Walter David Santalla Barrientos (La Paz, 16 de agosto de 1939-Sucre, 21 de febrero de 2026) fue un actor y cómico boliviano.Conocido por ser protagonista de las películas Mi socio y Chuquiago, además de crear e interpretar diferentes personajes cómicos basados en la cultura boliviana.
David Santalla nació un 16 de agosto de 1939 en la ciudad de La Paz. Su padre fue el reconocido general de aviación Alfredo Santalla Estrella (1894-1988), quien fue el único militar boliviano que participó en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) así como también fue uno de los grandes héroes militares durante la Guerra del Chaco (1932-1935) contra el Paraguay.
Desde muy niño David Santalla vivió en Chile, donde aprendió de sus dotes de humorista, creando personajes ficticios.
David Santalla era un niño solitario. Sus dos hermanos mayores no lo incluían en sus juegos y sus padres ya habían perdido la costumbre de comprar juguetes, así que el pequeño tenía que arreglárselas para divertirse. Cogía piedras a las que pintaba caras y las hacía hablar, cada una con una voz distinta.
«Me sirvió para ejercitar la garganta y la imaginación», dice el comediante que llegó a ejercer su carrera durante cinco décadas. Una trayectoria que comenzó con la declamación y la animación de auditorio en la radio.
Santalla se crio en el barrio de Miraflores, en la ciudad de La Paz.
Tuvo 5 hijos, Claudia Santalla Zuazo , María Victoria Santalla Zuazo, Néstor Santalla y Yungaro Santalla Aquim.
En abril de 2015 sufrió una hemorragia cerebral por la que fue internado, pero se recuperó exitosamente. Contrajo matrimonio por quinta vez en 2017.
A los diez años de edad, la vida de David dio un giro dramático. «Mi padre, militar de carrera, tuvo que salir al exilio durante la dictadura del MNR (después del 52) y yo decidí ir a buscarlo al poco tiempo».
El viaje en barco lo emprendió solo. Cuando llegó a Arica, para tomar el barco que le iba a llevar a Santiago, vio a un niño sentado en la arena. Se puso a jugar con él y desde una loma hizo que resbalaran una y otra vez.«El chico se puso a reír a gritos, al grado de que su padre se acercó corriendo. Yo no lo sabía, pero ese niño era autista y hasta aquel día no había reaccionado ante estímulos externos. El hombre quería que me quedase, pero yo no era huérfano y estaba dispuesto a encontrar a mi padre».El excomandante de la Fuerza Aérea se había enterado del viaje de su hijo y fue a su encuentro. «En San Antonio, cuando yo hacía reír a la gente de la tripulación y los pasajeros del barco en el que había viajado ya como una semana, vi un bote acercándose. Iban un militar y un señor al que pronto reconocí como mi padre. Perdí todo el aplomo y me puse a llorar, y él conmigo».
Estudió la secundaria en el Internado Nacional Barros Arana (de Santiago de Chile).
Se quedó en Santiago durante una década. Apunta que su formación mental la hizo en Chile, país en el que nunca se sintió un extranjero. Obtuvo una beca para estudiar en un colegio donde había 1500 alumnos, 11 patios, 2 canchas, piscina, de todo. No era buen alumno pero ingresó por las relaciones de su padre.
En 1957 integró la selección chilena en gimnasia olímpica y natación.
Se subió por primera vez a un escenario en el colegio, como un personaje secundario en la obra Médico a palos (de Moliére).
Ya como «licenciado en humanidades» ―el título del bachiller en Chile―, buscó trabajo para ayudar a su padre. La radio le atrajo.«Conocí al maestro Jimmy Brown, ciego, propietario de la emisora La Reina, que emitía música culta. Luego fui a radio Magallanes como encargado de la discoteca y para leer un avisito de vez en cuando, y pasé a radio Bienvenida, donde trabajé (e imité) con Raúl Matas. Así me fui encontrando con lo que quería ser y hacer».
Ya joven volvió a La Paz, por el llamado de la madre, que se había cansado de esperar una carta del hijo. «Ella no me escribía tampoco; no es que fuese descariñada, pero quería que yo le enviase una carta primero. [...] Además, extrañaba Bolivia; pero al llegar no la reconocí y comencé a explorarla con ojos de extranjero. Me llamaba la atención la forma de hablar de las personas de las distintas regiones del país y yo pugnaba por sacar esos acentos; el que más me costó fue el del cochabambino».
Estudió completa la carrera de Construcción Civil en la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, en la que se recibió de ingeniero civil.
Su padre retornó a Bolivia y logró ser reconocido con el grado de general de las Fuerzas Armadas. Esto y las habilidades de David para la gimnasia le valieron al joven el cargo de instructor en el Colegio Militar. «Entré asimismo a trabajar en la radio Méndez, luego de un breve paso por la Amauta, donde era quien ponía discos. En la nueva emisora me cautivó la idea de ser animador de auditorio, pero no había vacancias, así que atendía la discoteca. Cierto día, se cortó la energía eléctrica y, para distraer al público que estaba presente, me puse a hacer bromas. El dueño, Alberto Méndez, me dijo: “Tienes que hacer animación”, y me presentó a Hugo Eduardo Pol, un hombre de trayectoria en la radio».