Tal Día como Hoy

Desaparición de Emanuela Orlandi

Caso judicial sobre la joven del Vaticano Emanuela Orlandi que desapareció misteriosamente en Roma el 22 de junio de 1983

Anúncio

Emanuela Orlandi (Roma, 14 de enero de 1968) es una ciudadana vaticana que desapareció a los 15 años en la ciudad de Roma, el 22 de junio de 1983, en lo que luego fue considerado como un secuestro cuyo motivo nunca tuvo una resolución judicial. Al tratarse de la hija de Ercole Orlandi, quien trabajaba en la Ciudad del Vaticano como funcionario de la Prefectura de la Casa pontificia, el hecho tuvo una gran repercusión en Italia y en el mundo entero, sobre todo después de las intervenciones públicas del papa Juan Pablo II a favor de Emanuela.​

El caso fue objeto de dos investigaciones judiciales, la primera entre 1983 y 1997, la segunda entre 2008 y 2015, ambas cerradas sin encontrar una solución. El caso fue reabierto en 2023 tanto por los magistrados vaticanos, como por la Fiscalía de Roma y por una comisión parlamentaria bicameral, siendo así objeto de tres investigaciones simultáneamente.

La familia Orlandi está convencida de que el Vaticano conoce el destino de Emanuela pero se niega a revelarlo para no crear un escándalo que perjudique a la Santa Sede. La familia, especialmente su hermano Pietro, pidió en repetidas ocasiones información sobre el caso, pero el Vaticano siempre guardó silencio.​ En el transcurso de cuarenta años, muchos rumores dentro de la Santa Sede y muchas pistas han sugerido que alguien dentro del Vaticano puede saber la verdad.​

Emanuela Orlandi, hija de un empleado del Palacio Apostólico (Ercole Orlandi), vivía con su familia (que también integraban su madre Maria Pezzano, y sus hermanos Natalina, Pietro, Federica y Cristina) en una casa dentro de los límites de Ciudad del Vaticano. El miércoles 22 de junio de 1983 salió de su casa cerca de las 16:30 como cada miércoles y viernes, cuando asistía a sus clases de flauta, piano, canto coral y solfeo en el Instituto Tommaso Ludovico da Victoria, en la plaza Sant’Apollinare, ubicada en el rione Ponte, muy cerca de Plaza Navona.​​​​

Al terminar la clase se comunicó telefónicamente con su casa, para hablar con una de sus hermanas, Federica, sobre una oferta que acababa de recibir para hacer folletos para un vendedor de cosméticos Avon. Emanuela dijo que este hombre le había prometido 375.000 liras por solo dos horas y que volvería a ver a este hombre al final de la lección para decirle si aceptaba la oferta o no. Federica, considerando la cifra exagerada y por tanto improbable, le dijo que no aceptara y que volviera a casa.​​​

Emanuela salió de la escuela junto a sus compañeras Raffaella Monzi y Maria Grazia Casini. Raffaella contaría después que Emanuela le contó sobre la oferta de trabajo de Avon y le había preguntado: «¿Espero o me voy a casa?». A las 19:20 se despidieron. Raffaella y Maria Grazia subieron al autobús, y Emanuela se quedó sola en Corso del Rinascimento frente al Palazzo Madama.​​​

Su hermana Cristina la esperaba para acompañarla a una cita y, a las 19:30, decidió ir a buscarla, pero no la encontró. Regresó a su casa en torno a las 20:30, creyendo que se habían desencontrado y que su hermana ya habría llegado, pero Emanuela tampoco estaba allí, lo que preocupó a la familia. Tras una búsqueda por la ciudad, Ercole Orlandi se presentó en la comisaría de Trevi para denunciar la desaparición de su hija, pero los oficiales la desestimaron porque había pasado poco tiempo, además de argumentar que se trataba de una ciudadana vaticana y no italiana.​​​

Las primeras investigaciones y la pista del terrorismo internacional

Ercole Orlandi y su hija Natalina presentaron a la mañana siguiente (jueves 23 de junio) la denuncia por desaparición en el Ispettorato Generale di Pubblica Sicurezza del Vaticano, donde indicaron que el guardia de tránsito Alfredo Sambuco y el agente de policía Bruno Bosco habían visto el día anterior, en Corso del Rinascimento, a una muchacha con un hombre que llevaba «una bolsa publicitaria de Avon», y que estaban junto a un vehículo BMW verde antiguo. Ambos ratificaron posteriormente sus declaraciones.​​​

