En el fútbol, el defensa, defensor, lateral, marcador o zaguero es un jugador de campo que tiene como rol principal impedir que los adversarios puedan llegar a la portería propia y marcar goles ante el portero.
En el fútbol moderno la posición de defensa central exige ser el primer responsable en el inicio del juego; además de hacer el repliegue cuando haya que cubrir al lateral o a cualquier otro jugador.
Existen varios tipos de formaciones defensivas, desde antes de los años 1950 se usaban principalmente dos; el 2-3-5 o pirámide invertida y el MW o defensa alemana. En la primera los laterales subían al medio campo confundiéndose con los volantes, pero cumpliendo labores defensivas, y en el sistema de defensa alemana se buscaba presionar al rival en el medio campo y por tanto existía un líbero. Ya a finales de los años 1950, aparecieron líneas defensivas con cuatro jugadores. En los años 1960, comenzaron a utilizarse los carrileros para jugar el sistema 4-2-4. En la Copa Mundial de Fútbol de 1966 surgió la formación 4-4-2 o wingless que consistía en dos centrales y dos laterales contenidos por la línea de medio campo que jugaba en modo defensivo. Ya en la década de 1980 reaparecen las formaciones con tres defensas sobre todo en la Copa Mundial de Fútbol de 1986. En los años 1990, vieron la luz los sistemas defensivos zonales como el del entrenador italiano Arrigo Sacchi y en España se improvisó con tres defensas en línea que presionaban juntos en el medio campo. Sin embargo, actualmente se juega mucho con cuatro defensas en del sistema 4-4-2.
Tres defensores (esquema 3-5-2 del entrenador argentino Bilardo): uno de ellos es un líbero o un central que espera atrás y se hace acompañar de dos mediocampistas defensivos que salen a cortar adelante y a los costados. Es un sistema muy común en el fútbol argentino, uruguayo y venezolano.
Tres defensores (esquema 3-2-3-2 o 3-2-2-3 o MW): uno de ellos es un líbero que sale a corta los ataques hasta el medio campo y dos centrales a cada lado que esperan atrás. Esta forma de jugar es un dispositivo defensivo denominado la defensa alemana.
Tres defensores (3-4-3): simplemente se juega con tres centrales en línea. Este sistema es muy común en el fútbol neerlandés.
Cuatro defensores (esquema 4-4-2 o wingless): dos de ellos son centrales y dos laterales. Es una forma muy común en el fútbol inglés.
Cuatro defensores (esquema 4-2-2-2 o 4-4-2 con rombo al medio): se trata de dos centrales acompañados de dos carrileros. Este sistema es muy común en Brasil, Chile, Colombia y Perú.
Cuatro defensas dos de ellos adelantados (ejemplo 2-3-5 o pirámide invertida) este es un dispositivo defensivo en desuso, pero que en la faceta del ataque y la presión al rival todavía se puede dar. Consta de dos defensores centrales esperando atrás y dos defensas de medio campo o lateral volante que se adelantan y hacen una línea de tres acompañando al volante de salida. La idea es que estos defensores salgan a cortar las subidas laterales de los aleros y punteros. Guardiola rescató este sistema en su etapa en el Bayern.
Cinco defensores (los esquemas 5-3-2 o 5-2-1-2 o catenaccio): variante empleada sobre todo en algunos equipos de Europa, principalmente italianos; donde un defensor es el líbero y delante de él juega una línea de cuatro defensores —dos mediocampistas defensivos y dos laterales o dos centrales y dos carrileros—.
También denominado zaguero central, o simplemente central (no confundir con el término marcador central). Habitualmente numerados como 4 y 5 (en Europa), dependiendo de cada país, los marcadores centrales constituyen la base de la defensa. El zaguero central juega de una forma más contenida que el centrocampista defensivo, preferentemente en línea de cuatro esperando en orden el ataque rival y resguardando el área con una defensa zonal —este jugador más bien espera al rival en la última línea—. El zaguero central necesariamente no se encarga de las bandas, esa es tarea del centrocampista defensivo o del marcador de punta. Su principal orientación es no salir a marcar jugadores sino proteger las áreas en defensa zonal.
Como características esenciales el zaguero central debe ser prolijo en el despeje de balones, ordenado en el juego, dominar el juego aéreo y sobre todo leer el juego anticipandose a las jugadas y cubriendo espacios. Muchas veces se juega con un defensa central que se ubica en la centro-derecha y se complementa con un centrocampista defensivo. Aquí el central tiene una función puramente defensiva, de permuta y prolijidad, debe ordenar la línea de juego y debe saber ocupar los espacios dejados en la cancha.
