Tal Día como Hoy

Douglas Bader

Douglas Bader (Londres; 10 de febrero de 1910 - Ibídem; 5 de septiembre de 1982), cuyo nombre completo era Douglas Rober

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Douglas Bader (Londres; 10 de febrero de 1910 - Ibídem; 5 de septiembre de 1982), cuyo nombre completo era Douglas Robert Stewart Bader, también conocido como Douglas Tin Legs Bader, fue un piloto de la aviación de caza británica que alcanzó celebridad por ser un as de la Royal Air Force (RAF), logrando una treintena de victorias en combate, de las que 20 fueron confirmadas, en tan sólo 15 meses de actividad en los combates aéreos contra los aviones de la Luftwaffe alemana sobre los cielos del sur de Inglaterra y del Canal de la Mancha durante la Segunda Guerra Mundial.​ Y ello con la peculiaridad de que, amputado de ambas piernas a raíz de un accidente imprudente anterior a la guerra, combatía provisto de dos prótesis.​

Pocos hombres han llegado en la Historia a convertirse en una leyenda viviente, y Douglas Bader fue uno de ellos, personificando el heroísmo de la RAF durante la guerra. Para él se llegó incluso a acuñar un mote especial: el as lisiado.

Fue dejado en Inglaterra por sus padres hasta la edad de dos años, tras el cambio de destino de su padre, que era ingeniero civil y fue destinado a la India, ya que sus padres temían que el clima indio resultase excesivamente rudo para un bebé.​ Finalmente, los tres regresaron al Reino Unido en 1913. Poco tiempo después, a raíz del estallido de la Primera Guerra Mundial su padre, Frederick, se unió al Ejército británico y fue enviado a Francia con la British Expeditionnary Force para combatir contra los alemanes. Sería la última vez que Douglas Bader viese a su padre, puesto que éste falleció en 1917 a consecuencia de una herida de metralla en la cabeza.​ Como anécdota, su padre fue enterrado en las cercanías de Saint-Omer, en el departamento del Paso de Calais. Por una ironía del destino, Douglas fue encarcelado en las cercanías del lugar por la Wehrmacht durante la guerra siguiente. Posteriormente, su madre, Jessie, contrajo un segundo matrimonio con un sacerdote anglicano, William Hobbs.​

En su período como estudiante, Douglas demostró poseer un espíritu independiente y no conformista. Atleta consumado, destaca en los deportes de equipo, convirtiéndose en capitán del equipo de rugby, insinuando ya sus maneras de liderazgo. En 1923, pasó a residir con su tía Hazel y especialmente con el marido de ésta, el teniente de aviación Cyril Burge, piloto en la Escuela del Aire de la Royal Air Force en Cranwell. En este hecho tiene su origen su pasión por la aviación, pasión que ya no olvidará jamás.

En 1927 tomó la decisión de hacer carrera como piloto militar en la RAF, tras lo que entró en la Escuela del Aire de Cranwell en septiembre de 1928. Demostró ser un alumno medio, pero con excelentes aptitudes para el vuelo. A la mitad del período de su formación como piloto, de dos años de duración, era el 18º, en una promoción con un total de 21 alumnos pilotos. El jefe de la Escuela, el vicemariscal del aire Halahan, le previno: «Es usted joven, puedo comprender sus problemas, pero la RAF no, la RAF quiere aquí hombres, no escolares». Bader quedó profundamente afectado por el rapapolvo de Halahan, y a partir de ese momento se dedicó en cuerpo y alma a su labor. Estuvo incluso a punto de conseguir la Espada de Honor (recompensa otorgada al número uno de la promoción), premio que se le escapó por los pelos.

Tras haberse diplomado en 1930, Douglas Bader fue destinado al 23.er Escuadrón de Caza, desplegado en el aeródromo de Kenley, escuadrón que en esas fechas estaba equipado con aparatos biplanos Gloster Gamecock.​ Poco después, el Escuadrón cambió sus viejos aviones por unos Bristol Bulldog, más rápidos, pero a la vez menos maniobrables en condiciones de baja velocidad y baja cota de vuelo.

