Tal Día como Hoy

Eddie Rickenbacker

Piloto de caza estadounidense

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Edward Vernon Rickenbacker (Columbus, Ohio 8 de octubre de 1890-Zúrich, Suiza 27 de julio de 1973) fue un piloto de caza estadounidense, as de la aviación de la I Guerra Mundial galardonado con la Medalla de Honor.​ Fue además piloto de carreras automovilísticas y diseñador de automóviles, consejero de estado en asuntos militares y pionero del transporte aéreo, siendo largo tiempo director de la Eastern Air Lines.​

Edward Rickenbacher nació en Columbus, Ohio en una familia de inmigrantes suizos de habla alemana. Desde su infancia, amó las máquinas y experimentó con ellas, estimulado por las palabras de su padre: "Una máquina debe tener su propósito".

En lo que terminó siendo una de las características definitorias de su vida, estuvo próximo a perder la vida en múltiples ocasiones, tales como una carrera de carretas tiradas por caballos o una operación de amígdalas en su juventud, o distintos accidentes aéreos. Su primera experiencia cercana a la muerte ocurrió cuando pertenecía a la "pandilla de los Cabeza de caballo". Vivía cerca de una mina, y decidieron montarse en un carro que lanzaron cuesta abajo, que se inclinó dándose la vuelta y casi los aplasta a todos.

Rickenbacker abandonó la escuela en séptimo curso, cuando tenía 13 años, a raíz del fallecimiento de su padre el 26 de agosto de 1904. Encontró distintos trabajos para ayudar al sostén de su familia, pero impulsado por una fuerte admiración por los motores, se instruyó a sí mismo todo lo que pudo, e incluso realizó un curso a distancia por correspondencia de ingeniería. Insistentemente persiguió cualquier oportunidad de involucrarse con automóviles, y se incorporó a la Columbus Buggy Company, compañía de la que acabó convirtiéndose en vendedor.

Carrera como piloto de automovilismo

Para 1910, Rickenbacker corría con los autos de su empleador, compitiendo en carreras en pistas de tierra para promover la velocidad y capacidad de respuesta de sus coches. Más adelante trabajó para Fred Duesenberg y pilotó sus autos en las 500 millas de Indianápolis.​ Afamado como el primer hombre en recorrer una milla en un minuto, recibió el apodo de "Fast Eddie" ("Eddie el Rápido").

Rickenbacker corrió las 500 millas de Indianápolis en 1912, 1914, 1915 y 1916. La única vez que finalizó la prueba fue en 1914, llegando en décima posición. En las otras tres carreras, no terminó debido a fallos mecánicos. Notablemente, en la carrera de 1916, salió en el segundo lugar de la primera columna.

Antes de la entrada de EE. UU. en la guerra.

Rickenbacker quería unirse a las tropas aliadas en la I Guerra Mundial, pero los EE. UU. no habían entrado aún en ella. Había tenido ocasión de encontrarse con varios pilotos anteriormente, incluyendo un fortuito incidente en el cual reparó un aeroplano dañado para T. F. Dodd, un hombre que luego fue nombrado general de aviación del ejército al mando de John J. Pershing, siendo un importante contacto en los intentos de Rickenbacker de unirse al combate aéreo.

Durante la I Guerra Mundial, en una atmósfera antialemana, al igual que muchos otros estadounidenses-alemanes cambió su apellido; la "h" en "Rickenbacher" se transformó en una "k" en un esfuerzo por «quitar lo huno de su nombre». Como para ese entonces era bien conocido, el cambio recibió gran publicidad. «A partir de entonces escribió en su autobiografía, la mayoría de los Rickenbacher se vieron prácticamente forzados a pronunciar su apellido de la forma en que yo lo había hecho...»​

Empezó a usar el nombre "Vernon" como segundo nombre porque consideraba que su nombre de nacimiento era de apariencia "un poco chata". Estaba especialmente interesado en cómo se vería su inicial intermedia. Firmó su nombre 26 veces, con una inicial diferente cada vez. Cuando se decidió por la "V", eligió "Vernon" como segundo nombre.​

En 1916 viajó a Londres, con el objetivo de desarrollar un coche para las carreras en América. Debido a un error de la prensa y a la ascendencia suiza de Rickenbacker, se le consideró un espía. De camino al Reino Unido y en el propio territorio británico, agentes británicos siguieron de cerca sus actividades.​

En el viaje de regreso a EE. UU. por mar, tuvo la idea de reclutar a sus amigos de competición en carreras deportivas como pilotos de caza, con la teoría de que se adaptarían fácilmente a las altas velocidades y a las pequeñas cabinas en las que operaban. Su sugerencia fue ignorada por los militares.

