Tal Día como Hoy

Día de la Lealtad

Celebración argentina llevada a cabo el 17 de octubre

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El Día de la Lealtad es celebrado cada 17 de octubre y constituye la principal fecha conmemorativa del peronismo. El día conmemora una gran movilización obrera y sindical en la Plaza de Mayo de Buenos Aires realizada el 17 de octubre de 1945, que exigió y obtuvo la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón, detenido pocos días antes. El hecho es considerado como el del nacimiento del peronismo, así como uno de los momentos más importantes de la historia del movimiento obrero argentino, porque marcó la constitución de la clase obrera como sujeto protagónico de la historia argentina. También es llamado Día de la Lealtad Peronista o simplemente 17 de Octubre. Entre 1946 y 1954, este día fue feriado nacional.

Desde dos años antes, Perón venía liderando un movimiento político que incluía a las principales corrientes sindicales del país, especialmente la sindicalista revolucionaria y la socialista, que se había instalado en la Secretaría de Trabajo y Previsión, desde donde se realizó una masiva promoción de los derechos de los trabajadores. El 8 de octubre de 1945, el general Eduardo Ávalos, pidió al presidente de facto Edelmiro J. Farrell que destituyese a Perón de los cargos que previamente se le habían asignado: vicepresidente de la Nación, secretario de Trabajo y Previsión y ministro de Guerra. Fue detenido y llevado a la isla Martín García, y luego al Hospital Militar. Nueve días después, una gran cantidad de manifestantes provenientes de los barrios obreros de la periferia de Buenos Aires ocuparon el centro de la ciudad, especialmente la Plaza de Mayo, logrando la libertad del prisionero y obligando a la dictadura gobernante a llamar a elecciones. Cuatro meses después, Perón sería elegido presidente de la Nación.

Antecedentes históricos: la Revolución del '43

El 4 de junio de 1943, militares nacionalistas que temían que un nuevo presidente cambiara la posición neutralista del país y apoyara a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial que se estaba desarrollando, dirigidos por el general Arturo Rawson desplazan por medio de un golpe de Estado al presidente Ramón S. Castillo, último presidente de la llamada "Década Infame" una línea de gobiernos acusados de corruptos y que habían impuesto el llamado fraude patriótico desde el golpe militar que en 1930 encabezara el general José Félix Uriburu.

El movimiento obrero se mostró inicialmente perplejo frente al golpe e indeciso sobre la posición que se debía adoptar. Estaba dividido en cuatro centrales (CGT N.º 1, CGT N.º 2, USA y FORA). Una de las primeras medidas del gobierno fue disolver la CGT N.º 2 (dirigida por el socialista Francisco Pérez Leirós), los empleados de comercio de Ángel Borlenghi y los sindicatos comunistas (construcción, carne, etc.), acusándola de extremista. Ello llevó a varios de los sindicatos que la integraban a volver a la CGT N.º 1 (secretario general José Domenech). Poco después el gobierno sancionó una legislación sobre sindicatos, que si bien cumplía algunas expectativas sindicales, al mismo tiempo permitía la intervención de los mismos por parte del Estado. En seguida el gobierno militar hace uso de esa ley para intervenir los poderosos sindicatos ferroviarios y corazón de la CGT, la Unión Ferroviaria y La Fraternidad. En octubre una serie de huelgas fueron respondidas con el arresto de decenas de dirigentes obreros. Pronto resultó evidente que en el gobierno militar había influyentes sectores anti-sindicales.

