Domingo Onofrio (Buenos Aires, Argentina, 19 de julio de 1925 - Buenos Aires, Argentina, 26 de agosto de 2007) fue un artista plástico argentino.
Desarrolló su tarea profesional durante más de 60 años, atravesando por diversos períodos o estilos, cuya obra fue exhibida en decenas de exposiciones individuales y colectivas, en galerías privadas y estatales. Algunos de los principales críticos de arte de su época escribieron sobre su obra destacando su imaginación, manejo del color y capacidad constructiva.
Domingo Onofrio nació en uno de los barrios de clase baja de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Su padre trabajaba de aparador de calzado y su madre era ama de casa. Onofrio demostró una temprana habilidad para el dibujo durante su infancia, que su madre estimulaba. Cursó una escuela secundaria técnica de la que egresó como oficial tornero y trabajó desde entonces en la industria metalúrgica. Su interés por el dibujo lo llevó a cursar en la década de 1940 en la Escuela Nacional de Artes Plásticas Manuel Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires. Allí tomó su primer contacto con el ambiente de la plástica en la Argentina y tuvo entre sus profesores a Onofrio Pacenza (con quien no tuvo parentesco alguno) y Lucio Fontana, dos prestigiosos artistas de vanguardia ya en su época. Más tarde asistiría a cursos de Emilio Pettoruti, pintor de raíz cubista ya consagrado.
Comprometido en los conflictos políticos y sociales de su época, militó en la izquierda y en oposición al gobierno de Juan Domingo Perón, como era frecuente en los ambientes culturales y artísticos por entonces, lo que le valió algunos días de cárcel. Con el correr de los años, tomó una actitud duramente crítica ante esas posiciones contrarias al movimiento peronista; su oposición el gobierno militar de 1976 también le costó también días de prisión y albergó una fuerte esperanza con la recuperación democrática de 1984, siendo entusiasta del gobierno de sus últimos años de vida.
A principios de la década de 1950 se radica en el noroeste argentino, principalmente en la provincia de Jujuy, donde se dedica a pintar los coloridos paisajes típicos de lugares como Tilcara y la quebrada de Humahuaca, con fuerte temperamento alto empaste. Al mismo tiempo, trabaja como maestro de escuelas rurales de la zona. En la provincia de Tucumán conoce a Lino Enea Spilimbergo, otro consagrado pintor argentino, con quien traba amistad mientras toma clases informales en su taller, al que viajaba mensualmente. Los Maestros Pettoruti y Spilmbergo, de estilos muy diferentes entre sí, conforman su mayor influencia en los años de formación.
Luego de tres años de residencia en el norte de su país, regresa a la casa paterna de Buenos Aires, donde continúa trabajando de metalúrgico e instala su taller de pintura. Continúa también frecuentando los círculos del arte y la cultura, sobre todo aquellos en los que el compromiso social y político están presentes. Conoce así a poetas como Raúl González Tuñón y a plásticos como Juan Carlos Castagnino y Enrique Policastro. También a Abraham Vigo, grabador, pintor y escenógrafo perteneciente al Grupo de Boedo, o los artistas del pueblo, con cuya hija se casará pocos años más tarde.
Sus convicciones sociales y políticas, sin embargo, no influyen en su obra y no busca en ellas la realización de un "arte social" o "arte militante". En 1954 envía una obra de carácter realista al Salón Nacional de Artes Plásticas y obtiene el Premio Pío Collivadino. Pero pronto va evolucionando hacia una expresión más abstracta.
Realiza su primera exposición individual en la Galería Peuser, en el año 1954 y desde entonces realiza prácticamente una muestra por año, hasta el 2005, obteniendo un importante reconocimiento de la crítica. También en 1954 se inicia su participación en exposiciones colectivas, contabilizando más de 100 entre ambas.
