Tal Día como Hoy

Curazao

País insular del Caribe

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Curazao o Curasao​ (en neerlandés, Curaçao; y en papiamento, Kòrsou),​​ oficialmente País de Curazao (en neerlandés: Land Curaçao), es un país constituyente del Reino de los Países Bajos​​ con superficie aproximada de 444 km², ubicado en el mar Caribe, en la región septentrional de América del Sur.​

Se localiza dentro del grupo de islas de Sotavento —junto con sus islas vecinas de Aruba y Bonaire—, en las Antillas Menores, en el sur del mar Caribe​ a unos 50 km de la costa noroccidental de Venezuela.​​ Hasta 2010 formó parte de las Antillas Neerlandesas.​ Su capital y localidad más poblada es Willemstad, ubicada en el sur de la isla.

Aunque es Estado constituyente del Reino de los Países Bajos, no forma parte de la Unión Europea a semejanza de otros territorios de soberanía europea. A pesar de ello, todos los ciudadanos de Curazao poseen pasaporte neerlandés y, por ende, gozan de los mismos derechos que los ciudadanos de la Unión Europea.

Cuando Alonso de Ojeda estuvo en la isla en 1499, la llamó Isla de los Gigantes en honor a las personas altas que vivían allí.​

Existen varias versiones sobre el origen del nombre Curazao. Una de ellas afirma que cuando los portugueses llegaron a la isla, vieron que los marineros españoles que padecían escorbuto se curaron tras desembarcar, seguramente gracias a la gran cantidad de frutas que consumieron. Por ello, bautizaron la isla como Ilha da Curação (en portugués, «Isla de la Curación»). Tras la conquista neerlandesa, el nombre quedó finalmente como Curaçao. Al transcribir el nombre al español, la grafía ç debe sustituirse por una «s» o una «z», de modo que las formas «Curasao» y «Curazao» tienen la misma validez.​

Otra explicación es que se deriva de la palabra española o portuguesa para «corazón» (coração), en referencia a la isla como un centro de comercio. Una «o» sin énfasis en portugués continental se pronuncia generalmente [u], por lo que la grafía se habría mutado a «curaçao». Los comerciantes españoles habrían asumido el nombre de Curazao, seguido por los neerlandeses.

Los primeros bocetos de mapas europeos dibujaron la isla con forma de corazón.​

En los mapas españoles, la isla primero se llamó Curaçote, Curasote y Curasaure. Alrededor de 1550 aparece el nombre como Quracao. En el momento de la ocupación neerlandesa en 1634, la ortografía había terminado en Curaçao, aunque ocurrieron otras variaciones hasta el siglo XVIII.​

En papiamento, la isla se llama simplemente Kòrsou. Oficialmente, el territorio se llama Pais Kòrsou en papiamento y Land Curaçao en neerlandés.​

Los registros históricos y arqueológicos señalan a tribus de caquetíos, pertenecientes a la familia arahuaca, como primeros pobladores de la isla. Los primeros vestigios de asentamientos humanos en Curazao se encuentran en Rooi Rincón. Se trata de un refugio, un saliente natural en las rocas utilizado por los habitantes precerámicos. Estos primeros habitantes indígenas no estaban familiarizados con la cerámica. Los restos encontrados consisten en montones de conchas, material óseo animal y piedra. Los objetos son de piedra y concha, que pueden haber sido utilizados para diversos fines. Los dibujos de las rocas también están presentes aquí. La datación de estos restos más antiguos de Curazao se sitúa entre el 2900 y el 2300 a. C. Se conocen restos similares y tumbas humanas en San Michielsberg, entre el 2000 y el 1600 a. C.

Se han encontrado restos de cerámica del periodo cerámico en Knip y San Juan, entre otros. Las fechas se sitúan entre el 450 y el 1500 después de Cristo. El material pertenece a la cultura dabajuroide. Esta gente se llamó Caquetios. Por su lengua, estos antiguos aborígenes se clasifican como arahuacos. Los caquetíos vivían en pequeños asentamientos de hasta 40 habitantes aproximadamente. Los pueblos solían estar situados cerca de bahías interiores, principalmente en la costa sur. Los Caquetíos posteriores vivían del cultivo a pequeña escala de, entre otros, la yuca, de la pesca, de la recolección de mariscos y de la caza menor. También comerciaban con indios de otras islas y del continente. Se han encontrado hábitats en Knip y Santa Bárbara, entre otros.