Cuando en 1917 los Estados Unidos declararon la guerra al Imperio Alemán, Rickenbacker se había alistado en el Ejército de los EE. UU. y estaba entrenando en Francia con algunas de las primeras tropas americanas. Llegó a Francia el 26 de junio de 1917 como sargento de primera clase. La mayoría de los hombres seleccionados para ser entrenados como pilotos provenían de universidades de prestigio, y Rickenbacker tuvo que luchar para obtener permiso para volar debido a su falta de "credenciales" en tal sentido.​ Debido a sus habilidades mecánicas, obtuvo un puesto como oficial ingeniero en una instalación de entrenamiento de vuelo (Issoudun), donde realizó prácticas de vuelo en su tiempo libre. Aprendió bien, pero debido a que sus habilidades eran claramente imprescindibles en ese lugar, sus superiores trataron de evitar que se ganara sus alas de piloto junto a los demás aspirantes.

El Nieuport 28 fue el primer caza utilizado en combate por los pilotos americanos de la Fuerza Expedicionaria Estadounidense (la AEF, "American Expeditionary Force") en la Primera Guerra Mundial, así como también por Eddie. La imagen que aparece en el artículo corresponde en realidad a una reconstrucción con piezas originales llevada a cabo por la Fuerza Aérea de los EE. UU. en su museo de la Base Wright-Patterson, Ohio. Contiene madera y piezas metálicas de un Nieuport Tipo 28 original. La máquina lleva el mismo camuflaje y distintivos que los Nieuport del 95.º Escuadrón Aéreo, tal como eran en julio de 1918.

Rickenbacker demostró que ya se había formado como piloto, y los militares le concedieron una plaza en una unidad de caza, el 94.º Escuadrón de Combate, informalmente conocido como el Escuadrón 'Sombrero en el Anillo' a causa de su distintivo. En principio voló sin armamento en un Nieuport 28. El 29 de abril de 1918 derribó su primer avión y al obtener su quinta victoria se convirtió en un As del Combate Aéreo el 28 de mayo. Se le condecoró con la Cruz de Guerra Francesa (la Croix de Guerre) ese mismo mes por sus cinco victorias.

El 30 de mayo, se apuntó su sexta victoria, la última en tres meses y medio. Sufrió una infección en el oído en julio que casi termina con su carrera aérea y lo mantuvo en tierra varias semanas. Derribó un Fokker D.VII, el caza alemán más temido, el 14 de septiembre y otro más al día siguiente. El 24 de septiembre de 1918, ya con el rango de capitán, fue nombrado comandante del escuadrón, y al día siguiente, obtuvo dos victorias más sobre aviones alemanes, por lo que tardíamente el presidente Herbert Hoover le otorgó la Medalla de Honor en 1931. Tras derribar otro Fokker D.VII el 27 de septiembre, se le encomendó la tarea de destruir globos de observación enemigos, derribando uno el 28 de septiembre y otro más el 1 de octubre, mes en el que obtuvo trece victorias más, llevando su total a trece Fokker D.VII, cuatro cazas alemanes, cinco globos de observación (que solían estar muy protegidos por baterías antiaéreas), y solo cuatro de los "fáciles" aviones de reconocimiento biplazas.

Los militares determinaban el estatus de as del combate aéreo confirmando la declaración de los pilotos con la debida confirmación por parte de testigos en tierra, afirmaciones de otros pilotos, u observación de los restos de aviones enemigos estrellados. Sin testigos, un derribo reportado no contaba. Era un sistema imperfecto, que dependía de las debilidades de la observación humana, así como de las diferencias climáticas y del terreno. La mayoría de las victorias aéreas de los ases eran en sí solo estimaciones, no cuentas exactas. Sin embargo, las 26 victorias de Rickenbacker constituían un récord americano que se mantuvo hasta la II Guerra Mundial. Rickenbacker voló un total de trescientas horas de combate, más que cualquier otro piloto americano en la guerra. Cuando Rickenbacker se enteró del Armisticio con Alemania, realizó un vuelo sobre el frente occidental para observar el cese del fuego y las demostraciones de alegría y camaradería mientras las ex tropas combatientes cruzaban las fronteras y se unían en celebración.

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