Cumaná es una ciudad en Venezuela, capital y sede de los poderes públicos del estado Sucre. Está ubicada en la entrada del golfo de Cariaco, junto a la desembocadura del río Manzanares. Actualmente posee una población de 374 706 habitantes, que al sumarle los de las localidades aledañas de El Peñón, Cantarrana, El Tacal, San Juan de Macarapana y otras poblaciones cercanas, forma una conurbación con un total de 495.442 que integran el Área metropolitana de Cumaná, distribuidos en 598 km² de superficie; se encuentra en la Región Nor-Oriental del país. Es la capital del Estado Sucre y centro de la región oriental. Desde el 3 de julio de 1591 recibe expresamente título de ciudad, con privilegio de escudo de armas. La ciudad de Cumaná también ha sido conocida como «La capital mundial de la cultura» y «La Atenas venezolana».
La región fue ocupada originalmente por algunos grupos indígenas que, al parecer, procedían de la cuenca del Orinoco. Los indígenas chaimas y guaiqueríes también habitaban la isla de Margarita. Alexander von Humboldt habla en sus relatos sobre estos indígenas y dice que ellos estaban emparentados con los waraos y que hablaban una forma del idioma warao. Los españoles que buscaban perlas en el poblado de Nueva Cádiz, en la isla de Cubagua, desde 1500 se proveían de agua dulce en el Puerto de las Perlas, poblado que dio origen a la ciudad en el río Cumaná y donde también se extraía la riqueza perlífera de la zona, junto a los indígenas, en una isleta del río, al que ellos bautizaron como «Manzanares», en conmemoración del río que atraviesa Madrid. Por ello, necesitaban que el acceso al río estuviera libre de posibles ataques por lo que el rey Fernando El Católico mandó a construir el fuerte de Santa Cruz de la Vista. En 1501 un grupo de frailes franciscanos estableció una misión en Puerto de Perlas la primera en el Reino de Tierra Firme del Nuevo Mundo. Esta misión fue atacada en numerosas oportunidades por los indígenas de la zona. A comienzos de ese año llegó otra expedición, compuesta de dos naves, con Rodrigo de Bastidas y Juan de la Cosa, que realizaron trueques con los indígenas.
Cumaná es la ciudad más antigua entre las que aún están en pie, de las ciudades fundadas en tierra firme del continente americano. Fue fundada en 1515, como fruto de la utopía de un puñado de frailes dominicos y franciscanos liderados por los frailes Pedro de Córdoba y Antonio de Montesinos que soñaban con una evangelización pacífica, sin la presencia de soldados y comerciantes. El 3 de octubre de 1515, un grupo de indígenas cumanagotos liderado por el cacique Maragüey, se alzó con violencia, destruyendo el convento y matando a los frailes que se hallaban en él vengándose de la incursión de esclavistas españoles cerca de la zona. Aproximadamente el 27 de noviembre del año 1515, fray Pedro de Córdoba volvió a levantar los conventos y el poblado, dotándolos de templo y escuela, dejando nuevos frailes franciscanos que prosiguieron con la enseñanza de los niños indígenas. Cuando la noticia llegó a Santo Domingo de nuevos alzamientos indígenas, la Real Audiencia envió a Gonzalo de Ocampo al frente con un grupo de soldados, con la misión de pacificar la zona a como diera lugar. Fue la primera ciudad europea en América del Sur llamada La Primogénita en 1520.
Gonzalo de Ocampo hizo diversas entradas contra los indígenas, apresó y ajustició a un buen número de ellos y comenzó a reconstruir una fortaleza llamada Santa Cruz de la Vista y a traer más pobladores a Cumaná, a la cual él llamó «Nueva Toledo».
A la sombra de la fortaleza, los frailes rehicieron su convento. En él se hospedarían fray Pedro de Córdoba y fray Bartolomé de las Casas, que andaban denunciando los abusos que se cometían contra los indígenas en el Nuevo Mundo. Otros alzamientos indígenas y el fuerte terremoto de 1530 debilitaron las fundaciones españolas, retrasando el establecimiento definitivo del gobierno de Cumaná. En 1562, fray Francisco de Montesinos levantó con lo que quedaba de la Nueva Toledo de Ocampo, la ciudad, a la que rebautizó Nueva Córdoba. Finalmente, en 1569, el conquistador Diego Fernández de Serpa estableció el gobierno definitivo de la ciudad que bautizó como Cumaná, nombre que ha perdurado hasta el presente.
