El ducado de Pomerania (en alemán: Herzogtum Pommern; en polaco: Księstwo Pomorskie) fue un ducado en Pomerania en la costa meridional del mar Báltico, gobernado por los duques de la Casa de Pomerania (Griffins).
El ducado tuvo su origen en el reino de Wartislao I, un duque pomerano eslavo, y fue ampliado por la región de Schlawe-Stolp en 1317, el principado de Rügen en 1325 y la región de Lauenburgo y Bütow en 1455. Durante la Edad Media, también comprendía las regiones norteñas de Neumark y Uckermark, así como Circipania y Mecklenburg-Strelitz.
Los duques de Pomerania fueron vasallos de Polonia entre 1122 y 1138, del ducado de Sajonia de 1164 a 1181, de Dinamarca de 1185 a 1227, y del Sacro Imperio Romano Germánico de 1181 a 1185 y de 1227 a 1637, incluyendo periodos de vasallaje del margraviato de Brandeburgo. La mayoría del tiempo, el ducado fue gobernado por distintos duques de Griffin en común, resultando en varias particiones internas. Al morir el último duque de Griffin durante la guerra de los Treinta Años en 1637, el ducado fue dividido entre Brandeburgo-Prusia y Suecia.
En el siglo XII, Polonia, el Ducado de Sajonia del Sacro Imperio Romano Germánico y Dinamarca conquistaron Pomerania, finalizando la era del dominio tribal de la región.
Las regiones de Stolp (Słupsk) y Schlawe (Sławno) (tierras de Schlawe-Stolp) eran gobernadas por Ratibor I y sus descendientes (la rama Ratiboriden del Grifo de la Casa de Pomerania) hasta la ocupación danesa y la extinción de la línea Ratiboride en 1227.
Las áreas que se extienden de Kolberg (Kołobrzeg) a Stettin (Szczecin) eran gobernadas por el hermano de Ratibor Wartislao I y sus descendientes (Casa de Pomerania, también llamada Grifo, del que es el primer antepasado conocido) hasta la década de 1630. Según los términos de la rendición después de la conquista polaca, Wastislao tuvo que aceptar la soberanía polaca, convertir su pueblo al Cristianismo y pagar un tributo anual al duque polaco.
La mayor parte de Pomerania fue sometida por el duque polaco Boleslao III Bocatorcida en distintas expediciones organizadas entre 1102 y 1121.
De 1102 a 1109, Boleslao realizó campañas en la zona de los ríos Netze (Notec) y Persante (Parseta). La residencia pomerana en Belgard (Bialogard) fue tomada en 1102. De 1112 a 1116, Boleslao sometió toda la Pomerelia. De 1119 a 1122, el área hacia el Oder fue sometida. Stettin (Szczecin) fue ocupada en el invierno de 1121/1122.
La conquista resultó en una gran matanza y la devastación de vastas áreas de Pomerania, y los duques de Pomerania se convirtieron en vasallos de Boleslao III de Polonia.
La influencia de Polonia se desvaneció en la siguiente década. En 1135, Boleslao aceptó vasallaje del emperador Lotario III del Sacro Imperio Romano Germánico y a cambio recibió sus conquistas en Pomerania, así como el Principado de Rügen, que no había sido derrotado, como feudo. Wartislao I también aceptó al emperador como su señor. Al morir Boleslao en 1138, finalizó el vasallaje polaco, lo que provocó la competencia del Sacro Imperio Romano Germánico y Dinamarca en la región.
Expansión occidental de Wartislao I
Al mismo tiempo, Wartislao logró conquistar vastos territorios al oeste del río Oder, un área habitada por las tribus de Luticios debilitadas por pasados conflictos militares, y los incorporó a su Ducado de Pomerania. En 1120, se había expandido al oeste a las zonas en torno al lago Oder y al río Peene. Notablemente Demmin, el Principado de Gützkow y Wolgast fueron conquistadas en los años siguientes.
