El Quiché, (del k’iche’: «muchos árboles») oficialmente el Departamento de Quiché, es uno de los veintidós departamentos que conforman Guatemala, se encuentra situado en la región noroccidental. Su cabecera departamental es Santa Cruz del Quiché. Limita al este con el departamento de Alta Verapaz y Baja Verapaz, al oeste con Huehuetenango y Totonicapán, al norte con el estado de Chiapas en México, y al sur con Sololá y Chimaltenango.
Poco después de la conquista de Guatemala, la región de la sierra de los Cuchumatanes, fue parte de la región de Teculutlán (español: «zona de guerra») en donde numerosos indígenas se atrincheraron para resistir la conquista española. Cuando los españoles e indígenas tlaxcaltecas y cholultecas invadieron Guatemala en la década de 1520, la región de Sacapulas y otros poblados indígenas ixiles y uspantekos resistieron varios años a la conquista gracias a su ubicación en la sierra de los Cuchumatanes y a la ferocidad de sus guerreros; tras varios años de derrotar los intentos de conquista española, finalmente fueron derrotados en diciembre de 1530, y los guerreros sobrevivientes fueron marcados como esclavos en castigo a su prolongada resistencia.
El departamento propiamente dicho fue creado a partir de los departamentos originales de Totonicapán/Huehuetenango y Sololá/Suchitepéquez que se habían creado en 1825, pocos años después de la Independencia de Centroamérica. El gobierno de facto provisorio de Miguel García Granados el 12 de agosto de 1872 consideró que era conveniente crea el nuevo departamento para lograr una mejor administración de la región.
A partir de 1970 pertenece a la Franja Transversal del Norte y durante la guerra civil que vivió el país entre 1960 y 1996 fue el escenario de cruentos combates y políticas de tierra arrasada, principalmente en el área petrolera de Ixcán especialmente a partir de 1972, con el ingreso al territorio del Ejército Guerrillero de los Pobres. Limita al norte con México; al sur con los departamentos de Chimaltenango y Sololá; al este con los departamentos de Alta Verapaz y Baja Verapaz; y al oeste con los departamentos de Totonicapán y Huehuetenango.
Época prehispánica (Período Clásico Temprano)
En el Clásico Temprano se observa un crecimiento de ciudades mayas importantes en todo el altiplano del norte. El área ixil está incluida en este auge y nacen los primeros sitios como Nebaj, Chipal, Tzicuay, Sumal y Xacbal. Se encuentran tipos de cerámica provenientes de las tierras bajas, pero la mayoría está más relacionada con las tierras altas. Los sitios ixiles conservaron los nexos más estrechos con el sitio mam Zaculeu y el sitio awakateka Chalchitán. Sin embargo, hay también estrechos vínculos con el sitio de Chamá en Alta Verapaz, que estaba sobre el río Chixoy, y que tal vez era de habla q’eqchi’ o ch’olana. Chamá es famoso por su estilo de cerámica. Piezas del mismo estilo se han encontrado en el área de Nebaj. Esta relación se prosigue en el clásico tardío.
Para este período el sitio de Nebaj, (solo el grupo A), al cual los pobladores cercanos lo llaman Xe B’aj, parece haber emergido como el centro regional del área ixil con amplios contactos exteriores. Los gobernantes tienen un estilo de vida parecido a sus homólogos en la región de Petén. Erigen estelas (aunque lisas, no grabadas) con altares. Se entierran en tumbas con la típica falsa bóveda maya, en las cuales descansan los cuerpos en posición extendida.
Entre los años de 810 al 830 D.C. el ajaw Noj Yo(k) K’in, (que significa Gran Columna de Sol), gobernaba la región ixil, entre sus títulos estaban ser un Bacab, señor de Aj Siyaj Tun (quizás el nombre clásico de Nebaj) y Ajaw de "Ch’aju", muy probablemente la actual Chajul.
