Tal Día como Hoy

Daniel Zuloaga

Ceramista y pintor español

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Daniel Zuloaga Boneta (Madrid, 8 de abril de 1852-Segovia, 27 de diciembre de 1921) fue un ceramista y pintor español, considerado uno de los renovadores del arte ceramista en España.​ Trabajó principalmente desde sus talleres de Madrid y Segovia, pero su obra se extiende por toda la geografía española, y gracias a su participación en distintas exposiciones internacionales, pueden encontrarse piezas suyas en diferentes países de Europa.

Su trabajo se caracterizó por la recuperación de antiguas técnicas ceramísticas, como la cuerda seca, la de cuenca o arista y el reflejo metálico, introduciendo los estilos de moda en Europa como el neorrenacentismo y el modernismo.

Por las influencias sociales de su padre, trabajó desde muy joven en el Palacio Real. Tras su formación en la escuela de porcelana de Sèvres (Francia), fue elegido por el conde Morphy, secretario del rey Alfonso XII, para dirigir y recuperar la Real Fábrica de la Moncloa. Junto a varios arquitectos del último cuarto de siglo español protagonizó el periodo dorado de la historia de la azulejería urbana en Madrid, con obras como el Palacio de Velázquez, el Palacio de Cristal del Retiro y el Hospital de Maudes, entre otros muchos ejemplos.

Nació el 8 de abril de 1852 en Madrid​ en un ambiente centrado en torno a la fábrica familiar de armas en Éibar y al taller de Madrid, ambos propiedad de sus padres, hecho que predispuso su destino, al igual que el de sus hermanos. Su madre fue Ramona Boneta, una especialista en galvanoplastia, y su padre Eusebio Zuloaga, un arcabucero de Isabel II que ocupó la dirección de la Real Armería de Madrid y por ello armero, que conocía las artes del metal e investigaba para aplicar los esmaltes a las armas, recuperando técnicas como el damasquinado. Esa copia de los arabescos y filigranas de las armas realizadas en el taller, se convirtieron en sus primeras lecciones de dibujo.​

En su primera formación también influyó el hecho de que su hermana Teodora contrajese matrimonio con el pintor asturiano Ignacio Suárez Llanos, quien se convirtió en su primer maestro, que lo retrató cuando tenía dieciocho años, pero los grandes conocimientos que después aplicaría en su obra fueron los obtenidos en Sèvres, donde acudió junto con sus hermanos. La escuela de cerámica de Sèvres era entonces la más importante de Europa en esos momentos, y fueron bien recibidos pues su padre había estudiado en ella muchos años atrás. Fueron discípulos de Salvetat y de Regnault, y allí permanecieron desde 1867 hasta 1871, año en que abandonaron la escuela al desencadenarse la Guerra Franco-Prusiana, regresando a España.​

Tras la Restauración borbónica y con apoyo financiero de Alfonso XII, abrió junto a sus hermanos la Real Fábrica de la Moncloa. Más tarde trasladó su taller a la zona de Vallehermoso (Madrid), y posteriormente a Segovia, donde trabajó en la fábrica de loza La Segoviana, propiedad de la familia Vargas, con quien tuvo ciertas desavenencias y trasladó nuevamente el taller a Pasajes de San Juan (Guipúzcoa), regresando finalmente a Segovia, donde adquirió la iglesia de San Juan de los Caballeros para crear su último taller, que mantuvo hasta su muerte, ocurrida en dicha ciudad el 27 de diciembre de 1921.

Las primeras obras de Daniel fueron realizadas durante el reinado de Amadeo de Saboya y destinadas al Palacio Real, donde se conservan en la actualidad. Fueron unas copias al óleo de unas sillas de mano existentes en las caballerías reales atribuidas a François Boucher. Fue tan bueno el trabajo realizado que el monarca y su mujer le expresaron personalmente sus elogios. Durante sus comienzos visitaba frecuentemente el Museo del Prado, donde estudió y copió las obras maestras allí expuestas, relación que mantuvo muchos años, pues en 1906 consta como copista del museo en los registros del mismo, y en 1911 recomendó a un ceramista de Talavera para que copiase en el museo.​

A su regreso a España en 1871, los hermanos se dedicaron a realizar decoración de porcelanas al estilo Sèvres, Buen Retiro, Alcora y Talavera, hasta que llegó su gran oportunidad, la dirección de la mítica fábrica de La Moncloa. Mientras llegaba el momento, Daniel acudía a muestras y exposiciones dando a conocer su obra, como lo hizo en la Universal de París de 1878.​

