Tal Día como Hoy

Donna Haraway

Filósofa y profesora universitaria estadounidense

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Donna Jeanne Haraway (6 de septiembre de 1944) es una destacada académica estadounidense en el campo de los estudios sobre ciencia y tecnología. Profesora emérita de la Universidad de California en Santa Cruz, ha contribuido a la intersección entre la tecnología de la información, la teoría feminista, y el ecofeminismo contemporáneo. Su trabajo critica el antropocentrismo, enfatiza los poderes autoorganizativos de los procesos no humanos y explora las disonancias entre esos procesos y las prácticas culturales, repensando las fuentes de la ética.​Las obras de Haraway han contribuido al estudio tanto de las relaciones humano–máquina como de las humano–animal. Su trabajo ha generado debate en primatología, filosofía y biología del desarrollo.​

Haraway enseñó Estudios de la mujer e Historia de la ciencia en la Universidad de Hawái (1971–1974) y en la Universidad Johns Hopkins (1974–1980).​ Comenzó a trabajar como profesora en la Universidad de California, Santa Cruz, en 1980, donde se convirtió en la primera profesora titular en teoría feminista en los Estados Unidos.​

Donna Jeanne Haraway nació el 6 de septiembre de 1944 en Denver, Colorado. Su padre, Frank O. Haraway, era periodista deportivo en The Denver Post. Su madre, Dorothy Mcguire Haraway, que provenía de una familia católica irlandesa, murió de un ataque cardíaco cuando Haraway tenía 16 años.​ Haraway asistió a la escuela secundaria en St. Mary's Academy en Cherry Hills Village, Colorado.​ Aunque ya no es religiosa, el catolicismo tuvo una fuerte influencia en su infancia, ya que fue educada por monjas. La impresión de la eucaristía influyó en su conexión entre lo figurativo y lo material.​

Haraway se especializó en zoología, con asignaturas menores en filosofía e inglés en el Colorado College, con una beca completa.​ Después de la universidad, Haraway se mudó a París y estudió filosofía evolutiva y teología en la Fondation Teilhard de Chardin con una beca Fulbright.​ Completó su doctorado en biología en Yale en 1972, escribiendo una disertación sobre el uso de la metáfora en el diseño de experimentos en biología experimental titulada The Search for Organizing Relations: An Organismic Paradigm in Twentieth-Century Developmental Biology.​ Su disertación fue posteriormente editada y publicada como libro bajo el título Crystals, Fabrics, and Fields: Metaphors of Organicism in Twentieth-Century Developmental Biology.​

Haraway participó en un intercambio colaborativo con la teórica feminista Lynn Randolph entre 1990 y 1996. Su diálogo sobre ideas relacionadas con el feminismo, la tecnociencia, la conciencia política y otras cuestiones sociales dio forma a las imágenes y narrativas de su libro Modest_Witness, por el cual recibió el Premio Ludwik Fleck de la Sociedad para los Estudios Sociales de la Ciencia (4S) en 1999.​​ También recibió el Premio Robert K. Merton de la Sección de Ciencia, Conocimiento y Tecnología de la Asociación Estadounidense de Sociología en 1992 por su obra Primate Visions: Gender, Race, and Nature in the World of Modern Science.​ En 2017, Haraway recibió la Medalla Wilbur Cross, uno de los más altos honores otorgados a exalumnos de la Universidad de Yale.​ En 2021, Haraway recibió el Premio Nuevo León Alfonso Reyes por imaginar nuevos horizontes en la fusión de la ciencia, las humanidades, la biología y la filosofía.​ En 2025, fue galardonada con el Premio Erasmus.​

En 1985, Haraway publicó el ensayo «Manifiesto para cíborg: ciencia, tecnología y feminismo socialista en los años 1980» en Socialist Review. Aunque gran parte del trabajo anterior de Haraway se centraba en destacar el sesgo masculino en la cultura científica, también ha contribuido notablemente a las narrativas feministas del siglo XX. Para Haraway, el «Manifiesto» ofrecía una respuesta al creciente conservadurismo de los años 1980 en Estados Unidos, en un momento crítico en el que las feministas, para tener relevancia en el mundo real, debían reconocer su ubicación dentro de lo que ella denomina la «informática de la dominación».​​ Las mujeres ya no estaban fuera de una jerarquía de binarios privilegiados, sino profundamente inmersas, explotadas y cómplices dentro de la hegemonía en red, y debían formular su política desde esa posición.