En esas condiciones, algunos dirigentes sindicales socialistas, sindicalistas revolucionarios y algunos comunistas, encabezados por Ángel Borlenghi (socialista y secretario general de la poderosa Confederación General de Empleados de Comercio en la disuelta CGT N.º 2 socialista), Francisco Pablo Capozzi (La Fraternidad), Juan Atilio Bramuglia (Unión Ferroviaria), Alcides Montiel (Cerveceros) entre otros, decidieron, aunque con reservas y desconfianza, emprender una estrategia de alianzas con algunos sectores del gobierno de Pedro Pablo Ramírez que compartían los reclamos sindicales. Entre los militares estaban los jóvenes coroneles Juan D. Perón y Domingo A. Mercante.​

Los sindicalistas proponen a los militares crear una Secretaría de Trabajo, fortalecer la CGT y sancionar una serie de leyes laborales que aceptaran los reclamos históricos del movimiento obrero argentino. Poco después, la alianza entre sindicalistas y militares obtuvo que el gobierno militar designara a Perón como Director del Departamento de Trabajo, un cargo aparentemente sin valor alguno. Un mes después, consiguen elevar la jerarquía del organismo a Secretaría de Estado (2 de diciembre de 1943). Desde la Secretaría de Trabajo y con el apoyo de los sindicatos, Perón empezó a desarrollar gran parte del programa sindical histórico: se crearon los tribunales de trabajo; se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo la indemnización por despido de los empleados de comercio a todos los trabajadores; más de dos millones de personas fueron beneficiados con la jubilación; se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuto del Periodista; se crea el Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios; se prohíben las agencias privadas de colocaciones; se crean las escuelas técnicas dirigidas a obreros; en 1944 se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaban a más de 1 400 000 obreros y empleados y en 1945 otros 347 para 2.186.868 trabajadores. Adicionalmente Perón logra derogar el decreto-ley que reglamentaba los sindicatos sancionado en los primeros días del gobierno militar.

En ese marco los sindicatos comenzaron un período de gran crecimiento, y lo que fue aún más decisivo, comenzaron a afiliar masivamente a los "nuevos" trabajadores, los que estaban migrando masivamente a la ciudad desde el interior del país, los llamados "morochos", "grasas" y "cabecitas negras" por las clases medias y altas, y los propios trabajadores "viejos" descendientes de la inmigración europea. En ese proceso, se formó una alianza entre un gran sector de los sindicatos argentinos, mayoritariamente socialistas y sindicalistas revolucionarios con un grupo de militares jóvenes, liderados por los coroneles Domingo Mercante y Juan Perón. Esta alianza significó el ingreso del movimiento obrero argentino al primer plano de la política argentina. Desde la Secretaría de Trabajo, y con el apoyo de los sindicatos, Perón empezó a desarrollar gran parte del programa sindical: se crearon los tribunales de trabajo; se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo la indemnización por despido a todos los trabajadores; más de dos millones de personas fueron beneficiados con la jubilación; se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuto del Periodista; se creó el Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios; se prohibieron las agencias privadas de colocaciones; se crearon las escuelas técnicas dirigidas a obreros. En 1944 se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaban a más de 1 400 000 obreros y empleados, y en 1945 otros 347 para 2.186.868 trabajadores.

Poco después, algunos sindicatos que se habían mantenido alejados, la CGT Nº1, la USA y los gremios autónomos, comienzan a unificarse en torno de la Secretaría de Trabajo. Pero en sentido contrario, en septiembre de 1945, 4 importantes sindicatos se separan de la CGT: La Fraternidad, la Unión Obrera Textil, la Confederación de Empleados de Comercio y el Sindicato del Calzado.

La alianza entre sindicatos y el grupo de jóvenes militares encabezados por Perón generó inmediatamente una fuerte oposición de los sectores conservadores políticos, económicos y militares, con apoyo de la embajada de Estados Unidos (embajador Braden) que genera una alta polarización electoral para 1945.

El 12 de julio de 1945 los sindicatos dirigidos por Borlenghi realizan un acto masivo el centro de la ciudad de Buenos Aires (en Diagonal Norte y Florida). Al finalizar, la multitud de trabajadores comienzan a corear el nombre de Perón y lo proclaman como candidato a presidente.​

La manifestación obrera es respondida el 19 de septiembre por los sectores medios y altos con la Marcha de la Constitución y la Libertad, que reunió la extraordinaria cantidad de 200 000 personas, marchando del Congreso a los barrios de clase alta (Recoleta), donde apoyan al expresidente Rawson que sale al balcón de su casa.​

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