Tal Día como Hoy

Dolores del Río

Actriz mexicana

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María de los Dolores Asúnsolo y López Negrete (Victoria de Durango, 3 de agosto de 1904-Newport Beach, California, 11 de abril de 1983), conocida como Dolores del Río, fue una actriz mexicana. Con una carrera de más de cincuenta años en el mundo del entretenimiento, es reconocida como la primera actriz hispanoamericana en lograr reconocimiento en Hollywood, donde consolidó una destacada carrera en las décadas de 1920 y 1930.​ También es considerada como una de las figuras principales de la Época de Oro del cine mexicano en las décadas de 1940 y 1950.​

Después de ser descubierta en México, Dolores comenzó su carrera en Hollywood en 1925. Alcanzó reconocimiento al estelarizar películas como Resurrection (1927), Ramona (1928) y Evangeline (1929). Del Río llegó a ser considerada como una especie de versión femenina de Rodolfo Valentino, una «Latin Lover femenina»,​​ en su paso por la era del cine mudo estadounidense.

Con la llegada del cine sonoro, Dolores actuó en numerosas películas en géneros como el drama, comedia romántica y musicales. Entre sus filmes más sobresalientes de esta etapa de su carrera destacan Bird of Paradise (1932), Flying Down to Rio (1933) y Madame Du Barry (1934). A principios de la década de 1940, cuando su carrera en Hollywood comenzaba a declinar, Del Río decidió regresar a México y unirse a la industria fílmica de su país natal, que en ese momento estaba en su apogeo.

Dolores se convirtió en una de las figuras más destacadas del cine mexicano. Una serie de películas protagonizadas por Del Río, son consideradas como clásicos y ayudaron a promover la cinematografía mexicana alrededor del mundo. De estas películas sobresalen títulos como Flor silvestre (1943), María Candelaria (1943), Las abandonadas (1944), Bugambilia (1945) y La malquerida (1949).​

Dolores permaneció activa en el cine mexicano durante las décadas de 1940 y 1950. En 1960 regresó a Hollywood. Durante los siguientes años alternó sus participaciones en el cine mexicano y estadounidense. Desde finales de la década de los cincuenta y hasta principios de la década de los setenta, encabezó algunas producciones teatrales y apareció en algunas series de televisión estadounidenses.

Del Río es considerada figura mítica del espectáculo, tanto en Latinoamérica como en los Estados Unidos y representación, por excelencia, del rostro femenino de México alrededor del mundo.​​

1904-1925: primeros años y matrimonio

María de los Dolores Asúnsolo y López Negrete,​ nació el 3 de agosto de 1904 en Victoria de Durango​ siendo hija de Jesús Leonardo Asúnsolo Jacques, quien a su vez era hijo de acaudalados granjeros y director del Banco de Durango, y de Antonia López Negrete, que pertenecía a una de las familias más ricas del país, cuyo linaje se remontaba a España y la nobleza virreinal.​

Sus padres eran miembros de la aristocracia mexicana que existía durante el Porfiriato (periodo en la historia de México cuando el dictador Porfirio Díaz era presidente). Por parte de su madre, era prima del cineasta Julio Bracho​ y de los actores Ramón Novarro​ (uno de los «Latin Lovers» del cine mudo) y Andrea Palma​ (otra actriz del cine mexicano). Por parte de su padre, era prima del escultor mexicano Ignacio Asúnsolo​ y de la activista social y modelo María Asúnsolo.​​ También fue tía de la actriz Diana Bracho.​​ Esta última causó polémica cuando durante el Festival Internacional de Cine de Guadalajara FICG26 en 2011, declarara que Dolores del Río había sido una «pésima actriz».​

La familia de Dolores perdió todos sus bienes durante la Revolución mexicana que abarcó de 1910 a 1920. Las familias aristocráticas de Durango se vieron amenazadas por la insurrección que encabezaba Pancho Villa en la región. La familia Asúnsolo decidió escapar. El padre de Dolores decidió escapar a Estados Unidos, mientras que ella y su madre huyeron a la Ciudad de México en un tren, disfrazadas como campesinas.​ En 1912, la familia Asúnsolo se reunió en la Ciudad de México y vivió bajo la protección del entonces presidente Francisco I. Madero, quien era primo de Antonia,​ sobre esto ella declaró lo siguiente:

En esta etapa de la revolución, también vivió el ataque conocido como la decena trágica, llevado a cabo en febrero de 1913, el cual consistió en un golpe de Estado militar para derrocar a Francisco I. Madero de la presidencia de México, comentando lo siguiente:

Dolores asistió al Colegio Francés de Saint-Joseph (San José), ubicado en Ciudad de México.​ También desarrolló un gran gusto por la danza, gusto que le fue despertando cuando su madre la llevara a una de las presentaciones de la bailarina rusa Ana Pavlova, en donde quedó fascinada al verla bailar y decidió convertirse ella misma en bailarina.​ Ella confirmó su vocación luego de presenciar una de las danzas interpretativas de la bailarina Antonia Merce "La Argentina" en la Ciudad de México. Dolores convenció a su madre para que la inscribiera en clases de baile con la maestra Felipita López. En esa época, Dolores sufría de una gran inseguridad y una especie de complejo de "patito feo". Fue por ello, que su madre solicitó al artista Alfredo Ramos Martínez (famoso pintor de la aristocracia mexicana de la época), que le realizara un retrato, mismo que le ayudó a superar sus inseguridades.​

En 1921, Dolores asistió a un baile organizado por un grupo de señoras de sociedad a beneficio de un hospital. Allí conoció al aristócrata Jaime Martínez del Río y Viñet, perteneciente a una de las familias más ricas de la época. Ambos comenzaron un romance, y tras solo dos meses de noviazgo, decidieron casarse en una ceremonia realizada el 11 de abril de 1921 en el rancho La Hormiga, una de las propiedades de la familia Martínez del Río.​ Fue de él de quien heredó su apellido artístico y quien le permitió seguir disfrutando del nivel socioeconómico al que ella estaba acostumbrada.​

Su luna de miel junto a Jaime duró dos años y la llevaron a cabo viajando por Europa, donde en una parada por España, Dolores bailó para los reyes de España, quienes quedaron fascinados al verla realizar una función de danza para los soldados de la guerra en Marruecos.​ Al volver a México, Jaime decidió dedicarse al cultivo del algodón en la Hacienda Las Cruces, en Nazas, Durango. Sin embargo, una estrepitosa caída en el mercado mundial de algodón en 1924, provocó una crisis económica para ambos, y tuvieron que instalarse en la Ciudad de México bajo el amparo económico de sus respectivas familias.​ Por su parte, ella tuvo que vender sus joyas para tratar de recuperar un poco de la fortuna que había perdido junto a su esposo.​ Además de esto, Dolores estaba embarazada cuando volvieron al país y tuvo complicaciones que no pudieron superarse, las cuales le provocaron un aborto involuntario, tras el cual los médicos le recomendaron no volverse a embarazar, quitándole la posibilidad de tener hijos.​

A principios de 1925, el pintor Adolfo Best Maugard, intimo amigo de Dolores y su esposo, visitó su casa acompañado por el cineasta estadounidense Edwin Carewe, director influyente en el estudio First National Pictures, quién se encontraba en México por la boda de los actores Bert Lytell y Claire Windsor.​​ Carewe quedó fascinado con Dolores y se decidió a conquistarla, así que invitó a la pareja a trabajar en Hollywood. Carewe convenció a Jaime diciéndole que podría convertir a su esposa en una estrella de cine, «el equivalente femenino de Rodolfo Valentino.» Jaime pensó que esta propuesta podría poner fin a sus apuros económicos. En el fondo, el también podría cumplir su viejo sueño de escribir guiones en Hollywood.​ Rompiendo con todos los cánones de la sociedad mexicana en ese momento y en contra de los deseos de sus familias, a excepción de su madre, Dolores y su esposo viajaron en tren a Estados Unidos para iniciar una carrera en el cine.​ Llegaron a Hollywood el 27 de agosto de 1925. Dolores fue contratada por Carewe, quién comenzó a fungir como su agente, mánager, productor y director. Su nombre fue acortado a «Dolores Del Rio» (con una letra «D» mayúscula incorrectamente colocada en la palabra «del»). Buscando conseguirle una amplia publicidad para llamar la atención del público,​ Carewe hizo un reportaje dedicado a Dolores en las principales revistas de Hollywood que decía:

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