El cuarteto característico, o simplemente cuarteto, es un género de música popular oriundo de la provincia de Córdoba, Argentina.
En sus comienzos, en los años 1940, fue asociado casi exclusivamente a la clase baja y a los sectores marginales, siendo despreciado por las clases media y alta. Sin embargo, en los años 1990 el cuarteto logró una mayor difusión en el resto del país, comenzando así un proceso de aceptación por parte de todos los sectores de la sociedad argentina, una transformación de la opinión pública que se ha consolidado en el tiempo.
El 4 de julio de 2013, el Concejo Deliberante de la Ciudad de Córdoba lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial mediante la Ordenanza 12205 que fuera impulsada por la Secretaría de Cultura. Mientras que el 20 de noviembre del mismo año la declaración se extendió a la provincia por la Legislatura de la Provincia de Córdoba mediante la Ley 10174. En la actualidad se tramita un proyecto de ley impulsado bajo el número 2569-D-2016 con el objetivo de alcanzar el mismo estatus a nivel nacional.
El 9 de diciembre de 2025 fue incorporado por la Unesco a la lista de Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad. La decisión se tomó en Nueva Delhi, durante la vigésima sesión del Comité Intergubernamental, consagrando a este género popular como una de las manifestaciones más representativas de la identidad nacional argentina.
El cuarteto es un heredero directo de la fusión de la música que trajeron los inmigrantes italianos y españoles a Argentina, en especial la tarantela y el pasodoble, aunque fue creado fundamentalmente por miembros de la clase obrera criolla. Por su hibridación es complejo delimitar los aportes de esta música popular, aunque hay acuerdo en la influencia de géneros tropicales de Sudamérica, como de la gaita zuliana, el jalaíto y el paseo, de raigambre afro.
En sus comienzos, era escuchado en las zonas rurales y semirrurales e interpretado por pequeñas orquestas de cuatro músicos (de ahí la denominación, que se hizo extensiva al género) que tocaban piano, acordeón, contrabajo y violín, animando las fiestas.
En 1943, Augusto Marzano (quien también integraba la Orquesta Característica Los Bohemios) formó el Cuarteto Característico Leo, llamado así en honor a su hija Leonor, integrado por él mismo en contrabajo; Fernando Achával como primera voz, al poco tiempo sucedido por José Sosa Mendieta; Miguel Gelfo en acordeón; Luis Cabero en violín; y la propia Leonor Marzano como pianista. Ella fue la que creó la esencia de este estilo al darle prioridad a la marcación rítmica con su mano izquierda (lo que pasó a conocerse coloquialmente como tunga tunga) y acentuar el primer tiempo en lugar del segundo (subrayó el "tun" y suavizó el "ga").
El 4 de junio de ese año debutaron en una audición en la radio LV3 de Córdoba. Luego de esa presentación la orquesta recorrió diferentes localidades de esa provincia y de Santa Fe, mostrando su música.
En 1948 el Cuarteto Leo tuvo su primera edición discográfica, un simple conteniendo un vals en el lado A y un pasodoble en el lado B. En 1953 grabaron su primer álbum y en 1956 se presentaron en la periferia de la ciudad de Córdoba, en una pista llamada El Negrito. Durante la década de 1960 la banda incorporó a otros miembros, como Carlitos Rolán, quien se hizo cargo de la voz en 1965, y Eduardo Gelfo (hijo de Miguel Gelfo y Leonor Marzano), quien ingresó en 1968, a la edad de 19 años. A finales de esa década el cuarteto había logrado cierta popularidad en el centro de la ciudad.
Rolán se retiró de la Leo en 1971, tras lo cual inició su etapa solista, marcada por el reemplazo del contrabajo y el piano por el bajo y el piano eléctrico.
El 1 de julio de 1967 debutó el Cuarteto Berna, que estaba integrado por Bernardo Antonio Bevilacqua en piano, Daniel Franco en acordeón, Dante Franco en guitarra-bajo, Horacio Luna en violín y Carlos "La Mona" Jiménez en voz. Esto significó la primera aparición del artista, que en ese momento tenía 16 años y había obtenido el puesto tras participar de un casting con otros cuarenta postulantes.
Su primer álbum fue grabado en 1969 y llevó el nombre de Con ritmo de guarason. La Mona grabó seis álbumes con la banda antes de abandonarla para formar el Cuarteto de Oro en 1972. Su lugar en el Cuarteto Juvenil Berna fue ocupado por Ariel Ferrari, cuando el género ya tenía mayor difusión.
El grupo llamado Cuarteto Característico la Leo introdujo aires de estos géneros en su repertorio, como queda evidenciado en su álbum de 1971 ¡Viva la felicidad!. Por otra parte, una de las canciones de cuarteto con aires de gaita más conocida es La gaita del lobizón, interpretada por el Cuarteto de Oro en 1974.
Póngale la cadenita, uno de los primeros discos del Cuarteto de Oro, fue un fracaso en ventas. Sin embargo, su siguiente álbum, titulado Cortate el pelo cabezón, llegó a vender 180 000 unidades, entre LPs, casetes y magazines.
La Mona se retiró del Cuarteto de Oro para armar su propio proyecto solista, luego de grabar veintiséis álbumes con la agrupación. En 1984 lanzó su primer trabajo solista, Para toda América, que incluía la canción «La flaca Marta». Cuatro años después debutó en Buenos Aires, en el microestadio de Atlanta, luego tocó en el Luna Park y en 1989 en el club Cemento.
Hasta mediados de la década de 1980 el cuarteto era difundido en la provincia de Córdoba, la región de Cuyo y el Noroeste argentino, pero por esa época se dio en toda Argentina una explosión de ventas de discos y el surgimiento de locales bailables identificados como de “música tropical”. Bajo este rótulo se incluían todo tipo de géneros bailables, aunque su relación musical con lo “tropical” fuera lejana y en algunos casos directamente inexistente: el cuarteto, la Cumbia santafesina y bonaerense e incluso el chamamé litoraleño.
El lugar común entre estos géneros era el de constituir espacios bailables para una clase social predominantemente baja,lo que llevó a decir a los investigadores Alabarces y Silba que “en el contexto del racismo de clase argentino, implica estigmatizarla como ‘música de negros.’”
En ese contexto, y en paralelo a la creación en Córdoba de radios FM que tomaron el cuarteto como producto central de su programación, y que se orientaron a un públicos al que explícitamente llamaban sectores populares, también ganó gran popularidad a nivel nacional La Mona Jiménez. Este proceso comenzó en el mes de enero de 1988, cuando fue invitado a tocar en el Festival de Cosquín, en un intento de los organizadores de atraer gente al alicaído festival. Se superan todas las previsiones y la plaza coscoína es abarrotada por más de 100 000 personas, esto provoca desmanes entre el público y la suspensión del show, cuando La Mona apenas había cantado tres canciones. Este episodio fue titulado por la prensa local como «La noche negra de La Mona en Cosquín»; sin embargo, este traspié daría connotación nacional a Jiménez, que capitalizaría este hecho negativo obteniendo una popularidad a nivel nacional.