En su ensayo revisado «Manifiesto cyborg: ciencia, tecnología y feminismo socialista en el siglo XX tardío», incluido en su libro Simians, Cyborgs and Women: The Reinvention of Nature (1991), Haraway utiliza la metáfora del cyborg para explicar cómo las contradicciones fundamentales de la teoría e identidad feminista deben combinarse, en lugar de resolverse, de manera similar a la fusión de máquina y organismo en los cyborgs.​​​ El manifiesto también constituye una importante crítica feminista al capitalismo, al revelar cómo los hombres han explotado el trabajo reproductivo de las mujeres, impidiendo que estas alcancen la plena igualdad en el mercado laboral.​

Haraway reflexionó más tarde sobre el «Manifiesto cyborg», el género y lo «postgénero» en 2006, criticando las categorías impuestas: «las personas están hechas para vivir simultáneamente en varias categorías no isomórficas, todas las cuales las torsionan».​

Haraway también escribe sobre la historia de la ciencia y la biología. En Primate Visions: Gender, Race, and Nature in the World of Modern Science (1990), se centró en las metáforas y narrativas que dirigen la ciencia de la primatología. Sostuvo que existe una tendencia a masculinizar los relatos sobre la «competencia reproductiva y el sexo entre machos agresivos y hembras receptivas [que] facilitan algunos tipos de conclusiones y excluyen otros».​

Planteó que las primatólogas mujeres se enfocan en diferentes observaciones que requieren más comunicación y actividades básicas de supervivencia, ofreciendo perspectivas muy distintas sobre los orígenes de la naturaleza y la cultura respecto a las aceptadas tradicionalmente. A partir de ejemplos de narrativas e ideologías occidentales sobre género, raza y clase, Haraway cuestionó las construcciones más fundamentales de las historias científicas sobre la naturaleza humana basadas en primates. En Primate Visions, escribió:

Mi esperanza ha sido que ese enfoque siempre oblicuo y a veces perverso facilite revisiones de las narrativas occidentales fundamentales y persistentes sobre la diferencia —especialmente la racial y la sexual—; sobre la reproducción —en términos de multiplicidades de generadores y descendientes—; y sobre la supervivencia —particularmente la imaginada en las condiciones límite de los orígenes y fines de la historia, tal como se cuentan dentro de las tradiciones occidentales de ese complejo género.​

El propósito de Haraway en la ciencia es «revelar los límites y la imposibilidad de su ‘objetividad’ y considerar algunas revisiones recientes propuestas por primatólogas feministas».​ Haraway presenta una perspectiva alternativa a las ideologías aceptadas que continúan moldeando la manera en que se crean los relatos científicos sobre la naturaleza humana.​ Haraway insta a las feministas a involucrarse más en el mundo de la tecnociencia y a ser reconocidas por esa participación. En una publicación de 1997 comentó:

Quiero que las feministas estén más estrechamente involucradas en los procesos de creación de significado del mundo tecnocientífico. También quiero que las feministas —activistas, productoras culturales, científicas, ingenieras y académicas (todas categorías superpuestas)— sean reconocidas por las articulaciones y participaciones que hemos estado realizando todo este tiempo dentro de la tecnociencia, a pesar de la ignorancia de la mayoría de los académicos «convencionales» en su caracterización (o falta de ella) del feminismo en relación tanto con la práctica tecnocientífica como con los estudios de tecnociencia.​

Make Kin not Population: Reconceiving Generations

En 2015, Haraway creó un panel titulado «Make Kin not Babies» junto a otras cinco pensadoras feministas. El panel se centró en reducir los números humanos teniendo en cuenta factores como el medio ambiente, la raza y la clase. Una frase clave de Haraway es: «Tener hijos es distinto de darles una buena infancia».​

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