Tal Día como Hoy

Darío I

Tercer rey del Imperio aqueménida

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Darío I (en persa antiguo: Dārayawuš, "aquel que apoya firmemente el Bien"; en persa moderno: داریوش Dâriûsh; en griego clásico; Δαρεῖος Dareîos) (549-486 a. C.) fue el tercer rey de la dinastía aqueménida de Persia desde el año 521 al 486 a. C. Heredó el Imperio persa en su cenit, incluidos los territorios iranios, Elam, Mesopotamia, Siria, Egipto, el norte de la India y las colonias griegas de Asia Menor. Según algunos autores, el declive del Imperio persa comenzaría con el reinado de su hijo, Jerjes I.​

Según el relato tradicional, basado en el historiador griego Heródoto, Darío ascendió al trono tras asesinar al usurpador Gaumata, o falso Esmerdis, con la ayuda de otros seis aristócratas persas, siendo coronado a la mañana siguiente. La inscripción de Behistún, mandada a realizar por Darío, confirma su participación en la captura y muerte del usurpador, un miembro de la tribu de los magos, de origen medo según ambas fuentes, pero no coincide completamente con el relato griego. El nuevo soberano tuvo que hacer frente a numerosas revueltas desde el comienzo su reinado, sofocándolas con la ayuda de la nobleza aqueménida. También, amplió las fronteras del imperio conquistando Tracia y Macedonia, e invadiendo las tierras de los saces, una tribu escita que había luchado con los medos y eran considerados responsables de la muerte de Ciro II el Grande.​ Dirigió asimismo una expedición punitiva contra Atenas por la ayuda brindada por esta a los griegos de Asia Menor durante la revuelta jónica.

Entre sus logros se destaca la reforma administrativa y financiera del Estado; dividió el territorio conquistado en satrapías, asignando su gestión a un poderoso gobernador, con amplios poderes, el sátrapa. Implantó un sistema monetario unificado, organizó los códigos legales tradicionales de Egipto, por lo que Diodoro Sículo le llamó "el último legislador de Egipto" e hizo del arameo el idioma administrativo de las regiones occidentales del imperio. También impulsó proyectos de construcción, en especial en Susa, Pasargada, Persépolis, Babilonia y Egipto. Entre los documentos primarios de su reinado se destaca la ya mencionada inscripción de Behistún, una autobiografía de gran valor para la historia y para el desciframiento de la escritura cuneiforme.

Darío dejó un relieve monumental trilingüe en el monte Behistún escrito en elamita, persa antiguo y acadio en algún momento entre su coronación y su muerte. La inscripción ofrece en primer lugar una breve autobiografía de Darío donde se menciona su ascendencia y su linaje. Para explicar su ascendencia, Darío ofrece una serie de sucesos que ocurrieron tras la muerte de Ciro II el Grande, justificando su legitimidad por la gracia de Ahura Mazda, el dios zoroástrico. También se han hallado otros textos y monumentos en Persépolis, Susa, Babilonia o Egipto; un fragmento de inscripción en persa antiguo procedente de Gherla (Rumania); y una carta de Darío a Gadates, preservada en un texto en griego de época romana.​

Fue hijo de Histaspes, gobernador de Partia bajo los reyes persas Ciro II y Cambises II. Su padre provenía de la dinastía Aqueménida persa, la misma a la que pertenecían Ciro II y Cambises II, quienes sin embargo no se tenían por tales, pues en los orígenes persas se la consideraba una alianza de tribus.

Nació hacia el 549 a. C. y recibió una educación cortesana, como todos los hijos príncipes. Cambises II lo elevó a "portador de la lanza" personal, función en la que lo acompañó a su campaña contra los egipcios. Allí, hacia el año 522 a. C. Cambises II debió de recibir la noticia de la revuelta y alzamiento de su hermano, Esmerdis (en persa, Bardill) contra él en la capital Ecbatana, asentamiento originario persa.

Lo que había sucedido sigue siendo objeto de discusión. Se considera que Esmerdis había sido asesinado en secreto ya un año antes, con lo que Cambises sabía que un mago, Gaumata, habilitado como sustituto por él, estaba usurpando el poder. Pero según otras fuentes, fue Esmerdis quien realmente se levantó contra su hermano el rey.

