Delaware (pronunciación en inglés: /ˈdɛləwɛəɹ/ ()) es uno de los cincuenta estados que, junto con Washington D. C., forman los Estados Unidos. Su capital es Dover y su ciudad más poblada, Wilmington.
Está ubicado en la región Nordeste del país, división Atlántico Medio, limitando al norte con Pensilvania, al noreste con la bahía de Delaware que lo separa de Nueva Jersey, al este con el océano Atlántico y al oeste y sur con Maryland.
Con 6447 km² es el segundo estado menos extenso ―por detrás de Rhode Island―, con 897 934 habitantes en 2010, el sexto menos poblado ―por delante de Dakota del Sur, Alaska, Dakota del Norte, Vermont y Wyoming―, y con 139 hab/km², el sexto más densamente poblado, por detrás de Nueva Jersey, Rhode Island, Connecticut, Massachusetts y Maryland.
Fue el primer estado admitido en la Unión, el 7 de diciembre de 1787, como se puede leer en su bandera.
A pesar de su pequeña extensión, Delaware es un gran centro financiero. Más de un millón de empresas tienen su sede en el estado. Esto sucede gracias a las leyes estatales que conceden beneficios fiscales a las compañías que deciden instalar sus sedes en el estado, atrayendo incluso a muchas que operan principalmente fuera de él. Este hecho dio al estado el apodo de The Land of Free-Tax Shopping (en español: La tierra de las compras libres de impuestos). Por ello, es también uno de los mayores centros bancarios de Estados Unidos. También posee una fuerte industria petroquímica.
Delaware fue inicialmente colonizado por los neerlandeses y por los suecos. Era también una de las Trece Colonias del Reino Unido. Después de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, fue el primer estado estadounidense en ratificar la Constitución de los Estados Unidos, el 7 de diciembre de 1787. Por ello, el estado es conocido como The First State (El Primer Estado). El nombre del estado proviene del río Delaware, pues se localiza a los márgenes de este río y su estuario, la bahía de Delaware. El origen del nombre Delaware, por su parte, proviene de Thomas West, III Barón de La Warr, que fue gobernador de Virginia entre 1610 y 1618.
La región que constituye actualmente el estado estadounidense de Delaware estaba habitado, antes de la llegada de los primeros exploradores europeos a la región, por dos tribus de nativos americanos pertenecientes a la familia amerindia de los algonquinos: los delaware, a lo largo del valle del río Delaware, y los nanticoke, a lo largo de los ríos que desembocan en la bahía de Chesapeake. Los delaware eran una tribu sedentaria, que vivían de la caza y de la agricultura.
El primer europeo en descubrir Delaware fue el explorador inglés Henry Hudson, en 1609, que navegó por el interior de la bahía de Delaware. Los neerlandeses fueron los primeros europeos en intentar poblar la región del actual Delaware. La primera tentativa ocurrió en 1631, en un fuerte llamado de Zwaanendael, próximo al actual Lewes. Sin embargo las desavenencias con los nativos de la región acabaron, al año siguiente, con la masacre de todos los neerlandeses de Zwaanendael y la quema del fuerte. En 1638, los suecos fundaron Nueva Suecia, en la región del actual Delaware. El primer asentamiento sueco en la nueva colonia fue Fort Christina, actual Wilmington.
Casi de inmediato se produjeron conflictos entre los suecos y los neerlandeses, ambos reivindicando la posesión de la región. Los holandeses, liderados por Peter Stuyvesant, expulsarían a los suecos de la región en 1655, incorporando la colonia sueca a los Nuevos Países Bajos. Sin embargo, nueve años después, en 1664, una expedición inglesa liderada por Jacobo, Duque de York, expulsaría a los neerlandeses de la región. Maryland, entonces administrada por Cecilius Calvert, y Pensilvania, administrada por William Penn (que quería la región para que Pensilvania pudiera tener un acceso directo al océano Atlántico), inmediatamente reivindicaron derechos sobre la región. La posesión de Delaware se le otorgó a Pensilvania en 1682.