El lunes 14 de diciembre de 1931, Douglas Bader efectuaba un vuelo entre los aeródromos de Kenley y Woodley, junto a otros dos pilotos. Durante la escala en el aeródromo de Woodley, Douglas discutió sobre acrobacias aéreas con unos jóvenes pilotos, puesto que ya gozaba de la reputación de pericia en las acrobacias de vuelo. Sus contertulios le solicitaron una demostración de vuelo a baja cota de altitud, a lo que Douglas respondió que poseía poca experiencia de vuelo acrobático a los mandos de un Bulldog. No obstante, justo después de despegar, Douglas efectuó la maniobra de vuelo conocida como tonel y sobrevoló el aeródromo en vuelo boca abajo. Desgraciadamente, volaba demasiado bajo y, sobre todo, demasiado lento. Cuando quiso volver al plano horizontal de vuelo, el ala izquierda de su aparato rozó contra el suelo y se aplastó, con lo que el avión se accidentó, convirtiéndose en un amasijo de chatarra. Las dos piernas de Douglas Bader quedaron aplastadas, la izquierda bajo el sillón de pilotaje, a la vez que su pie derecho quedó aprisionado bajo la palanca de mando del timón.

El joven Douglas fue rápidamente extraído de los restos del aparato accidentado, siendo transportado al Hospital Real de Berkshire, donde fue puesto en manos del doctor Leonard Joyce, que era sin duda el mejor cirujano del momento en todo el Reino Unido. Inmediatamente, el doctor Joyce le amputó a Douglas la pierna derecha por encima de la rodilla y, pocos días más tarde, tuvo que amputarle también la pierna izquierda 15 centímetros por debajo de la rodilla. Tras ambas operaciones, el estado de salud de Douglas empeoró, llegándose a temer que no lograse sobrevivir, aunque posiblemente debido a su férrea voluntad logró recuperarse.

Contra todas las previsiones, pues, Douglas Bader logró sobrevivir tanto al accidente como a las operaciones subsiguientes. En 1932, tras una larga y dolorosa convalecencia (durante la misma adquirió dependencia de la morfina), fue enviado al Hospital de la RAF en Uxbridge. Allí entró en contacto con los hermanos Dessoutter. Marcel Dessoutter era un antiguo ingeniero aeronáutico que había perdido también una pierna a raíz de un accidente de aviación, tras lo cual había fundado una sociedad dedicada a la fabricación de prótesis de piernas, realizadas con aluminio, lo que en esa época era una auténtica revolución en el campo de las prótesis. Douglas Bader fue el primer cliente de la empresa en necesitar una prótesis para cada una de sus piernas. A pesar de todos los inconvenientes de tipo físico y sin desfallecer en ningún momento, Douglas Bader se dedicó a la pesada tarea de reconstruirse, no sólo física, sino también mentalmente.

Su objetivo era el de lograr caminar sin ayuda de muletas y, aunque todo el mundo le decía que eso era imposible, Douglas lo consiguió. Rápidamente, pudo conducir un automóvil, que había sido modificado para adaptarse a sus prótesis. Pudo jugar al golf o invitar a las chicas a bailar. Durante un fin de semana que pasó en compañía del subsecretario del Aire del Gobierno británico, sir Phillip Sasson, en junio de 1932, su deseo de volar era tan manifiesto que su acompañante, que residía en las cercanías del aeródromo de Lympe, se las ingenió para que pudiese efectuar un vuelo a bordo de un avión Avro 504, un aparato de entrenamiento, durante el cual Douglas pilotó perfectamente al avión. Una revisión médica le declaró apto para efectuar algunas prácticas de vuelo, con carácter restringido. Pero poco después, en abril de 1933, se le informó de que era definitivamente apartado del servicio activo en la Royal Air Force, lo que le sorprendió sobremanera, dejándole aturdido.​ Algunas semanas después, abandonó la RAF, recibiendo una pensión por invalidez total.

Durante los siguientes seis años, Douglas Bader pasó a trabajar en unas oficinas para la Asiatic Petroleum Company, la misma compañía que se transformaría posteriormente en la compañía petrolífera Royal Dutch Shell. En 1935, efectuó un feliz matrimonio con Thelma Edwards, que mantendría la devoción por su marido a lo largo de los 37 años siguientes.

A pesar de su nueva vida, seguía vigente su deseo de volver a volar. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Bader utilizó como contacto a un antiguo conocido en el Ministerio del Aire y, con el apoyo de un antiguo jefe, logró el reingreso en la RAF, aunque dependiendo de una prueba de vuelo en la Escuela Central de Vuelo, en Upavon, en 1939.​

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