Daniel de Solier (Buenos Aires, 23 de agosto de 1845 - Río de la plata, 17 de junio de 1903) fue un militar argentino que tras luchar en el Ejército Argentino en la Guerra de la Triple Alianza desarrolló una destacada carrera en la Armada Argentina alcanzando la jefatura de esa fuerza.
Daniel de Solier nació en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, el 23 de agosto de 1845, hijo del francés Silvain de Solier y de la porteña Carolina del Rosario Mercedes Josefa Vicenta de Lezica.
Tras una educación esmerada que incluyó frecuentes viajes a Europa, abandonó sus estudios de abogacía en 1865 al estallar la Guerra del Paraguay e ingresó como subteniente al Regimiento N° 1 de Infantería de Línea.
Participó de la batalla de Yatay, sitio y toma de Uruguayana, Estero Bellaco, Tuyutí, Yataití Corá y en la Batalla de Curupaytí, donde fue gravemente herido y rescatado a la grupa de su caballo por su amigo el entonces capitán Julio Argentino Roca.
El 22 de septiembre de 1867 fue dado de baja del ejército aliado siendo promovido a teniente 1.º. En 1872 proyectó junto a Carlos Carranza el tendido de una avenida de 50 m de ancho que abarcaría desde la avenida Rivadavia hasta Victoria (actual Hipólito Yrigoyen) y correría desde la Plaza de Mayo hasta Once, antecedente directo de la Avenida de Mayo.
En 1874 luchó con el grado de teniente coronel de Guardias Nacionales en la Batalla de La Verde. Ese año donó las tierras para la creación del pueblo de Valentín Alsina (Buenos Aires), convirtiéndose en su virtual fundador.
El 23 de febrero de 1876 pasó a revistar en la Armada Argentina con el grado de teniente coronel de marina efectivo. Fue comisionado para levantar planos de la isla Martín García y sus canales adyacentes. En 1876 al mando de la bombardera República intervino en la campaña contra la tercera Rebelión Jordanista.
Fue destinado como agregado militar en la legación argentina en Inglaterra. Cursó estudios de perfeccionamiento naval en el Observatorio Astronómico de Toulón. Aprovechando su estancia en ese continente, siguió de cerca el desarrollo de las operaciones de la Guerra Ruso-Turca (1877-1878).
Regresó a la Argentina en 1878, haciéndose cargo del mando de la República hasta 1880. Durante esos años asistió a la Campaña del Río Negro y formó parte de la Expedición Py a las márgenes del río Santa Cruz.
En 1880 viajó nuevamente a Europa para incorporarse como segundo del transporte Villarino que construido en Francia se preparaba para partir a Buenos Aires al mando de Ceferino Ramírez, transportando los restos mortales del general José de San Martín.
Asumió ese mismo año el mando del buque y participó de la represión de la Revolución de 1880. Pacificada la ciudad, fue promovido a coronel graduado.
Ejerció el mando del Villarino hasta 1881 y el 18 de enero de ese año pasó a desempeñarse como primer jefe del Estado Mayor de la Armada, hasta que renunció y fue reemplazado por Antonio Somellera.
En 1882 fue elegido diputado nacional en representación de la provincia de Buenos Aires. Mientras continuaba en su mandato en 1884 recibió los despachos de coronel efectivo y puesto al mando de la corbeta La Argentina, que se construía en Trieste. Solier se trasladó a esa ciudad a bordo del vapor Norteamérica, zarpando con el buque a su mando rumbo a Buenos Aires el 17 de mayo de ese año transportando 30 cadetes de la Escuela Naval con sus profesores. Finalizó ese viaje inaugural y de instrucción el 18 de octubre, fecha en que arribó a Buenos Aires.
En 1886 fue designado jefe de la División Torpedos. En 1887 fue nombrado presidente de la Comisión Inspectora de la Armada y en 1890 fue puesto nuevamente al frente de la División Torpedos, desempeñando además el cargo de director de la Escuela de Torpedistas.
Durante la revolución de 1890, desde el ariete torpedero Maipú comandó la escuadra que reprimió el movimiento rebelde, siendo luego promovido a contralmirante. En julio de 1892 partió a España al mando de la flota para participar de los festejos en ese país por el cuarto centenario del descubrimiento de América, participando del mismo pese al trágico naufragio del torpedero Rosales.
En 1893 asumió el mando de la escuadra logrando la rendición del monitor sublevado Los Andes. Ese año se vio envuelto como padrino del coronel Carlos Sarmiento en el duelo en que murió Lucio Vicente López. Lueggo asumió la jefatura del Estado Mayor General de Marina sucediendo al comodoro de marina Rafael Blanco.
En 1895, al igual que el general Francisco Bosch, elevó una nota pública al presidente José Evaristo Uriburu en la que
Las notas de Bosch y Solier no fueron observaciones "en las que respetuosamente se expongan deficiencias administrativas o se propongan medidas, y reformas; son recriminaciones, denuncias, verdaderas acusaciones, en que se delata ante el país, los errores, las torpezas, la indolencia criminal, que según ellos, acusa la conducta del superior..." que de ser atendidas justificaban "un juicio político, por la gravedad de las imputaciones que hace al presidente y sus consejeros, y nos parece que por acendrados que sean los móviles patrióticos que puedan inspirar esa denuncia, no cuadra bien en boca de un subalterno, cuyo deber más elemental es el respeto al país y la disciplina, rendido en la persona del primer magistrado".