William Penn organizó Delaware en tres condados: Kent, New Castle y Susex. El resto de Pensilvania también fue dividida en tres condados diferentes. Tanto la región de Delaware como el resto de Pensilvania poseían el mismo número de representantes en el gobierno de Pensilvania. Sin embargo, a medida que la población de esta última fue creciendo por encima de la población de Delaware, fueron añadidos más condados. Mientras tanto, Delaware permanecía con poco crecimiento poblacional, con los tres condados, llamados Lower Counties (‘condados menores’).
La región de Delaware, así, fue perdiendo representación en el gobierno de Pensilvania. La población de Delaware pidió a William Penn permiso para la creación de un Legislativo regional, petición que fue aceptada. Delaware fundó su Legislativo en 1704, aunque continuó siendo gobernada por el gobernador de Pensilvania, hasta el inicio de la Revolución Estadounidense de 1776.
Delaware reaccionó fuertemente contra actos impuestos por los británicos después del fin de la Guerra Franco-Indígena, en 1754, con diversos políticos de la región criticando duramente a los británicos, entre ellos, Thomas McKean. Este, juntamente con Caesar Rodney, convencieron la Asamblea General de Delaware a declarar su independencia del Reino Unido, y por lo tanto, de Pensilvania, el 15 de junio de 1776.
En 1776, en el inicio de la Revolución Estadounidense, oficiales de los tres condados de Delaware se reunieron en New Castle, con objeto de organizar un gobierno estatal. Se creó el estado, y el nombre «Delaware», que ya era ampliamente utilizado para designar la región, fue adoptado con carácter oficial. El mismo año, Delaware adoptó su primera Constitución, con John McKinly como su primer gobernador.
El único conflicto armado entre estadounidenses y británicos que ocurrió exclusivamente dentro del territorio fue registrado en un puente. Se cree que la bandera de los Estados Unidos (Stars and Stripes) haya sido izada en batalla por primera vez en este conflicto. Delaware fue escenario de solo una batalla durante la guerra de independencia, la Batalla de Brandywine, el 11 de septiembre de 1777, en Delaware y en el condado de Delaware, Pensilvania, donde tropas estadounidenses intentaron impedir sin éxito que tropas británicas continuaran su avance contra Filadelfia. El día siguiente, los británicos ocuparon Wilmington, apresaron a John McKinly, y ocuparon la ciudad durante un mes, aunque mantuvieran el control del río Delaware durante la mayor parte del resto de la guerra, entorpeciendo el comercio del estado e incentivando a colonos leales a los británicos, especialmente en el condado de Sussex, realizando diversos actos de sabotaje y ataques contra tropas y milicias estadounidenses. Diversos ataques militares realizados por el segundo gobernador de Delaware, Caesar Rodney, mantuvieron a los colonos leales a los británicos bajo control.
El 22 de febrero de 1779, Delaware ratificó los Artículos de la Confederación. Siete años después, el 7 de diciembre de 1787, Delaware ratificó la Constitución de los Estados Unidos de América, siendo así el primer estado estadounidense en hacerlo, y, por tanto, oficialmente el primer estado de la Unión.
Delaware, localizado en la frontera entre las Regiones Norte y Sur de los Estados Unidos, poseía características de ambos. Tal como los Estados del Norte, Delaware poseía una economía basada principalmente en el comercio, y con una industria, como la producción de productos químicos y el refinado de trigo, en rápida expansión. Sin embargo, la proximidad con el estado esclavista de Maryland ―donde el uso de esclavos era común en las haciendas de tabaco del estado― hizo que el uso de mano de obra esclava se hiciera común en Delaware. El poco uso de estos esclavos propició que muchos dueños los liberaran. En 1860, Delaware poseía una población de, aproximadamente, 90 000 habitantes, de los cuales 1800 eran esclavos, y 20 000 eran afroestadounidenses libres.
En 1861, comenzó la guerra civil estadounidense. Delaware decidió permanecer en la Unión. Sin embargo, buena parte de la población del estado simpatizaba con la Confederación, creyendo que los estados poseían el derecho de separarse de la Unión si quisieran.