948) y Ernst (1880-1882).
En 1882 la familia se instaló en la polaca Lublinitz, que formaba parte de la provincia de Silesia del Reino de Prusia, donde Siegfried fundó su primera empresa con la ayuda de su gran familia. Fue un periodo difícil durante el cual la ayuda familiar le permitió no sumirse en la miseria. Fue en esos momentos cuando vinieron al mundo los últimos hijos del matrimonio Stein: Elfriede (1881-1942, muerta en un campo de concentración), Rosa (1883-1942, muerta con Edith en Auschwitz), Richard (1884, nacido muerto) y Erna (1890-1978). A la muerte del padre, su viuda se ocupó del negocio.
Edith Stein nació en la ciudad alemana de Breslavia (hoy Wrocław, Polonia e históricamente, en alemán, Breslau) en el seno de una familia judía, el 12 de octubre de 1891, día del Yom Kipur, lo que hizo que fuera especialmente querida por su madre, judía practicante. Era la última de un total de once hijos. Su padre murió de una insolación cuando Edith no tenía todavía tres años. Su madre, mujer muy religiosa, debió hacerse entonces cargo de las necesidades de la familia y dirigir la empresa familiar. Esta difícil tarea requería una gran disciplina y trabajo, disciplina que Augusta Stein intentó transmitir a sus hijos, así como su fe judía. Edith Stein dijo que, ya que era la más pequeña de su familia, era la que, según la tradición judía liberal, podía hacer preguntas litúrgicas durante las fiestas judías, preguntas que daban lugar a una explicación más completa por parte del celebrante.
Edith Stein comenzó sus estudios en la escuela Victoria en 1896, año en que por primera vez se permitía en Prusia estudiar el bachillerato a las niñas. Ella se acomodó de forma rápida a la clase superior. Una compañera de clase dijo de ella: «su precocidad no tenía nada de sorprendente, fue agobiada por sus mayores, pero debido al orgullo irresistible que desarrolló y cuando la tensión podría llevar a las lágrimas y a la cólera, si no conseguía lo que quería o no era la primera, la mejor, no era tan positiva ... fue una excelente alumna». A partir de los trece años comenzó, siguiendo el Yom Kipur, a ayunar hasta la tarde. Conservó esta práctica, incluso cuando se fue de su familia y también cuando ya decidió no rezar más.
A partir de 1904 el Liceo empezó a admitir a chicas. Sin embargo, con la llegada a la adolescencia, Edith Stein se negó a ir a la escuela secundaria y pidió dejar sus estudios en 1906, a la edad de 15 años. Marchó a Hamburgo durante diez meses para ayudar a su hermana Elsa, que iba a tener un hijo. Esta fue la época en la que dejó de rezar: «con plena conciencia y en una libre elección, dejé de rezar».
En septiembre de 1907 regresó a Breslau. Volvió a tener un gran deseo por el conocimiento y puso mucho brío en conseguirlo. Recuperó rápidamente su retraso y terminó la escuela secundaria en 1908. Durante este periodo Edith leyó y estudió mucho. Ella misma dijo más tarde que «estas lecturas literarias de la época me sirvieron para mi vida entera». Fue en esta época cuando comenzó a descubrir la filosofía, especialmente con la lectura de Friedrich Schiller, discípulo de Immanuel Kant.
Edith Stein se comprometió políticamente, pues se convirtió en un miembro de la sección local de la Asociación Prusiana por el Voto de las Mujeres. Apoyó, con su hermana Erna y sus amigas, el ala más radical del movimiento feminista (más radical en el sentido de que exigía la igualdad total entre hombres y mujeres) en torno a Anita Augspurg, Helene Stöcker y Linda Gustava Heymann.
Edith Stein obtuvo su título de bachillerato con éxito en 1911 y decidió seguir los estudios universitarios de filosofía.
Edith Stein estaba persuadida de que «estamos en la tierra para estar al servicio de la humanidad (...) Para hacerlo de la mejor manera posible debemos hacer aquello por lo que nos inclinamos». A continuación comenzó sus estudios brillantemente en la Universidad de Breslau, ayudada por el dinero —varios miles de marcos— heredado de su abuela Johanna Stein. Edith decidió estudiar un gran número de asignaturas: los lenguajes indoeuropeos, alemán antiguo, la historia del teatro alemán, historia de Prusia y de Federico el Grande, historia de la Constitución inglesa, filosofía de la naturaleza, introducción a la psicología y, finalmente, iniciación al griego. Edith Stein estudió con profundidad la historia y se consideraba «apasionada por los acontecimientos políticos del presente considerados como la historia del futuro». De este período de su vida provinieron los muchos ejemplos históricos que utilizó más adelante en sus conferencias. También estudió psicología con William Stern y la filosofía que enseñaba Richard Hönigswald. Fue durante la época de sus estudios de psicología cuando Edith se declaró agnóstica. Su amigo de estudios Georg Moskiewicz, que estudiaba psicología con ella, le habló en 1912 de la orientación filosófica nueva que representaba la fenomenología de Edmund Husserl. Decidió estudiarla y se sintió seducida por el procedimiento de reducción fenomenológica. Este descubrimiento fue el que la decidió a marchar a Gotinga.
En esta ciudad participó en dos asociaciones: la primera era la Asociación Humboldt de educación popular, que impartía cursos gratuitos de tutoría a trabajadores y empleados. También daba cursos de ortografía. La segunda era una asociación de mujeres cuyo nexo de unión era la igualdad de sexos y donde organizaba pequeños debates. Edith conoció en Breslau a Kaethe Scholz, una profesora que impartía cursos de filosofía a las mujeres. Su ejemplo inspiró a Edith Stein cuando fundó su Academia en 1920.
En 1913 ingresó en la Universidad de Gotinga, donde estudió Germanistik und Geschichte (Germanística e Historia). Atraída por la fenomenología, se convirtió en discípula del célebre filósofo Edmund Husserl. En Friburgo, en 1917, aprobaron con la calificación summa cum laude su tesis doctoral Sobre el problema de la empatía, tema que le sugirió Max Scheler, con el que inició sus obras filosóficas.