«A diferencia de lo que ocurre en una zaga conformada por un líbero y dos centrocampistas defensivos, donde la eficacia está centrada fundamentalmente en la mecanización de funciones, los dos defensores en línea, para cumplir con su misión, requieren tomar decisiones conjuntas ante situaciones que no pueden ser ciento por ciento previstas de antemano. Porque a diferencia de los líberos y centrocampistas defensivos, la pareja de centrales no tiene como objetivo prioritario atacar al rival que lleva el balón (ya sea con marcación personal o zonal), sino que cubrir de la mejor forma el sector donde se está gestando el ataque rival (esto se entiende porque se supone que serán los laterales y el o los volantes centrales los que deben ir al choque frontal). Así, la comunicación se torna esencial entre los zagueros centrales porque uno deba salir a marcar al posible atacante receptor del balón mientras el otro tiene que quedarse a cubrir la última zona para evitar la desprotección total ante una eventual cambio de frente de la jugada. Lograr este grado de sincronización en la dupla depende más del diálogo que de la repetición de movimientos».
Ejemplos clásicos se pueden encontrar a Franco Baresi, quien en el AC Milan jugaba de central y no solo ordenaba la línea de cuatro, sino que utilizaba la trampa del fuera de juego para poner en evidencia el despliegue táctico del rival. Otro ejemplo sería Elías Figueroa, junto a Daniel Passarella.
Bobby Moore, de quien se dice que corría tan bien la cancha que la pelota siempre le llegaba a él. Otros grandes centrales fueron Carles Puyol, Jaap Stam, Héctor Chumpitaz, Laurent Blanc (cuarto mejor jugador francés del siglo según diario L Équipe siendo unos de los defensas más goleadores de la historia), Carlos Gamarra. Otros jugadores que han destacado en la posición son Sergio Ramos, Cristian Romero, Virgil van Dijk, Thiago Silva, Rúben Dias, Kalidou Koulibaly, Marquinhos, Raphaël Varane, Milan Škriniar o Reinildo.
Mayormente conocido como marcador de corte también llamado estóper —derivado del inglés stopper (parador)—. Juega preferentemente en línea de tres o de cinco, en ocasiones se los puede ver en la línea de cuatro complementando al marcador central ubicado en el centro-izquierdo de la defensa o en la punta de un rombo defensivo encargado en primera instancia de desbaratar el ataque del rival. En esa posibilidad de alineación destacan en la formación 4-4-2 cuando se juega sin un mediocampista defensivo nominal. También son importantes en el fútbol sudamericano cuando se privilegia suprimir al volante de contención y para jugar con volantes de salida, entonces el estóper se vuelve indispensable por delante de la defensa en un rombo defensivo. Tradicionalmente usan los números 3 o 2.
Si en comparación, el zaguero central juega contenido esperando en línea el ataque rival, el stopper, por su parte, es quien se adelanta al último jugador y presiona al oponente que viene a atacando. El estoper se encarga de las pelotas divididas, en lo posible, anticipa el peligro afuera del área. Un estóper puede ser tanto, el jugador específico que hace la marcación personal a un rival o aquel jugador que en el sentido global, se hace cargo de desbaratar el ataque oponente con anticipación a las jugadas.
Este tipo de defensor necesariamente debe ser rápido para cubrir muchas zonas del campo —tanto al costado como hacia el centro—, pues este tipo de defensores deben suplir la labor de los laterales, sobre todo si se juega en línea de tres. Quizás la capacidad más imperiosa de un stopper sea la capacidad de anticipación y por ende un gran exponente de esta forma de jugar debe ser un defensa eminentemente cerebral. A modo complementario, se trata de jugadores con buena capacidad técnica, no necesariamente deben ser tan altos y corpulentos como el central, pero si deben ser hábiles con los pies. El stopper además de defender —la cual es obviamente su rol principal— tiene una función de salida o de inicio de construcción del juego. Esta tarea es muy valiosa sobre todo si tras la anticipación en la marca, el stopper sorprende al equipo rival mal parado de contra. Un ejemplo de aquello fue Elías Figueroa, reconocido por la IFFHS como el mejor defensa sudamericano del siglo XX, quien era apodado «Míster Lujo» por su prolijidad en la marca, su habilidad para salir jugando con toda tranquilidad y dominio del balón.