Gonzalo de Ocampo nombra a Cumaná como poblado español en el año 1521, aunque desde 1500 se le conocía como Puerto de las Perlas debido al asentamiento de españoles que se dedicaban a la extracción de perlas en la zona junto a los indígenas, por lo que el rey Fernando el Católico mandó a construir el fuerte de Santa Cruz de la Vista, y desde 1513 misioneros franciscanos y dominicos enviados por fray Pedro de Córdoba desde Santo Domingo comenzaron a poblarla y evangelizarla. Según los relatos históricos, el convento en el que habitaban los religiosos dominicos es destruido durante una rebelión indígena liderada por el Cacique Maragüey. Aproximadamente el 27 de noviembre del año 1515 fray Pedro de Córdoba volvió a levantar los conventos y el poblado de Nueva Córdoba, dotándolos de escuela y dejando nuevos frailes franciscanos que prosiguieron con la enseñanza de los niños indígenas. Fue la primera ciudad europea en América del Sur llamada La Primogénita en 1520. Ocampo restaura el fuerte de Santa Cruz de la Vista en 1520 y nombra a esta población como Nueva Toledo de Cumaná. Una segunda rebelión daña nuevamente el fuerte en 1521 cuando llega fray Bartolomé de las Casas con la intención de colonizar en forma pacífica la región, sin embargo, las disputas con Ocampo lo obligan a retornar a Santo Domingo en 1522. En 1521 el capitán Jácome Castellón levanta de nuevo el fuerte y en 1523 fundó la ciudad que se llamó la gloriosa Santa Inés de Nueva Córdoba.
En 1530 Nueva Córdoba se ve azotada por un terremoto. La ciudad tiene que ser reconstruida por sus habitantes. Dados los acontecimientos sucedidos en Cubagua en el año 1543, cuando este pueblo es invadido por piratas franceses, Nueva Toledo sufre un estancamiento en su desarrollo. En 1562 es nombrado alcalde fray Francisco Montesinos. En 1569, Diego Hernández de Serpa renombra a la población como Cumaná (nombre que según la lengua que hablaban sus primeros pobladores significaba «unión de mar y río») y comienza a gobernarla. El 2 de julio de 1591 el rey Felipe II concede a Cumaná el título de ciudad y le otorgó un escudo de armas, coronado por la patrona Santa Inés.
La familia de Juan Rangel Sanguino, compuesta por él, su mujer María Durán, su suegro Esteban García, cuatro hijas entre 18 y 22 años, y un hijo de 9, llegaban a Cumaná en 1569, en la expedición que había organizado Diego Hernández de Serpa para la colonización del territorio de la Nueva Andalucía que le había sido adjudicado a este conquistador.
La provincia de la Nueva Andalucía fue, sin duda alguna, la gobernación más importante en el oriente del país. En torno a ella giraron las demás gobernaciones, en una u otra forma: Guayana, Trinidad, Margarita. Puede afirmarse que la gobernación neoandaluza comprendió los territorios actuales de los estados Anzoátegui, Monagas y Sucre. Guayana y Trinidad fueron provincias de la gobernación en diversas ocasiones, pero históricamente conservan una individualidad que les da fisonomía especial, lo que no podrá ocurrir con Barcelona, actual capital del estado Anzoátegui, y en cuyo territorio se forjó una provincia efímera en un momento dado.
Desde las expediciones de los conquistadores se dieron varios nombres a diversas tierras orientales, con denominaciones que habrán de incluirse en la gobernación de Nueva Andalucía. Además de Trinidad, de Guayana y de Paria, que son las más perdurables, aparece Maracapana, una provincia que abarca toda la costa de los cumanagotos y Píritu. Cumaná será, no obstante, la palabra clave, porque se da a la costa donde desemboca el río Manzanares, al río mismo y, al correr del tiempo, a todas las provincias que formarán la gobernación.
La designación de Nueva Andalucía queda clara a partir de la capitulación firmada con Diego Hernández de Serpa: trescientas leguas de costa entre el Orinoco y el Amazonas (el Marañón o Amazonas), fue la línea divisoria entre Venezuela y Brasil, (esta provincia fue toda la inmensa región comprendida entre el Orinoco y el Amazonas, puesta la vista en la línea de Tordesillas, que da a Portugal sólo la panza de Brasil, al este de aquel meridiano. Sobre la fijación del Amazonas como límite de esa provincia, no hay dudas en el ánimo real. (Cada nombramiento alude a ello). Este territorio fue cedido a Brasil por el conuquero Santos Michelena (según él, teníamos demasiada tierra), más el «girón de tierra» que va del Orinoco hasta el Morro de Unare. En la práctica, ese girón de tierra será la gobernación, con centro en la ciudad de Cumaná, es decir, que el límite Sur estará formado por el Orinoco, y su continuidad por el Caño Mánamo, el desaguadero mayor en el norte deltaico. Guayana dará muchos dolores de cabeza y permanecerá impenetrable durante largos años. El oriente es Cumaná fundamentalmente.