Tal Día como Hoy

Daisaku Ikeda

Escritor japonés

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Daisaku Ikeda (2 de enero de 1928 - 15 de noviembre de 2023) fue un filósofo budista japonés, educador, autor, poeta y defensor del desarme nuclear. Fue el tercer presidente de la Soka Gakkai y presidente fundador de la Soka Gakkai Internacional (SGI), la mayor organización budista laica del mundo, con aproximadamente 12 millones de practicantes en 192 países y territorios.​​

Ikeda fue fundador de las escuelas Soka (creación de valor), un sistema de instituciones educativas no confesionales que se sustentan en el ideal del desarrollo del potencial creativo único de cada estudiante y en cultivar la ética de la paz, la contribución social y la conciencia global. El sistema académico comprende desde jardines de infancia hasta educación universitaria y cuenta con una universidad en Tokio, Japón, y otra en California, Estados Unidos.

Como firme defensor del diálogo como cimiento de la paz, Ikeda mantuvo, desde los años setenta, diálogos con una gran variedad de personalidades de todo el mundo en las esferas política, cultural, educativa y académica. A modo de impulso de su visión del fomento del diálogo y la solidaridad por la paz, Ikeda fundó un gran número de institutos de investigación independientes y sin ánimo de lucro que desarrollan una colaboración intercultural e interdisciplinar en un amplio abanico de asuntos. En este sentido, la Asociación de Conciertos Min-On y el Museo de Bellas Artes Fuji de Tokio promueven la comprensión mutua y la amistad entre distintas culturas y países mediante el arte. El principio fundamental del pensamiento de Ikeda es la dignidad suprema de la vida, un valor que él consideraba clave para establecer la paz duradera y la felicidad de los seres humanos. Afirmaba que la paz global se encuentra en última instancia en la propia transformación que cada individuo emprende en lo profundo de su vida, independiente de las reformas sociales o estructurales.

Daisaku Ikeda nació en Tokio, el 2 de enero de 1928; fue el quinto hijo de una familia de productores de algas marinas. Creció en una época en que el régimen militarista del Japón estaba conduciendo a la nación inexorablemente hacia la guerra. En 1937, año en que las fuertes hostilidades entre el Japón y la China culminaron en la conflagración entre ambos países, el hermano mayor de Ikeda fue enviado al frente de batalla, y luego, al tiempo, otro tanto sucedió con tres hermanos más. Su hermano Kiichi pereció en la guerra, pero la manera en que había expresado su disgusto ante el trato que los militares japoneses le daban al pueblo chino se grabó de manera indeleble en el corazón de Ikeda. Cuando Ikeda era un joven adolescente en la década de 1940, el Japón entró en la Segunda Guerra Mundial. Su hogar fue destruido dos veces por ataques aéreos, y él sufrió personalmente la devastación de los bombardeos que arrasaron la ciudad de Tokio, el 9 y el 10 de marzo de 1945, en los que perecieron cien mil habitantes. En el caos del Japón de posguerra, Ikeda conoció a Josei Toda (1900-1958), líder de la organización budista Soka Gakkai, quien se había opuesto a las políticas del gobierno durante la época de la guerra y había sufrido persecuciones y dos años de prisión como resultado. Josei Toda estaba dedicado a reconstruir la Soka Gakkai, organización que él había fundado junto con el educador Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944) en 1930, y que había resultado casi destruida por el gobierno militarista durante la contienda. Josei Toda estaba convencido de que la filosofía del budismo de Nichiren, que se centraba en el potencial de cada ser humano, habría de ser la clave para alcanzar una transformación social dentro del Japón. Ikeda ingresó en la Soka Gakkai en 1947. Se consagró por completo a apoyar a Josei Toda y a su visión, y completó su propia educación bajo la tutela de aquel, quien se convirtió en su mentor en la vida. Ikeda asistió a Toda cuando las empresas de este colapsaron durante la guerra y más tarde desempeñó un papel crucial en el monumental proceso de incrementar el número de miembros de la Soka Gakkai de solo tres mil familias en 1951, a setecientas cincuenta mil en 1957.

