Dragoljub "Draža" Mihajlović (Ivanjica, Serbia; 27 de abril de 1893-Belgrado, 18 de julio de 1946) fue un general yugoslavo, líder de la resistencia monárquica y anticomunista contra la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial.
Nació en Ivanjica, en el Reino de Serbia, el 27 de abril de 1893. Sus padres murieron cuando era un niño y fue criado por su tío, que era coronel. Luego de estudiar en la Academia Militar Serbia, entre 1910 y 1912, participó en las Guerras de los Balcanes, dirigiendo un pelotón de infantería siendo todavía cadete en 1912. Al finalizar la guerra se convirtió en segundo teniente al ser el primero en su promoción.
Durante la Primera Guerra Mundial, Mijailović continuó luchando en el Ejército serbio en el grado de teniente, nuevamente al frente de un pelotón, y tuvo que retirarse a Albania en 1915 junto con el grueso de las fuerzas serbias. Luego continuó luchando en el frente de Salónica, por lo que recibió numerosas medallas dirigiendo un pelotón tras la guerra incluyendo la Orden del Águila Blanca.
En 1920 ascendió a capitán y asistió a escuelas de oficiales, pasando al Estado Mayor en 1922. En 1930, ya era teniente coronel, pasó al Estado Mayor de la Guardia Real.
En 1934 se le envió como agregado militar a Sofía, la capital del entonces Reino de Bulgaria. En 1935 pasó al Estado Mayor del ministerio de Defensa y fue ascendido al rango de coronel. Al año siguiente, pasó a servir como agregado militar en Praga. A su vuelta a Yugoslavia en 1937, se opuso abiertamente a la política del entonces ministro de Defensa, el general Milan Nedić. Considerado por sus superiores como un intelectual radical de ideas heterodoxas, se le conocía por sus críticas a los planes defensivos yugoslavos y mantenía malas relaciones con Nedić. Un informe en el que acusaba a los políticos de desviar el presupuesto militar a otros fines hizo que fuese condenado por un tribunal militar a una corta pena de prisión. Entre 1937 y 1939 desarrolló una serie de cargos menores en el Estado Mayor yugoslavo.
Pese a ser un ferviente nacionalista, Mihajlović propuso la división de las fuerzas armadas yugoslavas de acuerdo a las nacionalidades internas del Reino de Yugoslavia (eslovenos, croatas y serbios), alegando que la composición del momento de las unidades yugoslavas permitía la aparición de una quinta columna. Esta sugerencia le significó una sentencia de 30 días de prisión por deslealtad y su carrera se estancó. Uno de los que le acusaron de deslealtad fue el ministro de Guerra Milan Nedić, quien luego colaboró con los alemanes y presidió el gobierno colaboracionista serbio.
Mijailović tocaba la mandolina muy bien.
Primeros tiempos y enfrentamientos con los partisanos
Al inicio de la invasión de Yugoslavia en abril de 1941, se le nombró lugarteniente del jefe del Estado Mayor del 2.º Ejército, un cargo de poca importancia para su rango. El 13 de abril, fue relevado para mandar una unidad mucho menor, una fuerza motorizada de reciente creación que, tras un breve enfrentamiento con una unidad ustacha el 15 de abril y evitando un choque con una columna acorazada alemana cerca de Doboj, se fue retirando hacia el este de Bosnia, consciente ya de la decisión del alto mando yugoslavo de capitular. Parte de su unidad decidió pasar a Serbia y cruzó el Drina tras un enfrentamiento con una unidad paramilitar musulmana el 29 de abril. Mihailović contaba con unos ochenta hombres.
Su grupo fue casi aniquilado por los alemanes en Užice el 6 de mayo lo que, junto con ciertas deserciones, dejó a Mihailović con 7 oficiales y 27 suboficiales y soldados para cuando alcanzó su nuevo refugio en las montañas de Ravna Gora a mediados de mayo. Mijailovich se reunió con otros oficiales que se negaron a rendirse ante la Wehrmacht. El menguado grupo trató de ganarse la tolerancia de la administración local para lograr financiación y protección ante posibles ataques alemanes, a la vez que trataba de recabar apoyos y reclutas, con moderado éxito.
