Dueñas es un municipio y localidad española de la provincia de Palencia, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Cuenta con una población de 2605 habitantes (INE 2025).
Ostenta el título de Conjunto Histórico-Artístico desde el 6 de julio de 1967, así como el título de Ciudad y el tratamiento de Excelentísimo a su ayuntamiento desde el 3 de agosto de 1928. Estos reconocimientos fueron otorgados por el monarca Alfonso XIII, alegando como motivo «el creciente desarrollo de su agricultura, industria y comercio, y por su constante adhesión a la Monarquía». Sin duda, los importantes acontecimientos históricos desarrollados en esta villa y la cantidad y calidad de sus manifestaciones artísticas, sin olvidar sus construcciones populares típicamente castellanas y las construcciones subterráneas de cuevas y bodegas, la hicieron merecedora de esas denominaciones.
Aunque en su término se localizan diversos yacimientos arqueológicos de diferentes periodos históricos (prehistóricos, celtibéricos, romanos y visigodos), la villa fue repoblada por Alfonso III el Magno a finales del siglo IX d. C. como una plaza fortificada en uno de los principales vados del río Pisuerga en la línea defensiva del Duero medio.
Su importancia e influencia se debe a su estratégica posición como cruce de caminos y lugar de paso constante de la itinerante corte castellana en pleno camino real de Burgos. Y, así, durante gran parte del medievo fue una villa realenga, perteneciente al patrimonio real, donde éste contaba con diferentes propiedades (palacio, bodega, monte, etc.), siendo cedida su tenencia ocasionalmente a algunos de los linajes aristocráticos más importantes, en especial, los Castro.
Paradójicamente, a pesar de su importancia en época medieval, sus años de máximo esplendor tuvieron lugar cuando se señorializó en el siglo XV al ser cedida por Juan II a los Acuña, condes de Buendía, quienes establecieron en ella la cabeza de sus estados señoriales, convirtiéndose en sede de importantes acontecimientos históricos. Ante su señorialización, la villa presentó una tenaz resistencia antiseñorial, aunque conservó dicho estatus a lo largo de todo el Antiguo Régimen, hasta su abolición gracias a las medidas liberales del siglo XIX, constituyéndose como ayuntamiento constitucional en 1835.
En las últimas décadas, a pesar de su ubicación junto a algunas de las principales vías de comunicación y una limitada industrialización, se ha agudizado la crisis económica y demográfica que afecta a todo el interior peninsular desde el siglo XVII y, en especial, desde el éxodo rural que sufre España desde la década de 1960, cayendo por debajo de los 3000 habitantes desde 2008. Pese a ello se trata todavía del séptimo municipio más poblado de la provincia palentina.
El topónimo actual de la localidad procede del término latino de Domnas, aunque también aparece en la documentación como Donans o Dominans. Los restos arqueológicos existentes en el término municipal parecen evidenciar una continuidad en el poblamiento y la preexistencia de un núcleo poblacional al actual en época visigoda, aunque no existe constancia documental que lo confirme. La tradición sitúa también en el entorno del actual monasterio de San Isidro la existencia de una comunidad de monjas (en latín, domnas) anterior a la invasión musulmana, que habría dado lugar al topónimo del monasterio -San Isidoro de (las) Dueñas-, de donde tomó luego su nombre el pueblo de Dueñas. Así, durante época visigótica, debió existir en este entorno un monasterio dúplice: un monasterio de monjas en la ubicación del monasterio actual bajo la advocación de San Martín de Tours y los monjes tal vez en San Juan de Baños, a tres o cuatro kilómetros. Este cenobio femenino también se habría visto afectado por la invasión sarracena y es destruido y abandonado por una razzia musulmana en el siglo IX. Es Fray Gregorio de Argaiz (siglo XVII) quien nos narra el acontecimiento, aunque fechándolo erróneamente en el 950 d. C. y otorgándole tintes míticos:
A pesar de su abandono y destrucción, rápidamente, con la repoblación de Alfonso III, habría sido restaurada la vida monástica pero, en este caso, entregándoselo a una comunidad de monjes benedictinos, procedentes quizás de Córdoba, pues se produjo una importante migración de población mozárabe hacia los reinos cristianos debido al auge de la intolerancia religiosa. Su hijo, el rey García (+914), gran bienhechor del monasterio como lo fue su padre, fue quien entregó al lugar las insignes reliquias de san Isidoro mártir. Los monjes ocuparían entonces el lugar del antiguo monasterio femenino, añadiendo a la titularidad de san Martín, la de san Isidoro. De hecho, durante siglo y medio, entre los años 938 y 1097, las donaciones por parte de los reyes castellano-leoneses se dirigen al monasterio bajo el doble patronazgo de san Isidoro y san Martín, pero desde fines del siglo XI prima san Isidoro, quedando san Martín relegado a una iglesia próxima al monasterio, pero desconocida actualmente.
