El disco compacto (conocido popularmente como CD por las siglas en inglés de compact disc) es un disco óptico utilizado para almacenar datos en formato digital, consistentes en cualquier tipo de información (audio, imágenes, video, documentos y otros datos).
Tienen un diámetro de 12 centímetros y un espesor de 1,2 milímetros. El modelo estándar puede almacenar hasta 74 minutos 33 segundos de audio o 650 MiB de datos, el modelo con capacidad extendida puede almacenar hasta 80 minutos de audio o 700 MiB de datos, existiendo variantes no estándar que pueden superar estas capacidades. Los mini-CD tienen un diámetro de 8 cm, son usados para la distribución de sencillos y software de controladores, guardando el estándar hasta 21 minutos de audio o 185 MiB de datos y el extendido hasta 24 minutos o 210 MiB de datos.
Esta tecnología fue inicialmente utilizada para el CD audio, y más tarde fue expandida y adaptada para el almacenamiento de datos (CD-ROM), de video (VCD y SVCD), la grabación doméstica (CD-R y CD-RW) y el almacenamiento de datos mixtos (CD-i, Photo CD y CD EXTRA). También inició el reemplazo de los cartuchos en las consolas de videojuegos siendo el caso más exitoso el de PlayStation.
El disco compacto goza de popularidad en el mundo actual, especialmente en Asia, donde su éxito persiste. En el año 2007 se habían vendido 200 000 millones de CD en el mundo desde su creación. Aun así, los discos compactos se complementan con otros tipos de distribución digital y almacenamiento, como las memorias USB, las tarjetas SD, los discos duros, el almacenamiento en la nube y las unidades de estado sólido. Desde su pico en el año 2000, las ventas de CD han disminuido alrededor de un 50 %.
El disco compacto es una evolución del laserdisc. Los prototipos fueron desarrollados por Philips y Sony, primero de manera independiente y posteriormente de manera conjunta. Fue presentado en junio de 1980 a la industria, y se adhirieron al nuevo producto 40 compañías de todo el mundo mediante la obtención de las licencias correspondientes para la producción de reproductores y discos.
Prototipos de discos ópticos de audio digital
En 1974, Lou Ottens, director del grupo de la industria de audio dentro de la corporación tecnológica de Phillips tuvo la iniciativa de formar un grupo de proyecto de siete personas para desarrollar un disco de audio óptico con un diámetro de 20 cm con una calidad de sonido superior a la de los discos de vinilo grandes y frágiles. En marzo de 1974, durante una reunión del grupo de audio, dos ingenieros del laboratorio de investigación de Philips recomendaron el uso de un formato digital en el disco óptico de 20 cm, ya que se podría añadir un código de corrección de errores. No fue sino hasta 1977 que los directores del grupo decidieron establecer un laboratorio con la misión de crear un pequeño disco de audio digital óptico y un pequeño reproductor. Se eligió la locución «disco compacto», en consonancia con otro producto de Philips, el casete compacto. En lugar de los 20 cm de tamaño original, el diámetro de este disco compacto se fijó en 11,5 cm, que es el tamaño de la diagonal de un casete compacto.
Mientras tanto, Sony mostró por primera vez públicamente un disco de audio digital óptico en septiembre de 1976. En septiembre de 1978, la compañía mostró un disco de audio digital óptico con un tiempo de 150 minutos de reproducción, grabado con una velocidad de muestreo de la señales de audio de 44.056 Hz, resolución lineal de 16 bits y código de corrección de errores de cruz-entrelazado, especificaciones similares a las que más tarde se establecieron en el formato del Compact Disc en 1980.
Colaboración y estandarización
Más tarde, en 1979, Sony y Philips crearon un grupo de trabajo conjunto de ingenieros para diseñar un nuevo disco de audio digital. Liderados por Kees Schouhamer Immink y Toshitada Doi la investigación impulsó la tecnología del láser y el disco óptico que se inició de forma independiente por las dos empresas. Después de un año de experimentación y discusión, el grupo de trabajo produjo el Libro Rojo de estándar CD-DA. Publicado por primera vez en 1980, la norma fue adoptada formalmente por la Comisión Electrotécnica Internacional como estándar internacional en 1987, con varias enmiendas que comenzaron a formar parte de la norma en 1996.