Xe B’aj sigue siendo el centro regional del área ixil. Sus contactos más estrechos son con Zaculeu y Chalchitán, o sea con los del grupo de habla mamense. Luego con los sitios de Sacapulas y del resto del Quiché. Mantiene contactos con las tierras bajas de Petén y de la cuenca del río Usumacinta, pero al parecer más intenso con ciudades de Alta Verapaz, como Chamá y Chipoc en Cobán. Continúan su existencia los sitios más modestos como Chipal, Tzicuay y Xacbal, Ilom mientras nacen aún más centros locales, como Caquixay, Nebaj (grupo B), también Acihtz, Tixchún y Baschuc. Casi todos éstos van a quedarse ocupados hasta la llegada de los españoles
En sus costumbres funerales siguen reutilizando las tumbas, aunque crean también nuevos entierros. La gente común tiene su propia forma de dejar a sus muertos, las urnas funerarias que fueron encontradas en las zonas habitacionales. Grandes urnas adornadas muchas veces con la imagen del Dios del Sol en su aspecto diurno tanto como nocturno (jaguar).
La gran innovación en la arquitectura local de esta época es la cancha de pelota (con extremidades abiertas). Va a ser típico para la plaza ixil de este tiempo.
En los diez años después de la caída de Zaculeu, los españoles trataron de invadir la sierra de los Cuchumatanes para conquistar a los pueblos chuj y q'anjob'al y para buscar oro, plata y otras riquezas; sin embargo, la lejanía y la dificultad del terreno hicieron que su conquista resultara difícil.
Después de los españoles conquistaron la parte occidental de la sierra de los Cuchumatanes, los ixiles y uspantecos(uspantek) los lograron evadir; estos pueblos eran aliados y en 1529 los guerreros uspantecos estaban hostigando a las fuerzas españolas tratando de fomentar la rebelión entre los quichés. Gaspar Arias, magistrado de Guatemala, penetró en los Cuchumatanes orientales con una infantería de sesenta soldados españoles y trescientos guerreros aliados indígenas y a principios de septiembre había logrado imponer la autoridad española temporalmente en el área que ocupan los modernos poblados de Chajul y Nebaj. Luego, cuando marchaba al este hacia Uspantán, Arias recibió aviso de que el gobernador en funciones de Guatemala, Francisco de Orduña, lo había destituido como magistrado y tuvo que regresar a Guatemala, dejando al mando al inexperto Pedro de Olmos. Olmos lanzó un desastroso asalto frontal a la ciudad, en donde los españoles fueron emboscados por la retaguardia por más de dos mil guerreros uspantecos; los sobrevivientes que lograron escapar, regresaron, hostigados, a la guarnición española en Q'umarkaj.
Un año más tarde, Francisco de Castellanos encabezó una nueva expedición militar contra los ixiles y uspantecos, con ocho cabos, treinta y dos hombres montados, cuarenta soldados españoles a pie y cientos de guerreros aliados indígenas; en las laderas más altas de los Cuchumatanes, en el área que ocupa el moderno municipio de Sacapulas, se enfrentaron contra casi cinco mil guerreros ixiles procedentes de Nebaj y asentamientos cercanos. Las fuerzas españolas asediaron la ciudad y sus aliados indígenas lograron escalar las paredes, penetrar en la fortaleza y le prendieron fuego; los sobrevivientes fueron marcados como esclavos para castigarles por su resistencia. Los habitantes de Chajul, al saberlo, inmediatamente se rindieron y los españoles continuaron hacia Uspantán en donde había diez mil guerreros, procedentes del área ocupada por los modernos municipios de Cotzal, Cunén, Sacapulas y Verapaz; el despliegue de la caballería española y el uso de las armas de fuego decidieron la batalla en favor de los españoles que ocuparon Uspantán y nuevamente marcaron como esclavos a todos los guerreros supervivientes. Los pueblos en los alrededores también se rindieron y en diciembre de 1530 finalizó la conquista de los Cuchumatanes. El pueblo ixil luego fue dividido en cuatro pueblos, formando así Nebaj, Cotzal, Chajul, e Ilom.[cita requerida]
Según fray Francisco Ximénez, O.P. (siglo XVII-XVIII), la palabra quiché o k'iche' significa ‘bosque, selva, muchos árboles’. Se compone de las voces ki: ‘cuántos’; che: ‘árboles’, que produjo también la palabra quiché kechelau, que significa ‘bosque’. Actualmente se tienen nuevos estudios de estas racíces, que literalmente son: k'i "muchos" (que es diferente a cuántos, según Ximénez) y che' "árbol".