El doblaje es el proceso de grabar y sustituir voces de un medio cinematográfico, videojuegos, televisivo o radiofónico para su internacionalización. Consiste en sustituir la voz original de un actor por otra, en distinto idioma o en el mismo, para otro mercado.
En el caso de los videojuegos también puede referirse al proceso de añadir voces grabadas por actores de voz en lugar de diálogos por escrito, aunque no siempre se llama doblaje a este proceso.
El doblaje se describe como el proceso de regrabación de líneas de diálogo, habladas por un actor durante la producción original, para mejorar la calidad de audio o reflejar los cambios de diálogo. La música también puede ser doblada en una película después de que su edición se haya completado.
El Día Internacional del Doblaje se celebra el 12 de junio de cada año.
Introducción del doblaje en Europa
La preferencia de cada país por el doblaje o subtitulado es actualmente consecuencia directa de decisiones tomadas a finales de los años 1920 y principios de la década de 1930. Con la llegada del sonido al cine, algunos países, principalmente por razones políticas ligadas a los nacionalismos propios de la época, escogieron el doblaje como forma de fortalecimiento de identidad y un cierto control de la información.
Entre los países que escogieron el doblaje como forma principal de reproducción pública se encuentran España, Francia, Alemania e Italia. En 1928 Paramount realizó la primera prueba con The Flyer, pero esta fue doblada al alemán. La primera película conocida doblada al español en España fue Entre la espada y la pared (Devil and the Deep) en 1931.
En España el doblaje está más generalizado desde 1932, cuando la Segunda República decidió introducirlo en Madrid y en Barcelona. El doblaje, tras la guerra civil española, se vio reforzado por la normativa promulgada por el Gobierno de Francisco Franco el 23 de abril de 1941, a su vez basada en la Ley de Defensa del Idioma de Mussolini de 1938. Esta ley, adoptada en Italia, Alemania, Francia y España, tenía dos fines políticos: El nacionalismo a través de la identidad lingüística y, de forma más sutil, el control a través de la censura de las ideas extranjeras que podrían ser ajenas a los intereses nacionales.
Introducción del doblaje en Hispanoamérica
En México el doblaje empezó en plena época dorada del cine mexicano, cuando Hollywood invertía dinero en el cine mexicano durante la Segunda Guerra Mundial. En 1938 Disney lanzó la primera película animada íntegramente en español, Blancanieves y los siete enanos, doblada en Estados Unidos. Debido a la variación de acentos, la compañía decidió buscar una opción de doblaje ubicada en Hispanoamérica. Dumbo fue el primer filme doblado íntegramente en Argentina por la empresa Argentina Sono Film. A la par que Dumbo y Pinocho fueron dobladas en Argentina, se siguieron doblando varios cortometrajes animados, tales como la serie de cortos de Mickey Mouse y compañía (Donald y Goofy) y algunos otros filmes, desde 1942, hasta presuntamente 1947, en los estudios oficiales de Walt Disney, localizados en Burbank, California. En los últimos mencionados, fue Edmundo Santos, representante de Walt Disney en América Latina, quien se encargó de traducir y adaptar, dirigir, y realizar la adaptación de las canciones para estos. En 1944, la Metro Goldwyn Mayer mandó desde la Ciudad de México al primer elenco de actores de doblaje a Nueva York para doblar sus películas y los cortos de dibujos animados Tom y Jerry para toda Hispanoamérica. La mayoría de los actores del elenco provenían de la radio XEW-AM. También la mayoría de los doblajes de México se hacían para todos los países hispanoparlantes del mundo, y no se separaba a España y América. Para los años 50, con el cierre de los estudios de la Metro Goldwyn Mayer, se decidieron enviar las producciones faltantes a ser dobladas en México, en los estudios Churubusco, mismo caso que pasó con Disney, cuyas películas, cortometrajes y series también fueron enviadas a ser dobladas en dicho estudio.
A partir de los años 50, la mayoría de las películas de varios estudios, como Disney, MGM, Warner Bros, etc., se han doblado en México (aunque, por ejemplo para los doblajes de películas como Oliver y su Pandilla o La Sirenita se doblaron en Estados Unidos con actores no solo mexicanos, sino también cubanos o mexicano-estadounidenses), fue en ese tiempo cuando empezaron a surgir varios estudios de doblaje como Estudios Churubusco, Grabaciones y Doblajes, S.A, Prime Dubb. etc.
