La «Danza macabra» (Danse macabre), opus 40, es un poema sinfónico compuesto en 1874 por Camille Saint-Saëns.
La obra, estrenada en París el 24 de enero de 1875, describe a la Muerte tocando el violín a medianoche. A su ritmo, los esqueletos bailan alrededor de una tumba. Al amanecer, con el canto del gallo, los muertos vuelven a sus tumbas.
La Danse macabre se interpreta principalmente por un concertino ejecutando un obbligato de violín, acompañado por una orquesta cuya sección de viento está compuesta por un flautín, dos flautas, dos oboes, dos clarinetes soprano, dos fagotes, cuatro trompas, dos trompetas, tres trombones y una tuba. La sección de percusión incluye timbal de concierto, xilófono, bombo, platillos y triángulo. La sección de cuerda debe contar con un concertino acompañado por violines, violas y un arpa.
Poema original de Henri Cazalis
El poema original de Henri Cazalis (en francés) es el siguiente:
Según la leyenda de la que parte el poema, la Muerte aparece a la medianoche del Día de Difuntos y convoca a los muertos para que salgan de sus tumbas y bailen para ella mientras toca su violín. Los esqueletos bailan hasta que el gallo canta al amanecer, momento en el cual deben regresar a sus tumbas hasta el próximo año.
La pieza se abre con un arpa tocando una sola nota, Re, doce veces (las doce campanadas de medianoche), acompañada por suaves acordes de la sección de cuerda. El solo de violín ingresa interpretando el tritono, conocido como el diabolus in musica («la música del diablo») durante la Edad Media y el Barroco, que consta de un La y un Mi bemol (Mi ♭). En un ejemplo de afinación de scordatura, la cuerda Mi del violinista se ha afinado a un Mi bemol (Mi ♭) para crear el tritono disonante. El primer tema se escucha en un solo de flauta, seguido por el segundo tema, una escala descendente en el solo de violín, acompañado de suaves acordes de la sección de cuerdas. El primer y segundo tema, o fragmentos de ellos, se escuchan en las distintas secciones de la orquesta. La pieza se vuelve más enérgica y en su punto medio, justo después de una sección contrapuntística basada en el segundo tema, hay una cita directa interpretada por los instrumentos de viento de Dies irae, un canto gregoriano del réquiem que está relacionado melódicamente con el segundo tema de la obra. El Dies irae se presenta inusualmente en una escala mayor. Después de esta sección, la pieza vuelve al primer y segundo tema y llega al clímax con la orquesta completa interpretando dinámicas muy fuertes. Luego hay una abrupta interrupción en la textura y la coda representa el amanecer (el gallo, interpretado por el oboe) y los esqueletos regresan a sus tumbas.
La pieza hace un uso particular del xilófono para imitar los sonidos de los huesos vibrantes. Saint-Saëns usa un motivo similar en el movimiento "Fósiles" de El carnaval de los animales.
La primera vez que «Danse macabre» se estrenó al público no tuvo buena recepción. El crítico musical Roger Nichols menciona que las novedades musicales de Saint-Saëns produjeron reacciones adversas, con acusaciones de ser «una versión deformada del Dies irae» y «un horrible solo arañado de violín». Según Nichols, el uso del xilófono y las hipnóticas repeticiones constituyeron un avance del posterior Bolero de Ravel.