Tal Día como Hoy

Dictadura militar

Forma de gobierno militar dictatorial

Anúncio

Una dictadura militar es una forma de gobierno autoritario en la cual (en mayor o menor grado) las instituciones ejecutivas, legislativas y judiciales son controladas por las fuerzas armadas que impiden cualquier forma de control democrático y social. Según Giovanni Sartori, un Estado dictatorial no es constitucional, por ello el dictador actúa en contra de la constitución o crea una en la que se le permita todo.​

Suelen originarse como consecuencia de la supresión del sistema de gobierno existente hasta entonces tras un golpe de Estado.​Según Felipe Victoriano Serrano el concepto de golpe de estado expresa la captura del Estado por instituciones militares a partir de un acto material y simbólico. Con material se refiere a la medida en que los golpes utilizan la infraestructura propia de una situación de guerra para movilizar recursos que propician la conquista efectiva de instituciones civiles. Lo simbólico hace referencia al conjunto de códigos, desplegados sobre las instituciones civiles, altamente jerarquizados destinados a inundar el ámbito público de un principio de excepcionalidad.​

Eric Allen Nordlinger, citado por el historiador español Eduardo González Calleja, clasificó en 1976 los regímenes militares en tres categorías: «moderadores» (cuando pretenden preservar el statu quo político y social); «guardianes» (cuando impiden el cambio político sin acometer la movilización política «desde arriba»); y «gobernantes», "que se proponen efectuar un cambio político y abordar grandes planes de desarrollo económico, lo que conlleva grandes transformaciones en los centros de distribución del poder".​ No todo régimen militar debe ser calificado como dictadura, aunque muy frecuentemente un grupo social particular le atribuye esta denominación al sentir que sus intereses se ven perjudicados por las medidas de excepción.​

Las dictaduras militares generalmente han justificado su presencia en el poder como una manera de traer la estabilidad política para la nación o de rescatarla de la amenaza de "ideologías peligrosas". Los regímenes militares tienden a retratarse como independientes, como un partido "neutral" que proporciona una dirección interina apartidista en épocas de agitación social.

Una de las características casi universales de un gobierno militar es la institución de la ley marcial o de un estado de la emergencia permanente, mediante la cual se eliminan todas las garantías jurídicas (derechos civiles, políticos e incluso sociales) que protegen a las personas contra el abuso del Estado. Los regímenes militares generalmente no respetan los derechos humanos y utilizan la fuerza y la represión para silenciar a los disidentes y opositores políticos.​

Alain Rouquié sugiere que la historia de lo que en muchas ocasiones se denomina "dictaduras militares de la contemporaneidad, es más bien la historia de las luchas generales-comandantes para emanciparse de sus "electores" o de sus "bases institucionales". De igual forma establece una diferenciación entre las dictaduras militares contemporáneas europeas y latinoamericanas. Las dictaduras europeas que van de 1920 a 1940 tuvieron la característica de la instauración de regímenes autoritarios a través de la fundación de una nueva legitimidad que sustituía a los anteriores sistemas de valores políticos del Estado. Por el contrario, las dictaduras latinoamericanas no pretendían crear un nuevo sistema político; se respaldaban en la legitimidad, y muchas veces, en la democracia representativa. De este supuesto parte precisamente para no considerarlas como fascistas.

Dictaduras militares en América Latina y sus países involucrados

Como se ha documentado, la mayor parte de los dictadores militares en América Latina fueron formados en la Escuela de las Américas, institución que en el contexto de la Guerra Fría garantizó la fidelidad de los ejércitos latinoamericanos a la política exterior de los Estados Unidos.​​ En el caso de América Latina se usó habitualmente como pretexto la amenaza del comunismo.​

La dictadura militar típica en América Latina es dirigida por una junta o un comité integrado por la dirección del Estado mayor de los militares. Así fue como ocurrió en Bolivia, entre 1964 y 1982, en Argentina, entre los años 1976 y 1983, en Uruguay entre 1973 y 1985, en Chile entre 1973 y 1990, en Paraguay, desde 1954 hasta 1989, República Dominicana, desde 1930 hasta 1961, Perú, desde 1968 a 1980, Ecuador, desde 1972 hasta 1979, Colombia, entre 1953 y 1957, Nicaragua entre 1936 y 1956, Brasil desde 1964 hasta 1985, y Venezuela, entre 1948 y 1958.

En España y Portugal, aunque existía una Junta para el gobierno del Estado, ambos países eran gobernados de facto por dos líderes militares que concentraban todo el poder de decisión, en el caso de España, Francisco Franco gobernó entre los años de 1939 hasta su muerte en 1975, tras su victoria en la guerra civil española (1936-1939), apoyado por la Alemania nazi de Hitler y la Italia fascista de Mussolini. En Portugal, tras la creación del Estado Novo Portugués en 1926, António Salazar rigió el país desde 1932 hasta 1968, momento en el que fue sustituido por problemas de salud, cosa que propició la Revolución de los Claveles en 1974, que haría desaparecer la dictadura de más largo gobierno en Europa Occidental en el siglo XX. También añadir que, aunque la dictadura de Franco sufrió oposición, logró mantenerse en el cargo hasta su muerte debido a un cierto apoyo de la sociedad española, por una parte, de las élites aristocráticas, terratenientes y empresariales del país, y por otra de las clases medias conservadoras, fruto del fuerte crecimiento económico de los años 60 y por el desarrollo de un fuerte culto al líder anticomunista en torno a Franco.

Argentina fue gobernada por juntas militares integradas por los más altos representantes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. En este caso, el presidente de la junta, primero entre iguales, suele asumir a menudo personalmente la jefatura del estado, pero luego va rotando. Así ocurrió con el teniente general Jorge Rafael Videla, quien asumió el poder en Argentina tras el golpe de Estado de 1976.

En Uruguay, si bien hubo junta militar, también hubo civiles que oficiaron de "fachada" cívico-militar, como fue el caso de Juan María Bordaberry y los presidentes que le siguieron. Se trataba de civiles elegidos por la junta militar que oficiaban la presidencia.

En Bolivia el poder estuvo en las manos de un solo oficial, el comandante en jefe del ejército durante la dictadura del general Hugo Banzer.

En Chile, el entonces dictador y militar, Augusto Pinochet quien ostentó el poder en ese país, asumió en el mismo contexto de presidente de la Junta, pero luego consolidó el poder en torno a su figura y lo ejerció hasta el final del período, prolongándose incluso como senador vitalicio en la transición a la democracia.

En México, en 1876 Porfirio Díaz asumió el poder después de un golpe de Estado cívico-militar conocido como la Revolución de Tuxtepec e instauró una dictadura militar, entre 1876 y 1911, más conocido como el Porfiriato. En plena Revolución Mexicana fue el caso de Victoriano Huerta, quien llegó al poder luego de asesinar al presidente legítimo Francisco I. Madero; su gobierno duró cerca de un año y medio, culminando luego de que las fuerzas de Pancho Villa tomaran Zacatecas.

En El Salvador, fue el general Maximiliano Hernández Martínez quien ejerció el poder en aquel país.

En Paraguay, sobrevivió como dictador militar el general Alfredo Stroessner, quien gobernó ese país durante treinta y cinco años.

En República Dominicana, Rafael Trujillo gobernó el país hasta su asesinato en 1961.

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Dictadura militar | World in Stories