En los inicios del doblaje, debido a que el material con el que se trabajaba para las mezclas de voz y audio era fotográfico y no digital como hoy en día, y que los dobladores eran actores de radio y teatro que tenían poca o ninguna preparación para la técnica, el procedimiento a seguir consistía en realizar grabaciones de varias páginas de texto que debían ser memorizadas previamente. Para ello las escenas tenían que ser ensayadas varias veces antes de ser grabadas, tanto para lograr una buena sincronización con los movimientos labiales de los actores originales, como para poder imitar la interpretación de los mismos. Así, doblajes como el de Lo que el viento se llevó llevaban muchas semanas de trabajo.
Con el paso de los años esta técnica se sustituyó por el actual sistema de doblaje por ritmos, en el cual el diálogo queda segmentado en pequeños fragmentos o takes que los actores graban leyendo detrás de un atril tras haber memorizado el ritmo (especialmente las pausas) del diálogo original. Esta nueva técnica agiliza mucho el proceso de doblaje, aunque también hay quien opina que esta «mecanización» del proceso le ha restado calidad artística y naturalidad al mismo.
Después del doblaje al idioma español en España y México, otros países adoptaron nuevas técnicas. En Chile se emplea principalmente para las series televisivas turcas y en Venezuela es desarrollado para programas de cable. Casos similares se dan en Colombia, México, Chile, Argentina, Perú, Puerto Rico, Cuba y El Salvador. En España, las comunidades autónomas de Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Galicia y País Vasco cuentan a su vez con doblajes en sus respectivas lenguas cooficiales, distintas del español.
En Guinea Ecuatorial se usa el doblaje castellano europeo.[cita requerida]
Doblar una serie o película es un proceso laborioso. Como primer paso un traductor recibe el guion original y a partir de allí se elaboran las palabras del idioma a doblar, buscando construir diálogos creíbles e interpretables, y después el director debe añadir al guion resultante las acotaciones de sonidos incidentales, música y efectos especiales que acompañan y complementan la voz de los personajes. Además de esto, los actores deben usar un tono de voz que se encuentre acorde a la apariencia y la actitud del personaje asignado. Por ello, la selección de actores de doblaje es también muy importante.
Los actores de doblaje, que suelen ensayar 2 o 3 veces antes de grabar la nueva pista sonora, escuchan a través de audífonos el sonido original, lo que les permite matizar la entonación; y en ocasiones tienen que corregir la traducción para elegir sinónimos en su respectivo idioma que se pronuncian moviendo los labios de manera parecida a la del vocablo original que está siendo pronunciado por el actor o personaje en pantalla. Esto último es sumamente difícil y pocas veces resulta imperceptible.
En la adaptación al español de contenido audiovisual en inglés se presentan varios casos especiales: si en el metraje se pronuncia el monosílabo sure, difícilmente el actor de doblaje podrá ajustar a los movimientos de labios del original; a traducción española se podría adaptar como un Sí alargado, que a veces suena como «seee...» y que ya se ha incorporado al habla de muchos hispanoamericanos, o bien como «claro». Gift se traduce normalmente como «obsequio», ya que, de acuerdo con algunos actores de doblaje, tiene mejor sincronía labial que «regalo», aunque este término también es empleado en muchas ocasiones; de la misma manera que «room» es doblado como alcoba o habitación y raras veces como «cuarto». Palabras como Dad o daddy pueden sustituirse sin problemas por su correspondiente en español, «papá» o «papi»; en cambio, a otras palabras se les consigue un término que se ajusta a la sincronización labial como potato que es ocasionalmente adaptada como «patata» en el doblaje hispanoamericano a pesar de su desuso la región; ocasionalmente, en vez de «refresco» se dice «soda» o «gaseosa»; en ocasiones menores, «helado» es cambiado por «mantecado» y «maní» es cambiado por «cacahuate». En otras ocasiones, las expresiones coloquiales permiten un mayor juego: Oh my god puede traducirse, según la ocasión como «¡Qué lástima!», «¡No inventes!», «¡No puede ser!» o literalmente como «¡Oh por Dios!».