El 19 de junio de 1941, tras instalarse en la meseta de Ravna Gora, un enviado suyo logró ponerse en contacto con la representación del gobierno yugoslavo en el exilio y comunicar la existencia de la organización que estaba formando para oponerse al Eje. A principios de septiembre logró establecer contacto por radio con los británicos, que centraron el El Cairo sus comunicaciones con Mihailović. Para otoño de 1941, las fuerzas de Mijailović empezaron a recibir ayuda de las SOE británicas.
A comienzos del otoño las tropas de Mihailović habían crecido hasta los tres o cuatro mil hombres. Sin reconocimiento oficial del gobierno en exilio, Mihailović hubo de tratar de absorber el resto de bandas armadas que controlaban el campo serbio durante el verano y el otoño de 1941, algunas de las cuales estaban dirigidas por oficiales de mayor rango que Mihailović, siendo otras abiertamente colaboracionistas. Este solo logró un control parcial de todos los grupos armados del territorio, en parte aceptando en su organización a los cabecillas de las mismas.
Mihailović y su movimiento de resistencia optaron por una estrategia pasiva, evitando en principio los choques directos con las tropas de ocupación que podían desencadenar duras represalias contra la población civil y aniquilar su organización. Esta postura gozó en 1941 del respaldo tanto del Gobierno británico como del Gobierno yugoslavo exiliado en Londres. El objetivo de estos y del propio Mihailović era reforzar su formación y utilizarla como fuente de información para los Aliados y apoyo para una futura acción Aliada o de acoso a las tropas del Eje en retirada, cuando surgiese tal oportunidad. Tras el ataque alemán a la Unión Soviética a finales de junio de 1941, sin embargo, la insurrección del Partido Comunista de Yugoslavia dificultó los planes de Mihailović. La pasividad frente a la resistencia activa de los comunistas ponía en peligro su control sobre la resistencia, lo que le obligó a actuar para no perder la iniciativa.
En agosto creó una junta civil de asesoría para su movimiento, compuesta principalmente por ultranacionalistas serbios.
Tras la primera cooperación y el surgimiento de desavenencias entre Tito y Mihailović la reunión de ambos en Brajići el 27 de octubre de 1941 marcó la ruptura de sus formaciones: Mihailović rechazó las propuestas de resistencia frontal a los ocupantes de Tito y exigió la subordinación de los partisanos de este a su mando, lo que Tito denegó. Al día siguiente Mihailović decidió atacar el centro de mando de los partisanos en Užice, importante por contar con una fábrica de armas que abastecía a la resistencia. El golpe de mano fracasó pero supuso el comienzo de los enfrentamientos entre las tropas de Tito y Mihailović. Con escaso armamento, Mihailović acudió a los alemanes a través del general títere Milan Nedić para ofrecer sus tropas en las operaciones contra los partisanos y solicitar armas con este fin.
Anteriormente Tito y Mihailović se habían reunido el 19 de septiembre de 1941 y habían mantenido correspondencia durante el corto periodo de tibia cooperación pero sin alcanzar un acuerdo firme de coordinación entre sus movimientos.
El 11 de noviembre de 1941 Mihailović, en una situación desesperada ante los reveses sufridos en su lucha con los partisanos y con sus reservas de armamento casi agotadas, se reunió con representantes alemanes, que le exigieron la rendición inmediata, no llegándose a un acuerdo entre las partes. Anteriormente había tratado de conseguir más armamento de los británicos, sin éxito, dado que estos sospechaban que no lo utilizaría contra las fuerzas de ocupación, sino contra las unidades de Tito. Mihailović no comunicó la existencia de la reunión ni al Gobierno yugoslavo ni al oficial de enlace británico entonces asignado a su centro de operaciones.
El 20 de noviembre de 1941 hubo un intento de acuerdo entre las partes, en medio de la ofensiva alemana contra la insurgencia, que no llegó a fructificar. Tito trató a final de mes de lograr la coordinación con Mihailović contra los alemanes, en vano. Las fuerzas de este se retiraron a las montañas, donde fueron perseguidas por los alemanes hasta diciembre.