Dennis Andrew Nilsen (Fraserburgh, Aberdeenshire, Escocia; 23 de noviembre de 1945-Yorkshire del Este, Inglaterra; 12 de mayo de 2018) fue un asesino en serie y necrófilo británico. Una vez asesinada su víctima, la bañaba, vestía y convivía con el cadáver por meses.
Asesinó a al menos 15 jóvenes entre 1978 y 1983 en Londres (Inglaterra). Convicto del homicidio de seis de ellos y dos de intento de homicidio en Old Bailey, fue sentenciado a cadena perpetua el 4 de noviembre de 1983, con una recomendación de cumplir un mínimo de 25 años. Años más tarde, fue encarcelado en HM Prison, una cárcel de máxima seguridad en Full Sutton en East Riding de Yorkshire (Inglaterra).
Todos sus homicidios fueron cometidos en el norte de Londres, alternados en su residencia a través de los años en que conocería a quienes iba a matar. Sus víctimas eran atraídas a estas direcciones mediante engaños y posteriormente asesinadas por estrangulación, en algunas ocasiones acompañadas de ahogamiento. Tras los homicidios, Nilsen realizaba un ritual en el que bañaba y vestía a sus víctimas, que posteriormente conservaba durante un buen tiempo antes de diseccionarlas y seguidamente quemarlas en una hoguera o tirarlas por el inodoro.
Fue conocido como el "Muswell Hill Murderer" cuando admitió los homicidios en el distrito de Muswell Hill en el Norte de Londres. Fue también conocido como "the Kindly Killer" ("asesino amable") en referencia a su método ceremonial de asesinar que él mismo consideraba bastante humanitario. Dueño de un modus operandi similar para sus homicidios, Nilsen fue descrito como el "Jeffrey Dahmer británico". Murió en el Hospital de York el 12 de mayo de 2018 de una embolia pulmonar y una hemorragia retroperitoneal, que se produjo después de una cirugía para reparar un aneurisma aórtico abdominal.
Hijo de Olav Nilsen (noruego) y de Betty Whyte (escocesa), tuvo una infancia muy dura debido al desastroso matrimonio de sus padres y al alcoholismo de su padre. El matrimonio sólo duró siete años y tras el divorcio todo siguió como antes; nada había mejorado la vida de Nilsen, quien tenía dos hermanas más que vivían con sus abuelos, al igual que él.
Cuando Nilsen tenía seis años, su abuelo Andrew Whyte falleció. Debido a su corta edad no fue informado de su fallecimiento, pero su madre, fanática religiosa, llevó a Nilsen a ver el cadáver de su abuelo, lo cual le creó un gran vacío emocional que lo marcaría de por vida. En declaraciones posteriores, Nilsen tildó a su abuelo de pedófilo, sugiriendo que este habría abusado de él en la niñez.
Cuando tenía ocho años, Nilsen fue a nadar a la playa, y estando a punto de ahogarse, fue rescatado por un chico, que supuestamente se excitó sexualmente y masturbó sobre él, encontrando Nilsen una sustancia blanca en su estómago al despertar de su desmayo.
Si bien la mayoría de los asesinos en serie tuvieron una infancia plagada de problemas, como la crueldad hacia los animales o piromanía, hay que resaltar que Nilsen tuvo una infancia bastante pacífica. Los mayores problemas de Nilsen derivaron de las vivencias que tuvo que presenciar y de las muertes de las que escapó, como la de su abuelo o la de un hombre que se había ahogado en un río. Ver los cadáveres lo marcaría de por vida. Desde su juventud, Nilsen tuvo una clara orientación homosexual y, de hecho, quedó impresionado una vez con el torso desnudo de su hermano; fantaseando, intentó explorarlo, pero descartó inmediatamente la idea.
En 1961 se alistó en la armada británica, donde aprovechó la soledad de su cuarto para colocar un espejo frente a su cama y fantasear con que era un cadáver, por los que sentía adoración. En 1972 dejó la armada y se unió a la policía británica, pero duró poco tiempo y renunció, entrando luego a trabajar en una agencia de trabajo, donde permaneció hasta su arresto.
Murió en 2018 a la edad de 72 años, víctima de una embolia pulmonar y una hemorragia por un aneurisma aórtico por el cual había sido intervenido quirúrgicamente de forma reciente.