A principios de los años 1960 instala su taller en La Boca, barrio portuario y pintoresco de la ciudad, donde inicia su actividad como docente de dibujo y pintura. Comienzan a sucederse sus etapas o períodos estilísticos junto a las exposiciones y reconocimientos. Fue artista expositor permanente en la Galería Wildenstein entre 1977 y 1983, galería internacional de alto prestigio hasta el cierre de su local en Buenos Aires.
Desde 1975 en adelante instala su taller en el centro de Buenos Aires y más tarde en su propio domicilio, donde se dedica ya exclusivamente a la pintura y la enseñanza, actividad en la que tuvo amplia convocatoria, por su rigurosidad y condición docente. En 1987 se convierte en Socio Honorario de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos hasta su muerte. Actuó como Jurado en numerosos concursos y salones nacionales y provinciales de dibujo y pintura.
Durante toda su actividad profesional, su carácter intransigente y fidelidad a sus convicciones artísticas y éticas lo convirtieron en una suerte de "pintor maldito" ante las tendencias de moda y teorías rupturistas con la pintura de caballete típicas de la década de 1960, marginándolo de la élite de mayor poder en la plástica a la que era necesario pertenecer para obtener difusión masiva y mayores reconocimientos. Sin embargo, logró alta valoración en buena parte de la crítica local y entre sus pares.
En el año 1997 sufre un ACV (accidente cerebrovascular) que no impide la continuidad de su producción artística pero entorpece sus actividades públicas. En el año 2005, el Museo Municipal de Artes Plásticas de Buenos Aires Eduardo Sívori realiza una exposición retrospectiva de homenaje, con alrededor de 100 obras. Muere en 2007 por el deterioro progresivo impuesto por esa enfermedad. Sus últimas obras datan del año 2006.
Consideración general sobre sus etapas
Si bien puede hablarse de un comienzo en la figuración de corte realista, una posterior evolución hacia el arte abstracto y el surrealismo, para retornar a una nueva forma de figuración en su última época, la obra de Onofrio no es entendible como una sucesión cronológica de estilos por etapas claramente diferenciadas unas de otras. Temáticas y resoluciones plásticas de períodos anteriores reaparecen con frecuencia insertados sus nuevas temáticas y estilos, en busca de una convivencia de delicado equilibrio. Posiblemente, la influencia de sus dos grandes y tan diferentes maestros argentinos, Pettoruti y Spilimbergo, anide en la tensión plástica que muchas veces denota su obra.
Toda la obra de Onofrio está desarrollada a través del paisaje. Desde el realismo inicial hasta la máxima abstracción posterior, el paisaje es el "ámbito natural" de su pintura y donde pueden encontrarse sus obras más logradas. Es en el paisaje donde se encuentran los íconos más representativos de cada una de sus etapas creativas y donde se encuentran las obras que mejor permiten ejemplificarlas. Si bien su tratamiento de la figura humana es original y riguroso, ésta no es el eje central de su trabajo, a diferencia de otros grandes artistas (como es el caso de su maestro Spilimbergo). Su larga estadía en el norte argentino inicia esa búsqueda de la estructura esencial del paisaje, que se hará evidente en su obra de madurez, en la que analiza en toda su profundidad la obra de Cézanne.
Comienzos: Realismo, figuración
Es la línea de trabajo con la que se inicia en 1945, y se caracteriza por una estructuración fuertemente estudiada del espacio pictórico. Paisajes y retratos dominan esta etapa. El trazo es fuerte, la pincelada y el uso del color de buen empaste, ajeno a técnicas más sofisticadas como las veladuras. La mejor expresión de esta época se da en sus obras realizadas en el norte argentino y en naturalezas muertas y retratos realizados posteriormente en Buenos Aires, bajo la evidente influencia de Spilimbergo. Es poco conocida su obra de esos años, frecuentemente realizada sobre cartón y en telas de arpillera, que fuera otra enseñanza de su maestro, y dota a los cuadros de un carácter rústico y vigoroso.
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