Philips contribuyó a la manufactura general, basado en la tecnología del LaserDisc para incluir la Modulación Ocho a Catorce (EFM por sus siglas en inglés), que ofrece una cierta resistencia a defectos tales como rasguños y huellas dactilares, mientras que Sony contribuyó con el método de corrección de errores CIRC.
La Historia de Compact Disc, contada por un e miembro del grupo de trabajo, entrega antecedentes sobre las muchas decisiones técnicas, incluida la elección de la frecuencia de muestreo, tiempo de reproducción, y el diámetro del disco. El grupo de trabajo estuvo formado por alrededor de cuatro a ocho personas, aunque según Philips, el disco compacto fue "inventado colectivamente por un grupo grande de personas que trabajan como un equipo". La resolución de audio quedó establecida en 16 bits a 44.1kHz debido a que de acuerdo al Teorema de Nyquist Shannon, se requiere al menos el doble de la frecuencia máxima audible para el ser humano (comprendida entre 20 y 20000 Hertz) para obtener un sonido de buena calidad.
En 1981, el director de orquesta Herbert von Karajan convencido del valor de los discos compactos, los promovió durante el Festival de Salzburgo, y desde ese momento empezó su éxito. Los primeros títulos grabados en discos compactos en Europa fueron la Sinfonía alpina de Richard Strauss, los valses de Frédéric Chopin interpretados por el pianista chileno Claudio Arrau, y el álbum The Visitors de ABBA. En 1983 se produciría el primer disco compacto para Estados Unidos por CBS (hoy Sony Music), siendo el primer título en el mercado, un álbum de Billy Joel. La producción de discos compactos se concentró por varios años en Japón y Alemania, de donde eran distribuidos a todo el mundo.
Fue el 1 de octubre de 1982 cuando Sony y Philips comenzaron a comercializar el disco compacto. Sony lanzó el primer reproductor de discos compactos, llamado CDP-101 en Japón en aquel año y, un año después llegaría a los Estados Unidos, casi 100 años después de la invención del fonógrafo, costando casi 1000 USD del momento.
Tras un catálogo inicial de 20 álbumes, la cantidad de ventas aumentaron con el tiempo, superando al vinilo en 1981 y al casete en 1991. Inicialmente fueron lanzados en empaques alargados similares a los de los discos de vinilo, hecho que levantó muchas críticas, por lo que tras varios rediseños, fue descontinuado a favor de los empaques plásticos Jewel Box usados en la actualidad. En 1984 salieron al mundo de la informática, permitiendo almacenar hasta 650 MB (74 min de CD-A) y, a finales de los 90, hasta 700 MB (80 min de CD-A). Con el paso del tiempo, los desarrolladores adoptaron el formato, al permitir guardar más información que los disquetes, y ofrecer mayor seguridad al ser un medio no reescribible, previniendo incidentes como las infecciones con virus informáticos.
A pesar de que en la década de los noventa ya existían varios intentos de usar el disco compacto como reemplazo del cartucho para las consolas de videojuegos como el CD-i, el Sega CD y el lector de CD-ROM para la consola Atari Jaguar, el primer éxito en la adopción fue logrado por Sony en su consola PlayStation. Producto de un proyecto cancelado en colaboración con Nintendo, para agregar un lector de CD-ROM a su consola Super Nintendo, Sony continuó el desarrollo de forma completamente independiente y lanzó la PlayStation en el año 1994 con gran éxito. A pesar de que el CD-ROM poseía tiempos de carga más largos que los cartuchos, era más vulnerable a la piratería y era más propenso a los accidentes como arañazos y huellas, los inconvenientes fueron compensados por un costo de producción más bajo, mayor facilidad de almacenamiento y transporte y una mayor capacidad de 650 MB, permitiendo agregar más información como música y actuaciones de voz y extras como videos, en contraste con los cartuchos de su rival el Nintendo 64 con un máximo de 96 MB. El éxito obligó a los fabricantes a adoptar los medios ópticos, como Nintendo con su Gamecube lanzado en el año 2001. Desde entonces, la mayoría de las consolas domésticas emplean medios ópticos para distribuir sus títulos.