En 1978, conoció a un menor en un bar y le invitó a su apartamento, donde mantuvieron relaciones sexuales. A la mañana siguiente, Nilsen se despertó y al ver a su compañero de cama durmiendo, se dio cuenta de que ya faltaba poco para que se vistiera y se fuera. En ese momento, Nilsen tomó una corbata y lo estranguló para luego ahogarlo en agua y observar su cadáver. A la mañana siguiente, Nilsen bañó el cadáver y lo llevó a su cama, donde mantuvo relaciones sexuales con él (necrofilia). Luego guardó el cadáver bajo el suelo entablado de su habitación. Siete meses después, juntó los restos y los quemó en una hoguera.
Así, Nilsen asesinó a 15 hombres, estudiantes, indigentes o parejas suyas, a quienes estranguló, ahogó, descuartizó y tiró sus restos por el desagüe. De sus víctimas solo 8 fueron identificadas.
A principios de 1983, los vecinos de Nilsen no aguantaban el olor que salía de sus cañerías, y al estar atascadas, llamaron a un fontanero, quien encontró carne humana putrefacta flotando en las tuberías del edificio, por lo que llamaron a la policía. Tras una larga investigación, la policía llegó a la conclusión de que podrían provenir de la casa de Nilsen, un funcionario de 37 años. Un día en que Nilsen regresaba del trabajo, vio a tres hombres ante su puerta. El astuto oficial de policía Peter Jay respondió a la pregunta de Nilsen sobre por qué la policía estaba interesada en él, diciéndole terminantemente: «Muéstrenos los otros cuerpos, Nilsen», a lo que Nilsen sorprendentemente respondió «sí, pasen; están en el armario y en el baño». Cuando le preguntaron cuántos había matado, Nilsen respondió «15 o 16, no me acuerdo». Fue arrestado de inmediato. Según el oficial Jay, el asesino admitió que si no lo hubieran arrestado en ese momento, no habría dejado de asesinar a jóvenes.
Finalmente, el 4 de noviembre de 1983, Nilsen fue juzgado por seis asesinatos y otros dos intentos de homicidio, y fue sentenciado a cadena perpetua con un mínimo de 25 años de encarcelamiento.
Años después se le imputó y posteriormente demostró una muerte adicional, la de su primera víctima, un muchacho de tan solo 14 años. Por ello, Nilsen volvió a ser condenado, sin optar a la libertad condicional.
Víctima 1: Stephen Dean Holmes. Tenía 14 años cuando fue visto por última vez de camino a su casa tras haber estado en un concierto de rock. Holmes encontró a Nilsen en el pub Cricklewood Arms la noche del 29 de diciembre de 1978 y aceptó su invitación para beber alcohol en su casa. A la mañana siguiente lo estranguló con una corbata hasta quedar inconsciente y acto seguido lo ahogó en un cubo de agua. Durmió con el cuerpo varias veces antes de ocultarlo debajo del piso entablado de su casa durante más de siete meses. Transcurrido este tiempo, lo quemó en una hoguera. Holmes fue la única víctima cuyo cuerpo fue diseccionado antes de deshacerse del mismo. Los investigadores lograron identificarlo en noviembre de 2006. Entre el primer crimen y el segundo, Nilsen intentaría asesinar a un estudiante de Hong Kong (China) al que había conocido en el West End. El joven decidió no emprender acciones judiciales cuando fue interrogado por la policía, por lo que Nilsen quedó en libertad sin cargos.
Víctima 2: Kenneth Ockendon era un estudiante canadiense de 23 años que se encontraba de turismo en Londres. La noche anterior a su asesinato, Nilsen lo conoció en un pub y lo convenció para que le dejara mostrar Londres al día siguiente. Al finalizar el tour, lo invitó a cenar y a unas copas en su casa. Allí, el 3 de diciembre de 1979, fue estrangulado con el cable de unos auriculares mientras escuchaba música. Kenneth fue una de las pocas víctimas cuya familia había denunciado su desaparición a las autoridades.
Víctima 3: Martyn Duffey, de 16 años, era un sintecho que procedía de Birkenhead, Merseyside, Inglaterra, de donde se había fugado de casa. Nilsen lo encontró durmiendo en una estación ferroviaria de Londres cuando él mismo regresaba de una conferencia sindicalista en Southport, y le ofreció cama en su casa. El 17 de mayo de 1980 lo ahogaría en el fregadero de su cocina y posteriormente lo bañaría. Dos días después, lo ocultó debajo del piso entablado de su casa.