Tras la destrucción de la Real Fábrica de porcelana del Buen Retiro durante la Guerra de la Independencia, Fernando VII mandó construir en 1817 una nueva fábrica, La Moncloa, que tras diversas etapas de funcionamiento cerró sus puertas en 1850,​ hasta que en 1874 por iniciativa de Alfonso XII se establece de nuevo.​ Guillermo Morphy, más conocido como el Conde Morphy, entonces secretario del rey, recomendó a los hermanos Zuloaga para la dirección de la misma. Para ponerla en marcha la Corona concedió a los Zuloaga los terrenos donde se levantaba la antigua, a condición de que estos mantuvieran una escuela pública compuesta por doce alumnos a los que debían enseñar el arte de la cerámica, y que cedieran los modelos de las piezas fabricadas por ellos a las escuelas de arte y museos. En 1879 el funcionamiento no era muy bueno, pues el propio rey hizo un importante encargo de placas cerámicas para la Sala de Fumar del Palacio Real a una fábrica francesa,​ y en 1881 se transformó en una sociedad de la que formaron parte personajes importantes como el propio conde Morphy, el ministro José de Cárdenas, el arqueólogo Juan de Dios de la Rada y otros personajes junto a los hermanos Zuloaga, de los cuales Guillermo fue nombrado director y Daniel responsable artístico.​ Tras grandes inversiones económicas se consiguió sacar a flote la fábrica, y la mayor novedad de la reapertura fue la producción de azulejos murales, pues en sus anteriores etapas la producción había estado restringida a los clásicos objetos decorativos.​

Daniel, en su incansable tarea de mostrar su trabajo, no cesaba en el empeño de promocionar su obra; así participó a comienzos de los años 1880 en algunas exposiciones, como las de la Sociedad de Acuarelistas celebradas en Madrid en 1880 y 1882. El dinero que le reportaban estas exposiciones hizo que gozase entonces de una buena economía, como lo demuestra el hecho de que prestase junto con su hermano Germán cinco mil reales al otro hermano, Guillermo, para sanear la economía de la fábrica, pero los gastos económicos para la puesta en marcha de la fábrica fueron tan importantes que tuvo que hipotecar sus bienes para sacarla adelante y estuvo a punto de ir a la cárcel. La Exposición Nacional de Minería que se celebró en Madrid en 1883 supuso un respiro tanto económico como psicológico para la familia, pues a través de ella Daniel recibió el encargo de toda la decoración cerámica del Palacio de Velázquez de Madrid, obra de Ricardo Velázquez Bosco. Además, realizaron diversidad de piezas para su propio pabellón en la exposición, así como la decoración exterior del mismo. Las obras de Velázquez finalizaron en 1884 y las ventas de la exposición fueron extraordinarias, y no menos el reconocimiento profesional, pues también obtuvieron el proyecto de decoración de los salones de la Diputación Foral de Guipúzcoa.​

Un nuevo encargo llegó en 1885, esta vez para el Salón de Recreo de Burgos, pero a pesar de todos estos trabajos, la fábrica iba de mal en peor. Guillermo la abandonó en 1886 a causa de sus problemas económicos y se trasladó a trabajar en una fábrica de Bilbao, por lo que definitivamente La Moncloa cerró sus puertas, y aunque los hermanos Zuloaga confiaban en volver a trabajar en ella, Daniel abrió su primer taller de forma independiente.​

Una vez cerrada La Moncloa, Daniel montó un pequeño taller en Vallehermoso (Madrid), donde seguramente realizó la decoración del Palacio de Cristal del Retiro, encargada por el arquitecto Velázquez Bosco, con quien había trabajado ya en el Palacio de Velázquez. Ese mismo año fallece Germán, un duro golpe para la familia y especialmente para Daniel, con quien había trabajado mucho. A pesar de los años de trabajo, es tal la ruina que sufre la familia que ni siquiera pudieron pagar el entierro de Germán. La mala economía del taller, hace a Daniel cerrarlo y volver a cocer en los hornos de La Moncloa, bajo el encargo de Velázquez Bosco para realizar la decoración de la Escuela de Ingenieros de Minas de Madrid, trabajo para el que llamó a su hermano Guillermo.​

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