Otra versión menos conocida y extendida narra como durante el reinado de Alfonso VI en el siglo XI una condesa de Ayala, viuda de D. Vela de Aragón, viendo que los moros se internaban hasta Pancorbo, salió contra ellos en unión de sus vasallos y de dueñas y, después de vencerlos, los persiguió hasta el lugar en que hoy se halla la villa, la cual rescató del dominio sarraceno. Sin embargo, esta versión es del todo improbable, pues el último ataque musulmán a la villa habría tenido lugar durante el gobierno de Almanzor en el 980 d. C.
Por último, también se ha querido ver en una heroica defensa de la villa de una razzia sarracena por parte de las mujeres (domnas) el origen del nombre de la localidad, así como del sobrenombre de «botijeros».
Su gentilicio es eldanense, del nombre prerromano de la localidad, Eldana, ciudad vaccea cuya posición es señalada en las tablas astronómicas realizadas por el astrónomo y matemático greco-egipcio Claudio Ptolomeo en el siglo II d. C. y que fue identificada ya con Dueñas por Miguel Cortés y López en su Diccionario geográfico-histórico de la España antigua en 1836. Aunque en el término municipal de Dueñas existen yacimientos históricos de diferentes periodos, nada parece indicar la existencia de una gran ciudad vaccea como la que menciona Ptolomeo, que también ha sido identificada con otras villas cercanas y, presumiblemente, se tratara de la actual Saldaña. Desconocemos además en qué momento se generalizó este cultismo basado en esa identificación con la Eldana vaccea, pues con anterioridad se utilizó el gentilicio de dueñense, recogido ya en el siglo XVI por el médico y lexicógrafo cordobés Francisco del Rosal (1537-1613) en su obra El origen de los nombres. Asimismo, existe también un gentilicio coloquial: botijero/a, fruto de una leyenda popular.
La localidad de Dueñas se encuentra enclavada en la frontera entre las comarcas naturales de Tierra de Campos y El Cerrato, a la que pertenece, en el sur de la provincia de Palencia, limítrofe ya con Valladolid. Se encuentra situada entre ambas capitales, tan solo a 17 kilómetros de Palencia y a 33 kilómetros de Valladolid.
El término municipal está atravesado por la autovía de Castilla (A-62) entre los pK 88 y 100, además de por las carreteras provinciales P-102, que comunica con Valoria la Buena, P-110, que comunica con Cevico de la Torre, y P-903, que se dirige hacia Ampudia.
El relieve del municipio cuenta con los valles de los ríos Carrión y Pisuerga, y los páramos y oteros dispersos propios de la comarca de El Cerrato. El pueblo se asienta en las faldas de un cerro conocido como pico de El Castillo por la existencia en su cima (852 metros) de una fortaleza desaparecida en el siglo XIX, cuando sus piedras fueron utilizadas en la construcción del Canal de Castilla. La altitud oscila entre los 871 metros en el cerro cercano al pueblo y los 700 metros a orillas del Pisuerga. La localidad se alza a 727 metros sobre el nivel del mar.
Dentro de su término municipal se produce la confluencia de los dos ríos principales de Palencia, el Carrión y el Pisuerga (afluente del Duero), dominando el amplio valle formado por este río durante el Cenozoico o Era Terciaria. Se constituye como un característico valle en artesa rodeado de páramos y cerros que han sobrevivido a la erosión al ser de un material más resistente, la caliza, frente a los suelos arcillosos. Cuanta también con varios arroyos, entre los que cabe destacar el arroyo de Valdesanjuán, ya que atraviesa el casco urbano y servía de foso natural de la muralla en época medieval. Encauzado en 1964 tras la riada de 1958 cuenta con varios puentes que permiten el acceso al casco histórico como el que se encontraba frente a la principal puerta de la muralla, conocido como puente de la Villa.