Tras publicar en el periódico Il Tempo un artículo con el número de teléfono de la familia Orlandi, recibieron gran cantidad de llamadas que no aportaron nada a la investigación, lo cual seguiría ocurriendo hasta años posteriores. Recién un mes después, el 22 de julio, dejaron las comunicaciones telefónicas en manos del abogado Gennaro Egidio quien, según dijo Ercole Orlandi, les fue recomendado por la S.I.S.De. (Servizio per le Informazioni e la Sicurezza Democratica), servicio secreto italiano que colaboraba con la investigación.​​​​​

El sábado 25 de junio llegó a casa Orlandi la llamada telefónica de un chico que decía tener dieciséis años y llamarse "Pierluigi". "Pierluigi" dijo que él y su novia habían visto a una chica que se parecía a Emanuela en Campo de' Fiori mientras vendía productos Avon. Según Pierluigi, esta niña decía llamarse "Bárbara" y tenía una flauta, pero no quería tocarla delante de todos ya que tendría que usar gafas para leer la partitura. De particular interés fue el hecho de que la oferta de trabajo de Avon aún no se había hecho pública. Todos estos elementos correspondían a Emanuela, salvo el nombre "Bárbara", que podría haber sido falso. Pierluigi llamó dos veces más para dar más información sobre él y la chica que había visto. A partir de ese momento, la policía aconsejó a los Orlandi que grabaran las llamadas telefónicas.​​

El 27 de junio, un hombre que se hacía llamar "Mario" llamó por teléfono a la familia y afirmó ser propietario de un bar cerca de Ponte Vittorio, entre el Vaticano y la escuela de música. Relató que conocía a un niño y otras dos niñas que en esos días vendían productos Avon. Una de ellas era una joven de Venecia llamada "Bárbara", que le había confesado que se había fugado pero le dijo que volvería a casa para la boda de su hermana. Este elemento podría encajar con Emanuela, ya que Natalina Orlandi, la hermana mayor de Emanuela, se iba a casar en septiembre. Cuando el tío de Orlandi le preguntó a "Mario" la altura de la niña que veía, preguntándole si medía unos 150 o 160 cm, se escuchó de fondo una segunda voz masculina que decía "No, más".​​

De las muchas llamadas que los Orlandi recibieron, las de "Pierluigi" y "Mario" se consideraron fiables. Aunque ninguno había mencionado explícitamente a Emanuela, sino que la había llamado "Bárbara", ambos estaban claramente hablando de ella. A lo largo de los años se ha planteado la hipótesis de que estas dos llamadas fueron un desvío inicial para permitir que los verdaderos responsables ganaran tiempo.

El domingo 3 de julio, el papa Juan Pablo II haría la primera de muchas menciones públicas a la chica desaparecida. En el Ángelus sugirió la posibilidad de un secuestro al señalar que no perdía «la esperanza en el sentido de humanidad de los responsables de este caso». Juan Pablo II se encontraría dos veces con la familia Orlandi: los recibió el 7 de julio y los visitó el 24 de diciembre, cuando le dijo a la familia que «el de Emanuela es un caso de terrorismo internacional», según refirió Pietro Orlandi.​​​​

El 5 de julio se registró una llamada anónima en el Vaticano de un hombre con acento inglés (al que los investigadores llamaron «El Americano»), quien mencionó a Pierluigi y a Mario como integrantes de su organización y por primera vez se conoció una demanda concreta: «El Papa Wojtyla debe intervenir para lograr la liberación de Ali Ağca antes del 20 de julio». Ağca era un ciudadano turco que estaba encarcelado por intentar asesinar a Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981. Unas horas más tarde, el "El Americano" también llamó a casa de Orlandi y puso una grabación de audio con la voz de una niña repitiendo seis veces una frase fuera de contexto. Nunca se ha establecido si en realidad era la voz de Emanuela, aunque los familiares dicen estar seguros de que es ella. La llamada telefónica fue grabada.​​​​

El propio Alí Ağca había dicho el 8 de julio que se negaba a ser intercambiado por Emanuela y meses más tarde hizo acusaciones contra los supuestos captores aunque con contradicciones: el 30 de enero de 1985, Ağca escribió una carta abierta pidiendo a los «secuestradores desconocidos» que «liberen a Emanuela Orlandi sin condiciones previas», el 13 de junio de ese mismo año, declaró en una audiencia por el ataque al Papa que Emanuela Orlandi era rehén de la logia masónica Propaganda Due, y el 1 de julio culpó a la organización turca Lobos grises.​​​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Desaparición de Emanuela Orlandi | World in Stories