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Disección aórtica

La disección aórtica es consecuencia de un desgarro de la pared de la aorta que permite que la sangre fluya entre sus ca

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La disección aórtica es consecuencia de un desgarro de la pared de la aorta que permite que la sangre fluya entre sus capas y las fuerce a separarse.​ Se trata de una emergencia médica que puede conducir rápidamente a la muerte, incluso con un tratamiento óptimo. Si la disección aórtica se abre por completo (a través de las tres capas), se produce pérdida de sangre, y si la disección llega a los seis centímetros, el paciente debe ser internado para ser sometido a una intervención quirúrgica de emergencia.​

Como ocurre con todas las demás arterias, la aorta está compuesta por tres capas, a saber, la íntima, la media y la adventicia.​

Para describir la disección aórtica se han utilizado diferentes sistemas de clasificación. Los sistemas de uso común se basan en la anatomía de la disección o en la duración de la aparición de los síntomas antes de su presentación.

Esta clasificación fue formulada por el cirujano Michael E. DeBakey, que clasificó la disección a partir de su sitio de origen y su alcance:​

Tipo I: se origina en la aorta ascendente y se extiende también a la descendente, más allá del origen de los troncos supraaórticos.

Tipo II: se origina en la aorta ascendente y se limita a ese sitio.

Tipo III: se origina en la aorta descendente, pero rara vez se extiende. El tipo III suele subdividirse en IIIa, cuando la disección no progresa más allá del diafragma, y IIIb, cuando lo sobrepasa y puede llegar hasta las arterias ilíacas.​

En este caso la disección se clasifica en dos grupos (A y B) en función de la extensión a la aorta ascendente.​

A: tipos I y II de DeBakey. Existe compromiso de la aorta ascendente.

B: tipo III de DeBakey. El compromiso aórtico es distal al origen de la arteria subclavia izquierda, no involucra la aorta ascendente.​

Esta clasificación es la que más se utiliza por ser la que mejor se relaciona con las opciones terapéuticas.

Por otra parte, las disecciones se clasifican convencionalmente en agudas y crónicas según que su evolución sea inferior a catorce días o supere ese lapso.​

La disección aórtica es común en presencia de hipertensión​ y en asociación con muchos trastornos del tejido conjuntivo.​ Del 72-80% de las personas con disección aórtica tienen antecedentes de hipertensión. La asociación con vasculitis es rara. La causa también puede ser un traumatismo torácico.​

La mayor incidencia de disección aórtica se observa en personas de cincuenta a setenta años. La incidencia es dos veces mayor en los hombres que en las mujeres, en las que la mitad de las disecciones que aparecen antes de los cuarenta años se producen durante el embarazo (por lo general en el tercer trimestre o a principios del siguiente período).​

Del cinco al nueve por ciento de los pacientes con síndrome de Marfan sufren disección aórtica. En ese subgrupo la incidencia es mayor en individuos jóvenes. Además, las personas con síndrome de Marfan suelen tener aneurismas de aorta y son más propensas a las disecciones aórticas.​

En las personas con síndrome de Turner también aumenta el riesgo de disección aórtica debida a la dilatación de la raíz de la arteria.​

La disección aórtica puede ser una secuela tardía de la cirugía cardíaca.​ En el dieciocho por ciento de los pacientes con disección aórtica aguda hay antecedentes de operaciones a corazón abierto. Las personas que han sido sometidas a reemplazo valvular aórtico por insuficiencia aórtica están expuestas a un riesgo particularmente alto debido a que la insuficiencia aórtica ocasiona un aumento del flujo sanguíneo en la aorta ascendente, lo que puede provocar la dilatación y el debilitamiento de las paredes de ese tramo de la arteria. Los traumatismos iatrogénicos resultantes de procedimientos de cateterismo o intervenciones cardíacas también pueden ser causas de disección aórtica.​ Las disecciones aórticas iatrogénicas son complicaciones poco frecuentes pero de potencial gravedad después de angiografías o intervenciones quirúrgicas. Las primeras son secundarias a coronariografías, aortografías o procedimientos de inserción de balón de contrapulsación y se localizan en el seno de Valsalva o en las arterias braquiales, cefálicas, ilíacas o femorales; en su mayor parte son retrógradas y disminuyen de tamaño por trombosis de la falsa luz; en cambio, las anterógradas persisten y pueden ser tratadas de forma médica. Las disecciones aórticas secundarias a cirugía cardíaca son intraoperatorias y se diagnostican y tratan de forma temprana.​

Cerca del 96% de las personas con disección aórtica presentan un dolor repentino. Puede ser descrito como un apuñalamiento.

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