En cualquier caso, Cambises partió inmediatamente de Egipto para sofocar la sublevación, pero murió en el camino, posiblemente en un accidente. Heródoto señala también la posibilidad de que se produjera un asesinato.

La reconstrucción de los hechos lleva mucho tiempo discutiéndose. La versión “oficial”, según Heródoto y el informe de los hechos de Darío es la siguiente. Darío decidió, según sus propias palabras, vengar a Cambises. Así que regresó a Persia y se ganó el apoyo de seis viejos amigos, colegas de educación cortesana, para preparar la caída del supuesto “falso Esmerdis”, que se llamaba Gaumata, hermano del gobernador de Oropastes.

En el fuerte de Sikayawautish, situado a las cercanías de Ecbatana lo encontró y lo asesinó. A continuación regresó con sus conspiradores a Persia, donde en Pasargada, la capital ceremonial del reino, se hizo coronar emperador como supuesto último descendiente de la línea aqueménida junto a su padre Histaspes y su abuelo Arsames, quienes abdicaron. Darío se consideró legítimo sucesor de Cambises. Sin embargo esta proclamación se encontró con la resistencia de una parte de la corte imperial, pues Gaumata había pertenecido a la clase noble superior y el pueblo lo apreciaba mucho por su generosa política fiscal.

Para continuar la legitimación de su poder se casó con la primogénita de Ciro, Atosa (en persa ‘‘Hutausa’’) y viuda de Cambises y de Gaumata. Quizá esperara que le alumbrara un varón, para regular las futuras pretensiones sucesorias. Ya tenía un hijo, pero de una mujer de ascendencia no aqueménida, la hija de Gobrias.

Hasta aquí la versión a grandes rasgos, presentada por Darío personalmente en la inscripción de Behistún. Mientras tanto, se han reforzado las dudas de los historiadores contemporáneos sobre el “Esmerdis falso”, cuestionado desde la antigüedad.​ Así hoy día se parte de que esta historia se divulgó en el campamento de Darío para legitimar las circunstancias de su ascenso al trono. Probablemente de esa manera es también como la conoció y recontó Heródoto.

Especialmente llamativo resulta que nadie parezca haberse enterado del fallecimiento del "auténtico Esmerdis". Esto resulta inverosímil, ya que Ciro le había asignado el gobierno de toda la parte oriental del Imperio.

Darío afirma en la inscripción de Behistún que Gaumata mantuvo engañado a su entorno durante meses, incluyendo a la propia esposa. Siendo escépticos con los poderes mágicos, resulta poco verosímil que alguien parecido a Esmerdis y que hablara como él fuera en realidad el tal Gaumata.

La mayoría de los investigadores creen unánimemente hoy que Darío solo era pariente lejano de Ciro II y Cambises II. Ciro se consideraba descendiente de Teispes y como tal se denominaba, no como aqueménida. Las posteriores modificaciones genealógicas con las que Darío lo convirtió en fundador dinástico aqueménida sirvieron evidentemente para consolidar sus propias pretensiones reales. Una supuesta inscripción de Ciro en Pasargada, en la que debía llamarse aqueménida, ha sido entretanto reconocida como falsificación del tiempo de Darío. En cualquier caso la alteración genealógica no tiene una repercusión decisiva, pues él también era un teispida (vid. infra Árbol genealógico).

Pero sin Aquemenes existía una mancha decisiva, que no podía transmitirse a ningún rey predecesor en línea directa, ya que Ciaxares, probablemente depuso de sus funciones a Ariaramnes y le entregó su región de dominio a la otra línea teispida, la de Ciro I. Sin embargo, estos acontecimientos siguen en la oscuridad debido al mal estado de las fuentes.

Tras la coronación en Pasargada se mudó a Ecbatana, donde sufrió una serie de sublevaciones comenzando por Elam y Babilonia, encendidas por los seguidores de Gaumata (que en caso de haber sido muerto el "Esmerdis auténtico", se trataría de resistencia contra el usurpador Darío).

El levantamiento elamita pudo sofocarlo de raíz, al detenerse y ajusticiarse a su cabecilla Aschina en Susa.

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