Las principales etapas de las expansión hacia el oeste en el territorio de los lutici ocurrieron entre las dos misiones de Otón de Bamberg, en 1124 y 1128. En 1128, Demmin, el Condado de Gützkow y Wolgast fueron incorporados al reino de Wartislao I a pesar de que la guerra aún continuaba. Vencidos los lutici, los otros botines de guerra, tales como ganado, dinero y ropas, fueron repartidos entre los vencedores. Después de estas conquistas, el ducado de Wartislao se extendía entre la bahía de Greifswald al norte, Circipania, inclusive Güstrow (Ostrów) al oeste, Kolobrzeg al este, y posiblemente hasta los ríos Havel y Spree al sur.
Las ganancias territoriales no estuvieron sujetas al vasallaje polaco, sino que fueron puestas bajo el vasallaje del margrave de Nordmark Alberto el Oso, un decidido enemigo de los eslavos, por Lotario II del Sacro Imperio Romano Germánico. Así, los territorios occidentales contribuyeron a hacer significativamente independiente a Wartislao de los duques polacos. Wartislao no fue el único en realizar campañas en esta región. El duque polaco Boleslao III lanzó una expedición al área de Müritz durante su campaña pomerana en 1120/21, hasta que se retiró para someter a Wartislao. El futuro Lotario III (entonces duque sajón Lotario I de Supplinburg) inició una campaña masiva en 1114 contra las tribus locales de luticios hasta que los derrotó finalmente en 1228. Además, los territorios fueron invadidos múltiples veces por fuerzas danesas, que, viniendo del mar Báltico, avanzaron siguiendo el curso de los ríos Peene y Uecker hasta la línea Demmin-Pasewalk. En diferentes momentos, pomeranos, sajones y daneses eran aliados u oponentes. Los duques pomeranos consolidaron su poder a lo largo del siglo XII, aun cuando las guerras precedentes habían dejado estos territorios completamente devastados.
Conversión y diócesis pomerana
El primer intento de convertir a los pomeranos tuvo lugar tras la subyugación de Pomerania por Boleslao III de Polonia. En 1122, el monje español Bernardo viajó a Jumne (Wolin) acompañado solo por su capellán y un intérprete. Los pomeranos, sin embargo, no quedaron impresionados por sus esfuerzos misioneros y por último lo expulsaron. Bernardo fue más tarde obispo de Lebus.
Después del fracaso de Bernardo, Boleslao III pidió a Otón de Bamberg que convirtiera a Pomerania al cristianismo, que cumplió en su primera visita en 1124/25. La estrategia de Otón difería mucho de la utilizada por Bernardo: mientras que Bernardo viajaba solo como un pobre y desconocido sacerdote, Otón, un hombre rico y famoso, era acompañado por 20 clérigos de su propia diócesis, numerosos sirvientes, 60 guerreros cedidos para él por Boleslao y llevaba consigo numerosos suministros y regalos. Después de llegar a Pyritz, los pomeranos fueron convencidos de que el propósito de Otón no era el de ganar riquezas a expensas del pueblo pomerano, puesto que ya era rico, sino solamente convertirlos al Cristianismo, que protegería a los pomeranos de futuros castigos de Dios, como la devastación polaca había representado. Esta aproximación resultó un éxito y fue respaldada por partes de la nobleza pomerana que en parte ya era cristiana, como el duque Wartislao I, que impulsó y promovió la misión de Otón. Muchos pomeranos fueron bautizados ya en Pyritz, así como en otros burgos visitados.
Otón de Bamberg volvió en 1128, esta vez invitado por el mismo duque Wartislao I, ayudado por el emperador Lotario II del Sacro Imperio Romano Germánico, para convertir a los eslavos (luticios) de la Pomerania Occidental, que acababa de ser incorporada al ducado de Pomerania, y fortalecer la fe cristiana entre los habitantes de Stettin y Wollin, que habían vuelto al paganismo. Otón visitó esta vez primero los burgos de la Pomerania Occidental. La nobleza, reunida en un congreso en Usedom, aceptó el cristianismo el 10 de junio de 1128. Otón recibió el título de apostolus gentis Pomeranorum, fue hecho santo por el papa Clemente III en 1189 y venerado en Pomerania incluso después de la Reforma Protestante.