La atención científica a los primeros habitantes de las Antillas Neerlandesas ya se prestó desde el principio. En el siglo XIX, el aficionado A.J. van Koolwijk realizó estudios de campo. También hizo un inventario de los petroglifos de la isla. Desde entonces, muchos han estudiado a los primeros habitantes locales.

El descubrimiento de los primeros colonizadores españoles se produce en 1499, cuando una expedición española comandada por Alonso de Ojeda, descubre la isla durante su primer viaje de exploración de la costa norte de Sudamérica. Junto a él se encuentran Juan de la Cosa y Américo Vespucio quien la llama isla de los Gigantes, debido aparentemente, a la elevada estatura de sus habitantes indígenas.

El dominio español se mantuvo durante todo el siglo XVI, período durante el cual sus habitantes originales fueron trasladados hacia la colonia de la isla la Española. Sirvió de puente para la exploración y conquista española de territorios en el norte de Sudamérica. La isla fue abandonada paulatinamente, a medida que avanzaba la colonización del continente. España colonizó Curazao desde 1499 por un período aproximado de un siglo como parte insular de la provincia de Venezuela. Asimismo, una de las referencias más antiguas sobre el nombre de la isla, se encuentra en el archivo del Registro Público Principal de la ciudad de Caracas (Venezuela). Un documento fechado el 9 de diciembre de 1595 especifica que Francisco Montesinos, cura y vicario de "las Yslas de Curasao, Aruba y Bonaire" le confería un poder a Pedro Gutiérrez de Lugo, estante en Caracas, para que cobrara de las Reales Cajas de Felipe II el salario que le correspondía por su oficio de cura y vicario de las islas.

En esa época vivían unos 2000 caquetíos en la isla. En 1515 casi todos los caquetíos fueron transportados a La Española como esclavos. Los españoles se instalaron en la isla en 1527. Sin embargo, la isla fue gobernada desde una de las ciudades hispano-venezolanas. Los españoles importaron muchos animales exóticos a Curazao. Los caballos, las ovejas, las cabras, los cerdos y el ganado vacuno se introdujeron en la isla desde Europa o alguna de las colonias españolas. Los españoles también plantaron varios árboles y plantas exóticas.

A menudo se trataba de una cuestión de ensayo y error. Por ello, también aprendieron a utilizar los cultivos y métodos agrícolas de los caquetíos. Se conocen fuentes paralelas en otras islas del Caribe. No todos los exóticos importados tuvieron el mismo éxito. En general, el ganado se desenvolvía bien; los españoles lo dejaban andar libremente por el kunuku y las sabanas. El ganado era pastoreado por caquetíos y españoles. Las ovejas, las cabras y el ganado vacuno se comportaron relativamente bien. Según las fuentes históricas, había miles de personas en la isla. La agricultura, en cambio, fue significativamente peor. Como los rendimientos de la agricultura de Curazao eran decepcionantes, las salinas no daban mucho de sí y no se encontraban metales preciosos, los españoles llamaron a la región la "isla inútil".Con el tiempo, el número de españoles que vivían en Curazao disminuyó. En cambio, el número de habitantes aborígenes se estabilizó. Es de suponer que, mediante el crecimiento natural, el retorno y la colonización, la población de los caquetíos llegó a aumentar. En las últimas décadas de la ocupación española, Curazao se utilizaba como una gran explotación ganadera. Los españoles vivían entonces en los alrededores de Santa Bárbara, Santa Ana y en los pueblos de la parte occidental de la isla. Por lo que se sabe, los caquetíos vivían dispersos por la isla.

Los primeros registros de asentamientos neerlandeses en la isla datan de 1621, quienes necesitaban abastecerse de recursos vitales como madera y sal. La isla de Curazao perteneció a la provincia de Venezuela hasta el 28 de julio de 1634, cuando una expedición de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales comandada por el almirante Johannes van Walbeeck, conquistó su territorio a pesar de la obstinada defensa que hicieron López de Moría y Juan Matheos. La reducida colonia española y casi toda la población de los indígenas arahuacos, que se negaron a jurar obediencia a los Países Bajos, fueron expulsados y se refugiaron en las costas de Venezuela.

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