Descubrimiento de América es la denominación con la que se conoce el acontecimiento histórico de la llegada a América de una expedición proveniente de Castilla, el 12 de octubre de 1492, comandada por Cristóbal Colón por mandato de los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Este evento inesperado tuvo lugar en el marco del proyecto de circunnavegación del globo terráqueo, cuyo propósito era partir desde España navegando hacia el oeste con destino a Cipango (Japón) y Catay (China), convencidos de la esfericidad de la Tierra.
Colón zarpó del Puerto de Palos en España, el 3 de agosto de 1492 y, tras una travesía de dos meses y nueve días, cruzó el océano Atlántico y llegó a la isla de Guanahaní, en el actual archipiélago de las Bahamas. Creyendo haber alcanzado tierras de Asia, que denominó las Indias, el navegante ignoraba que se encontraba en un continente desconocido para los habitantes de Afroeurasia.
Este evento es considerado uno de los momentos fundamentales de la historia universal, ya que representó el «descubrimiento» de territorios, poblaciones y culturas completamente diferentes entre sí, por el que se pudo totalizar el mapa del mundo previamente desconocido no solo para los europeos, sino también para los pueblos indígenas de América. Algunos autores han empleado la expresión «encuentro de dos mundos» para describir este evento, destacando el contacto entre dos ramas de los seres humanos que habían evolucionado de manera independiente desde el poblamiento de América inicial.
Varios años después de la llegada de Colón a América, desde su tercer viaje, los españoles se percataron de que el lugar al que habían llegado no era una isla sino tierra firme, y que no estaba conectada al extremo oriental de Asia, genéricamente llamado India, como se esperaba, sino que formaba un continente nuevo. Esta región fue cartografiada, entre otros, por Américo Vespucio, cuyas cartas, interpoladas, fueron recogidas por los eruditos de la Academia de los Vosgos quienes, desde 1507, le dieron el nombre América, tomado del cartógrafo. En los siglos posteriores al descubrimiento del Nuevo Mundo, España, seguida por Portugal, y en menor medida Inglaterra, Francia, Países Bajos, Rusia, Suecia, Dinamarca-Noruega, entre otras potencias europeas, compitieron por la exploración, conquista y colonización del continente americano. También se introdujeron como esclavos a una cantidad estimada en millones de personas desde el África colonial, lo cual llevó a procesos de disolución y anomia de culturas milenarias, así como al surgimiento de nuevas conformaciones étnicas, culturales y políticas.
Existe otro uso controvertido respecto al significado del término «descubrimiento» que alude a la llegada de la expedición de Colón a unas tierras que ya estaban pobladas, y había sido ocupadas por los primeros seres humanos que llegaron al continente hace aproximadamente 14 000 años, y, por otro lado, existen asentamientos vikingos datados en el siglo X y ubicados en la isla de Terranova, en el archipiélago Ártico Canadiense, aunque sin evidencias de contacto con los nativos ni tampoco noticia de este hallazgo en Europa.
El descubrimiento de América tuvo un enorme impacto en el mundo, especialmente a partir de la conquista de América por parte de varios imperios europeos, que establecieron la hegemonía mundial de Occidente. Se introdujo el conocimiento indígena en arte e ingeniería, además de diferentes especies vegetales y animales, como el caballo, especie introducida en el segundo viaje de Cristóbal Colón, y que se encontraba extinto en América desde tiempos remotos.
Existe una clara distinción entre el «acto mismo del descubrimiento», entendido como la serie de viajes que hicieron navegantes españoles que llegaron a América y el encuentro entre culturas, y el posterior proceso histórico conocido como la conquista de América que los europeos realizaron a continuación.
Unos años antes del descubrimiento de América, los viajes marítimos portugueses a la India bordeando la costa de África y siguiendo el derrotero hacia el este a través del Océano Índico sirvieron como un estímulo para otros navegantes europeos, que creían que era posible llegar a las regiones de Asia oriental navegando hacia el oeste. Cristóbal Colón defendía la hipótesis de que el diámetro de la Tierra era tan pequeño que se podía alcanzar Asia, navegando desde Europa hacia poniente. En 1492 consiguió el apoyo y el patrocinio económico de los reyes Isabel I y Fernando II de Castilla y Aragón, que le autorizaron a organizar un viaje de exploración que lo condujo a islas y tierra firme desconocidas para ellos, y que hoy conocemos como América...
Cristóbal Colón, en representación de los Reyes Católicos de Castilla y Aragón, reinos españoles, realizó cuatro famosos viajes desde Europa a América en 1492, 1493, 1498 y 1502. En el primero de ellos llegó a América el 12 de octubre de 1492, a una isla de las Bahamas llamada Guanahani, bautizada por la expedición como San Salvador, también llamada actualmente como Isla Watling.
A partir del segundo viaje de Colón, descubrimientos, conquista militar, e invasión progresaron conjuntamente. Durante los veinte años que separan 1499 de 1519, año de partida de la expedición de Magallanes Elcano que supuso el primer viaje desde América a Asia y vuelta al mundo, tuvieron lugar los llamados «viajes de descubrimiento y rescate» «viajes menores» o «viajes andaluces», capitulados por la Corona española con empresarios privados quebrando el discutido monopolio colombino. En el primero de estos participó Américo Vespucio, a quien se ha atribuido ser el primer europeo en proponer que las tierras a las que Colón había llegado no eran en realidad parte de Asia, sino de un continente desconocido para los europeos y de cuyo nombre de pila deriva el nombre de «América».
En su primer viaje (1492-1493) Colón llegó a varias islas del Caribe: Guanahaní (a la que bautizaron como San Salvador), Cuba (Juana) y Santo Domingo (La Española). En La Española chocó su mejor barco, la Santa María, y con su madera se construyó un fortín llamado La Navidad. Colón regresó a España en la carabela La Niña.
Los Reyes Católicos, particularmente la reina Isabel I de Castilla, decidieron financiar a Cristóbal Colón en su proyecto de llegar a Asia por el oeste, atravesando la mar océana. El 17 de abril de 1492, Colón firmó con los reyes las Capitulaciones de Santa Fe, documentos por los cuales se autorizó, sin financiar, la expedición de Cristóbal Colón a las Indias por el mar hacia occidente. Además se le concedieron a Colón una serie de prebendas y títulos, entre ellos: Almirante, Gobernador, Virrey y el 10 % de las riquezas. También se firmaron varias provisiones y cédulas para que ayudasen a Colón en aquellas villas y puertos de mar a las que se dirigía. Una provisión fue dirigida a la villa de Palos de la Frontera por una sanción impuesta a algunos de los vecinos de esta villa.
El 23 de mayo de 1492, a las puertas de la iglesia de San Jorge de Palos de la Frontera, en presencia de Cristóbal Colón, fray Juan Pérez y las autoridades locales, se dio lectura a la Real Provisión, firmada por los Reyes Católicos, en la que se ordenaba a ciertos vecinos de la villa palerma poner a disposición de Colón dos carabelas totalmente armadas y aparejadas.
Los vecinos a los que es referida dicha provisión contestarían:
pero la marinería de la zona, que no era obligada por la real provisión, no estaba dispuesta a formar parte de la expedición con un desconocido, como lo era Colón para aquellos hombres. Independientemente de la mayor o menor credibilidad de las ideas colombinas, los hombres de Palos nunca secundarían al genovés a no ser que le acompañara algún navegante respetado en la villa. Con la oposición de los vecinos y de los marineros, Colón recurrió a una de las provisiones expedidas por los monarcas en la que se le concedió permiso para reclutar marineros entre los encarcelados, aunque finalmente esto no fue necesario.