En mayo de 1960, dos años después de la muerte de Toda, Ikeda, de treinta y dos años, lo sucedió en el cargo de presidente de la Soka Gakkai. Una de las primeras iniciativas que tomó desde su nueva posición fue viajar a ultramar para brindar aliento a los miembros de la Soka Gakkai que vivían en el extranjero. En los Estados Unidos y en otros diversos países que visitó durante los años siguientes, Ikeda estableció una estructura organizativa que alentó y facilitó una interacción más frecuente entre los miembros. En los primeros años de su presidencia, concretó viajes a América del Norte y del Sur; a Europa, Asia, Oriente Medio y Oceanía, y en cada lugar estableció los cimientos de una organización global que hoy cuenta con miembros en ciento noventa y dos países y territorios. Fue también durante sus viajes al extranjero cuando comenzó a proyectar la fundación de una serie de instituciones destinadas a la investigación académica, el intercambio cultural y el estudio de la paz. Estas incluyen el Instituto de Filosofía Oriental (1962), la Asociación de Conciertos Min-On (1963), el Museo de Bellas Artes Fuji de Tokio (1983), el Centro Ikeda para la Paz, el Saber y el Diálogo (anteriormente, Instituto Bostoniano de Investigación para el siglo XXI, 1993) y el Instituto Toda de Investigación sobre la Paz Global (1996). Tanto Josei Toda como el mentor de este, Tsunesaburo Makiguchi, fueron educadores que se dedicaron a implementar la pedagogía de este último sobre la creación de valor; y una de las iniciativas que tomó Ikeda fue establecer un sistema de instituciones educativas que plasmaran los ideales de sus predecesores. La fundación de las Escuelas Soka de Segunda Enseñanza Básica y Superior, en Tokio en 1968, fue seguida por el establecimiento de la Universidad Soka, en 1971, y de la Universidad Soka de los Estados Unidos, en 2001. La creación de esos centros de aprendizaje, que están abiertas a todos y no ofrecen educación religiosa, fue el primer gran paso dentro de una labor incesante destinada a desarrollar un sistema de educación humanística, que Ikeda ha descrito como la tarea culminante de su vida. En 1955, Ikeda comenzó a escribir su novela en forma de serie, titulada La revolución humana, en la que se detallan las luchas de su mentor, Josei Toda, para reconstruir la Soka Gakkai, una vez liberado de la prisión, a fines de la Segunda Guerra Mundial. La obra se inicia con una condena concisa y feroz a la guerra y al militarismo, y presenta un contexto claro de los objetivos del movimiento: “La guerra es atroz e inhumana. Nada es más cruel, nada es más trágico”. El 8 de septiembre de 1968, durante un discurso pronunciado ante unos veinte mil miembros de la División de Estudiantes de la Soka Gakkai, Ikeda hizo un llamado a la normalización de las relaciones diplomáticas sino-japonesas y delineó los pasos hacia la concreción de ese objetivo. Por ese entonces, la China era aún considerada una nación enemiga por mucha gente en Japón y se encontraba aislada dentro de la comunidad internacional. La propuesta de Ikeda recibió duras críticas, pero asimismo, atrajo la atención de quienes, tanto en la China como en el Japón, estaban interesados en restaurar las relaciones entre ambos países, como el primer ministro chino Chou Enlai. Encuentro con el primer ministro chino Chou Enlai (China, diciembre de 1974) Ikeda comenzó sus diálogos con figuras de la política, durante la década de 1970. Fue aquella una época de profunda tensión entre las superpotencias, lo que mantuvo a toda la humanidad en vilo, bajo la amenaza de un exterminio nuclear. Durante 1974 y 1975, Ikeda visitó la China, la Unión Soviética y los Estados Unidos, ocasiones en que se reunió con Chou Enlai; el primer ministro soviético Aleksey Kosygin, y el secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, respectivamente, en un esfuerzo por superar el punto muerto en que se hallaban las relaciones y por abrir un canal de comunicación para prevenir el estallido de una guerra. Una de las características distintivas de la filosofía de paz de Ikeda es su compromiso con el diálogo. Él se ha reunido y ha intercambiado puntos de vista con representantes de las esferas culturales, políticas, educativas y artísticas de todo el mundo. Muchos de sus encuentros han sido publicados como diálogos en colaboración, en que ambos interlocutores buscan un terreno en común sobre diversos temas: historia, economía, paz, astronomía y medicina, por mencionar solo algunos. Entre las personas con quienes Ikeda ha publicado esos diálogos se encuentran el historiador británico Arnold Toynbee; el expresidente soviético, Mijaíl Gorbachov; el teólogo Harvey J. Cox; la futuróloga Hazel Henderson; el activista brasileño de los derechos humanos Austregésilo de Athayde; el literato chino Jin Yong y el líder musulmán indonesio Abdurrahman Wahid. Las actividades de Ikeda durante la década de 1970 son la prueba de que su visión sobre el papel que juega el budismo de Nichiren dentro de la sociedad –la importancia que esa filosofía otorga a la felicidad de las personas— no se limita a un estrecho sentido de religiosidad. Para Ikeda, el budismo de Nichiren es la base filosófica de un compromiso activo con los desafíos globales del mundo de hoy.

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